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Cuatro grandes ideas para luchar contra el cambio climático desde el sector del agua

Se estima que el 47% de la población mundial vivirá en 2030 en áreas con estrés hídrico. Una gestión sostenible del agua, los recursos naturales y la salud ambiental a través de soluciones innovadores es la mejor manera de luchar contra el cambio climático, como recuerda Agbar con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente

La depuradora Cabezo Beaza, un ejemplo en recuperación de biodiversidad

Ana Belén Madrid

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El cambio climático es uno de los grandes retos que la humanidad debe resolver. Y no es sencillo. En realidad, se trata de un desafío complejo que se retroalimenta y cuyas consecuencias se han intensificado en los últimos años. Pongamos como ejemplo la biodiversidad, uno de los factores que se ven seriamente perjudicados por este problema. El cambio climático acelera su pérdida y esta, a su vez, precipita los procesos de cambio climático. Esto se debe a que muchos de los ecosistemas que se ven afectados por él, como bosques y océanos, son determinantes en la absorción de emisiones de carbono. Si se pierden, lo hace también su capacidad para cuidar el planeta.

Dentro de ese delicado equilibrio de los ecosistemas que mantiene las constantes vitales del planeta, el agua tiene un papel fundamental. La cuestión es que el cambio climático afecta de manera directa a los recursos hídricos del planeta. Lo hace de distintas maneras: en forma de eventos extremos como inundaciones y sequías, afectando a la calidad del agua y promoviendo su escasez o dificultando la planificación de recursos. 

La biofactoría Sur de Granada, referente de economía circular a escala internacional

¿En qué se traduce todo esto? En un riesgo serio para todos: se estima que el 47% de la población mundial vivirá en 2030 en áreas con estrés hídrico. Y no solo eso: como además el crecimiento de la población mundial exigirá mayores recursos y alimentos, será necesaria más agua para la agricultura, la industria y las ciudades. Así que la demanda de agua aumentará entre el 20% y el 30% hasta 2050.

Cómo afrontar el cambio climático

El agua es un recurso vital, sin ella no habría vida en el planeta. Asimismo, es uno de los más afectados por el cambio climático. Eso sí, también es una de las grandes esperanzas para mitigar este problema: los humedales no solo ayudan a conservar la necesaria biodiversidad, sino que son especialmente eficientes en la absorción de gases de efecto invernadero. Incluso una gestión adecuada de las aguas residuales puede ayudar a rehabilitar ecosistemas degradados e incluso a generar nuevos recursos como energía o nutrientes para la agricultura.

El 47% de la población mundial vivirá en 2030 en áreas con estrés hídrico

Para que el agua pueda desplegar todo su potencial, es necesario realizar cambios que nos acerquen a un futuro más sostenible y desarrollar proyectos responsables con el planeta. Hay que pensar en el agua como en un recurso valioso que es necesario preservar y potenciar. Ese es el camino elegido por Agbar, un grupo que tiene una trayectoria de más de 150 años y que plantea soluciones innovadoras que contribuyen a una gestión sostenible del agua, de los recursos naturales y de la salud ambiental para las ciudades, la agricultura y la industria.

El grupo se ha propuesto contribuir al desarrollo sostenible y la preservación de los recursos naturales. El objetivo: reducir el impacto de sus actividades y las de sus clientes sobre el planeta. Así, desarrolla soluciones de gestión responsable del agua, reciclaje y valoración de los residuos, generación de energía verde o mejora de la calidad del aire. En estas iniciativas, la innovación y la digitalización son claves para acelerar esa transformación ecológica beneficiosa para el planeta y la calidad de vida de las personas.

Cuatro ejes para una estrategia climática

Mitigación del cambio climático: antes de revertir este problema, es imprescindible mitigar las consecuencias que ya provoca. En este sentido, Agbar apuesta por la eficiencia energética, con la compra de energía verde, la generación de renovables o el impulso a la movilidad sostenible.

En el primer caso, el de la generación de energías renovables, la compañía ha generado 90,02 GWh de energía eléctrica que procede del aprovechamiento de biogás en un 89%, de enegría solar fotovoltaica en un 9% y de turbinas hidráulicas en un 2%. Además, ha volcado a la red eléctrica 14,03 GWh de energía verde, evitando la emisión de 2.104,8 toneladas de CO2 equivalente. 

Los Humedales de Illa de Mar y de L’Embut, declarados reserva natural de fauna salvaje

Adaptación a las consecuencias del cambio climático: la resiliencia es fundamental para afrontar el cambio climático, por eso Agbar ha desarrollado planes específicos para hacer frente a los efectos que este fenómeno tiene sobre los recursos hídricos, impulsando la preservación de ecosistemas clave. En esta tarea, las nuevas tecnologías resultan de gran ayuda, ya que sirven incluso para anticiparse a eventos extremos como inundaciones.

Así, Agbar ha desarrollado una plataforma digital que permite realizar simulaciones sobre la capacidad de las principales infraestructuras de una ciudad. El objetivo: mitigar los efectos de inundaciones y evaluar medidas alternativas para mejorar la resiliencia de la zona, algo especialmente útil en zonas mediterráneas donde las lluvias torrenciales serán cada vez más frecuentes.

Modelos de economía circular: el paradigma de la economía circular es clave en la lucha contra el cambio climático y, dentro de él, las soluciones de residuo cero son fundamentales. Un ejemplo de ello es el modelo de transformación llevado a cabo por Agbar en las depuradoras tradicionales: las ha convertido en biofactorías basadas en los principios de la economía circular, apoyándose en la digitalización e implantación de tecnología. Esto ha permitido que las antiguas depuradoras regeneren agua para nuevos usos, como el riego agrícola; valoricen residuos para producir nuevos recursos; produzcan energías renovables; y generen un impacto positivo en el entorno.

En total, Agbar consigue valorizar en el territorio nacional el 71,2% de los residuos generados en las plantas depuradoras y el 48,8% de los generados en potabilizadoras, además de reutilizar 128,7 hm3 de agua regenerada, de los cuales el 53% se destina a uso agrícola.

En este contexto, la biofactoría Sur de Granada se ha convertido en un caso de éxito: ha conseguido que prácticamente el 100% del agua depurada se reutilice para el riego de cultivos leñosos, que la práctica totalidad de los lodos, arenas y grasas se valoricen como abono para agricultura o jardinería y que su balance energético sea positivo, generando más energía renovable de la que consume de la red eléctrica.

Agbar contribuye al desarrollo sostenible y la preservación de los recursos naturales mediante las infraestructuras verdes

Modelos responsables con el clima potenciar infraestructuras verdes y una economía baja en carbono es particularmente importante a la hora de desarrollar soluciones responsables con el planeta y con el clima. En este sentido, Agbar poner en marcha proyectos basados en la naturaleza tanto en ciudades como en espacios de interés natural. Un ejemplo de esto es el parque La Marjal de Alicante, una zona de ocio inundable que ayuda a mitigar las inundaciones de la ciudad durante episodios de lluvias torrenciales. Al mismo tiempo, sirve como refugio para especies autóctonas de fauna y flora. De hecho, este espacio está inspirado en los marjales, que son humedales típicos de la zona.

También son humedales los que gestiona Agbar en el Delta del Ebro y ayudan a depurar el agua utilizada para el cultivo del arroz mediante el uso de vegetación acuática y microorganismos. Se trata de sistemas de depuración que crean espacios de gran valor ecológico: los humedales artificiales de depuración de Illa de Mar y de L’Embut fueron declarados en 2020 reserva natural de fauna salvaje. Se trata de una zona que ofrece refugios, zona de alimentación y nidificación a distintas especies de aves, algunas de ellas amenazadas, paseos naturalistas y oportunidades de educación ambiental.

Además, las propias instalaciones que gestiona el grupo se naturalizan para transformarse en infraestructuras verdes que se integran en su entorno natural, ayudan a preservar la biodiversidad y eliminan el uso de pesticidas, entre otras acciones. En este sentido, en la depuradora de Cabezo Beaza (Cartagena), sus lagunas artificiales de almacenamiento de agua sirven de refugio a más de 30 especies de aves acuáticas. Una de ellas es la malvasía acuática, un peculiar pato buceador en peligro de extinción.

El agua puede ser, millones de años después, una nueva oportunidad para crear vida si sabemos cómo aprovecharla y cuidarla. El futuro del planeta depende de ello.

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