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un proyecto con

Transición energética

El ocaso del marisco gallego: “Esto se acaba y hay que buscarle una solución”

Ana Salido lleva faenando 44 años y conoce mejor que nadie cómo ha cambiado el panorama de las rías gallegas: “Donde antes sacabas 40 kilos de molusco al día, hoy vuelves con uno”. La Universidad de Santiago de Compostela, la Cofradía de Pescadores de Pontedeume (A Coruña) y Endesa están llevando a cabo un estudio pionero y multidisciplinar para dar respuesta a un problema que afecta a todas las rías gallegas

Laura Guillén

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Ana Salido lleva faenando 44 años y conoce mejor que nadie cómo ha cambiado el panorama de las rías gallegas: “Donde antes sacabas 40 kilos de molusco al día, hoy vuelves con uno”. La Universidad de Santiago de Compostela, la Cofradía de Pescadores de Pontedeume (A Coruña) y Endesa están llevando a cabo un estudio pionero y multidisciplinar para dar respuesta a un problema que afecta a todas las rías gallegas

Laura Guillén

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Galicia es mar y su mar es sinónimo de marisco, orgullo, sabor y riqueza. Es imposible explicar Galicia sin hablar de la abundancia de especies marinas gastronómicas de reconocido valor y prestigio patrio e internacional. No es algo nuevo ni de reciente reconocimiento, de sus manjares ya disfrutaron los propios celtas hace 2.800 años.

Sin embargo, un problema acecha silenciosamente a los mariscadores desde hace años: el estrepitoso y alarmante descenso de la productividad de los bancos marisqueros. Berberechos, almejas y bivalvos que ya no se reproducen de forma natural y si lo hacen, no crecen lo suficiente como para llegar a la talla comercial. 

Los datos son duros y dan ejemplo de lo preocupante de la situación. Por eso, lo explica mucho mejor Ana Salido, mariscadora desde hace 44 años en la ría de Pontedeume (A Coruña): “donde antes sacabas 40 kilos de molusco al día, hoy vuelves con uno si tienes suerte. Esto va a peor, no sabemos a qué es debido. Y no solo ocurre aquí, está pasando en todas las rías de Galicia”.

En cifras

El marisco, fuente de riqueza para las familias gallegas

Desde que una mariscadora desentierra un puñado de almejas de talla comercial hasta que llegan a nuestras mesas pasan por, al menos, cinco intermediarios necesarios para garantizar su calidad. Las rías gallegas son un ecosistema único del que viven 120.000 familias.

136

agentes certificados y 350 agentes adheridos

1.500 Km.

de costa. Galicia es la comunidad autónoma peninsular más expuesta al mar

3%

de la riqueza de la comunidad proviene del sector pesquero.

La historia de Ana es la historia de todas las mariscadoras de Galicia. Nació en Pontedeume y, paradójicamente, nunca había salido a mariscar a pesar de tener la ría en la puerta de casa. Se casó en el año 1978 y su estrenado marido le enseñó los gajes del oficio “para que le ayudara”. Eran otros tiempos, los sacos de molusco con los que los hombres volvían a casa hacían necesario contar con ayuda y esa asistencia empezaron a ejercerla las mujeres de la familia. “Cada día los hombres volvían con más de 50 kilos de marisco que recogían en una sola mañana, no daban abasto y por eso empezamos las mujeres a salir al mar”.

El mar es nuestra identidad y hay que sacarlo a flote por Galicia, por los pueblos, porque sin marisco perdemos nuestra esencia

De esa manera Ana Salido, y muchas gallegas como ella, aprendieron el oficio. Pero con los años, las cosas empezaron a cambiar. “De manera tan lenta que pasaba desapercibida. Cada vez se sacaba menos cantidad, menos, menos, menos… hasta llegar al kilo al día donde antes sacabas 40”. Llegó un día en que ya no daba para vivir y los hombres dejaron el mar para buscar trabajo en tierra, “siendo nosotras las encargadas de seguir con la tradición y mantener ese pequeño sueldo extra”. Así es como las mujeres gallegas se convirtieron en mariscadoras. Un trabajo que, afirma, siempre ha sido un orgullo para todos los gallegos, pero que ahora tiene serias dificultades para mantenerse y encontrar relevo. “El oficio ya no ofrece perspectivas de futuro a la gente joven, es imposible que nadie venga a trabajar porque la escasez de productividad no da para vivir”.

No exagera, según los registros oficiales, la producción de almeja cayó desde 2000 hasta hoy a menos de la mitad. No se trata solo de un declive económico al que se ven abocadas miles de familias, sino de una debacle identitaria de Galicia. “El mar es nuestra identidad y hay que sacarlo a flote por Galicia, por los pueblos, porque sin marisco perdemos nuestra esencia”, alerta Ana Salido apenada.

Una investigación pionera para salvar Galicia

Ante esta realidad, la Cofradía de Pescadores de Pontedeume decidió no quedarse de brazos cruzados y pedir ayuda. ¿Cómo? Se pusieron en contacto con Endesa, empresa con fuerte arraigo en la zona, y la compañía les propuso ir al origen del problema realizando un estudio científico con el que poder encontrar una solución definitiva. Así, contactaron con la Universidad de Santiago de Compostela (USC) para realizar un estudio pionero, multidiciplinar y el más completo planteado hasta la fecha con objeto de dar respuesta a la situación y proponer soluciones en función de los resultados. “Nosotros, como los mariscadores, también trabajamos en el río Eume. Por eso, nos sentimos solidarios con un colectivo al que estamos unidos por el entorno y por muchos años de convivencia. Endesa vio que la colaboración con la Cofradía de Pescadores y la Estación de Bioloxía da Graña era una oportunidad de demostrar nuestro compromiso con el territorio en el que operamos dos centrales hidroeléctricas. También queríamos mostrar nuestra sensibilidad con la preocupación de los mariscadores por la disminución de las capturas y los convencimos de recurrir a la Universidad de Santiago porque en todas las cuestiones de medio ambiente Endesa prefiere trabajar con aval científico”, explica José Antonio Galván, director de la Unidad de Producción Hidráulica Noroeste. “Estamos muy agradecidos porque se están molestando en levantar la ría. Eso nos da ánimo”, reconoce la mariscadora con esperanza.

El estudio en cuestión se realiza en la Estación de Bioloxía Mariña da Graña, perteneciente a la Rede de Estacións Biolóxicas de la USC, y su responsable es Xosé Luis Otero, biólogo, profesor e investigador. Otero es un apasionado de la ciencia, pero sobre todo un enamorado de su tierra que desde pequeño degustaba los manjares del mar que, como él mismo recuerda, “se cogían y se comían como pipas, pues eran tremendamente abundantes”. Hoy lidera este proyecto con mucho orgullo ya que, subraya, “la ciencia y la investigación nunca viven al margen de la sociedad, todo lo contrario. Con esta iniciativa queremos contribuir a mejorar nuestra costa y la calidad de vida de todos los gallegos”.

Alianzas

Empresa y universidad, juntos para mejorar la producción de marisco

La alianza entre Endesa, la Universidad de Santiago de Compostela y la Cofradía de Pescadores de Pontedeume va a posibilitar este pionero y ambicioso proyecto científico que pretende estudiar la hidrodinámica y la calidad de los bancos marisqueros de la zona interna de la ría eumesa y dar respuesta a la caída creciente de su productividad.

12

meses de investigación para abarcar el comportamiento de los sedimentos durante las cuatro estaciones del año.

67

puntos de muestreo

56.000€

aportados por Endesa, a través de la Unidad de Producción Hidráulica Noroeste y de la Dirección de Medio Ambiente

La investigación se ha estructurado en varias fases. En la primera se acude al campo de trabajo y se recoge sedimento en 67 puntos de muestreo que, posteriormente, se trasladan al laboratorio. “En una primera prospección analizamos la acidez y reacción del sedimento a través del ph, variables que guardan relación con procesos geoquímicos que pueden ser la causa de la pérdida de productividad de los bancos marisqueros en esta ría”, cuenta Xosé Luis Otero enfundado en su bata de trabajo y con las manos llenas de tierra de la ría eumesa. “Se trata de encontrar prevalencia de sustancias toxicas que puedan afectar a la productividad del banco marisquero”, añade.

En otra fase se abordan variables como la hidrodinámica y la modelización hidrológica de la parte interna de la ría, un trabajo que durará 12 meses. “Se trata de un trabajo lento y riguroso, pero muy necesario para entender los procesos que han llevado durante 40 años a cambiar la productividad de las tierras”, aclara el experto. 

Con todas estas actuaciones, la Estación de Bioloxía Mariña da Graña identificará las causas de la pérdida de productividad de los bancos marisqueros y propondrá medidas correctoras. Además, “la importancia del resultado de esta investigación desembocará en un protocolo de estudio aplicable a otras rías de Galicia e incluso otras partes de España”, concluye esperanzado.

Una seña de identidad gallega

“Me apasiona ser mariscadora, trabajar en plena naturaleza, vivir en el mar para mí es vida. Cuando tengo un resfriado, vengo a mariscar y se me quita, el mar cura”, afirma Ana Salido enfundada en un grueso y pesado peto y cargada con una azada, un rastrillo, un cubo, redes y hasta seis capas de ropa de abrigo debajo del chubasquero.  “Cuando la gente nos ve trabajar nos dice que nunca más se volverán a quejar del precio del marisco”. Esos comentarios le resultan simpáticos, asegura. Ella nunca protesta porque le encanta lo que hace. Tanto que “el día que no puedo bajar a mariscar lo echo de menos…”. Su esperanza es que la investigación iniciada por la USC y Endesa aporte resultados que hagan renacer la ría que desde que nació forma parte de su vida. Porque, como agrega Otero, “el marisco es una identidad fundamental de la esencia de un gallego. De hecho, el Camino de Santiago lo representa la concha de la vieira. Por eso, defender y fomentar cualquier estudio que conduzca a mejorar la productividad es importante para la ciencia y para la sociedad gallega”.

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