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Un proyecto con

CÁNCER DE PRÓSTATA

''Yo quiero morir de viejo'': la vida de Marcos tras dos años libre de cáncer de próstata

Con alrededor de 30.000 nuevos casos al año en nuestro país, este cáncer irrumpió también en la vida de Marcos. Reconoce que ahora valora más que antes un café, una caricia o una charla con un amigo sin pantallas de por medio.

Laura Fortuño

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Bastan seis letras para poner en jaque la vida de una persona. Dos sílabas para hacer tambalear los cimientos de una existencia estable. Cán-cer. No debe resultar sencillo hablar del que probablemente sea uno de los episodios más complicados de su vida, pero Marcos Martínez contestó «por supuesto» enseguida cuando le pedimos que nos contara su historia. «El cáncer de próstata es una de las enfermedades más silenciadas y es importantísimo darle visibilidad».

«En parte es culpa de los pacientes, que no lo hablamos. Cuesta. Cómo vamos a decir que nos han hecho un tacto rectal, a contar el tema de la incontinencia, si van a pensar que ya no soy tan hombre. Hay un componente sexista que provoca que apenas se hable del cáncer de próstata a pesar de su elevada incidencia», cuenta Marcos, gerente de GEPAC (Grupo Español de Pacientes con Cáncer) y paciente de cáncer de próstata. Según el informe “Las cifras del cáncer en España en 2022”, elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), los cánceres más frecuentemente diagnosticados en España durante el presente año serán el cáncer colorrectal y los cánceres de mama, pulmón, próstata y vejiga urinaria. En hombres, el cáncer de próstata será el más diagnosticado. Actualmente constituye la tercera causa de muerte por neoplasia en el varón, tras el cáncer de pulmón y estómago.

El cáncer de próstata será el más diagnosticado en hombres en 2022, según la Sociedad Española de Oncología Médica

Un cáncer que da la cara en plena pandemia

Era sábado cuando le llamaron desde el hospital de La Paz, en Madrid. «Me dijeron que pasara el lunes sin falta por Urología. Habían detectado algo atípico en la resonancia magnética y me tenían que hacer una biopsia dirigida». Marcos estaba en seguimiento por hiperplasia benigna, un crecimiento desmesurado de la próstata. En su último control, la PSA (Antígeno Prostático Especifico) salía más alta de lo normal y el urólogo consideró conveniente hacer una resonancia. Las sospechas de Marcos se hicieron realidad. «Un diagnóstico de cáncer te hace sentir mucho respeto porque hasta que no te operan no sabes cuál va a ser la afectación real. Yo, por mi trabajo en GEPAC, sabía que casi un 90% de los enfermos de cáncer de próstata sobreviven, pero existe un 10% que no. En esos momentos yo me intentaba aferrar a que quería vivir».

Un millón y medio de varones españoles entre 50 y 75 años de edad están en riesgo de padecer un cáncer de próstata, según los datos de la Asociación Española de Urología (AEU). En España, la tasa de incidencia es de 20 a 30 casos por 100.000 habitantes al año y esta se incrementa progresivamente a partir de los 65-75 años. Un 60% de los pacientes con cáncer de próstata es diagnosticado en estadio clínico precoz, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Marcos preguntó por opciones terapéuticas y se decantó por la cirugía. Le practicaron una prostatectomía radical (se extirpa toda la glándula prostática y algunos tejidos alrededor de esta). Pero desde el diagnóstico hasta que le operaron pasaron tres meses. La pandemia del Covid-19 lo ralentizó todo. «Me operaron el 14 de octubre de 2020. El día de quirófano fue el más duro. No podía acompañarme ningún familiar. Yo pensaba: ¿saldré? Estaba solo. Cualquier operación se puede complicar y si encima hay un componente de cáncer el miedo es mayor, porque hasta que no se abre los médicos no saben realmente lo que van a encontrar».

“El día del quirófano fue el más duro que viví. Yo pensaba: ¿saldré?”

Marcos Martínez, paciente de cáncer de próstata

Afortunadamente, la operación salió bien y Marcos tuvo que hacer la recuperación en soledad debido a la pandemia: «Es duro para el paciente, pero también para los familiares. Hay videollamadas, pero a mí lo que menos me apetecía era hablar. Hubiese deseado una caricia, un abrazo», admite el gerente de GEPAC, que resalta la importancia de acudir a las revisiones posteriores a la operación: «Es muy importante no bajar la guardia, no pensar que esto se ha acabado». A sus 57 años, lo tiene claro: «Yo quiero morir de viejo». Después de lo que ha pasado, ahora hace vida prácticamente normal: «Apenas sufrí incontinencia, hay funciones que se recuperan más lentamente, pero en cuanto a calidad de vida, ánimo, conducir o hacer deporte, puedo hacerlo».

Trabajar por y con los pacientes: la necesaria labor de GEPAC

La palabra cáncer irrumpió por primera vez en la vida de Marcos en 2004 cuando a su padre le diagnosticaron la enfermedad. Falleció en menos de un año. Entonces Marcos era responsable financiero de una empresa y por la crisis económica tuvo que buscar otra salida. La encontró en GEPAC, el Grupo Español de Pacientes con Cáncer, que representa a 109 organizaciones vinculadas al cáncer, asociaciones de pacientes en su mayoría. También han creado una división para Latinoamérica porque recibían muchas llamadas de países latinoamericanos pidiendo compartir la información y en ella ya hay siete asociaciones. «Cuando empecé a ver lo que se hacía en GEPAC me di cuenta de que esto era lo que yo buscaba cuando diagnosticaron a mi padre y apenas existía».

GEPAC ofrece servicios a los enfermos de cáncer y sus familiares para mejorar su calidad de vida

El objetivo de GEPAC es representar y defender los derechos de los pacientes, ofrecerles proyectos y servicios a ellos y sus familiares para mejorar su calidad de vida y facilitar que tengan acceso a los mejores tratamientos. Durante la pandemia recibieron un premio por parte de la Organización Médica Colegial (OMC) por su labor.

Cómo hacer frente al cáncer de próstata en la actualidad

«El cáncer de próstata es una enfermedad muy prevalente que puede curarse sin secuelas o minimizarlas si se diagnostica a tiempo. Hoy vivimos una auténtica revolución. Podemos identificar no solo si un paciente padece un cáncer, sino también su localización dentro de la próstata y su agresividad. Eso nos permite aplicar tratamientos personalizados con la finalidad de curar sin dañar los nervios, vasos y músculos de alrededor de los que dependen las principales secuelas de los tratamientos radicales, especialmente la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil», explica el doctor Bernardino Miñana López, director del Departamento de Urología y del Centro de la Próstata de la Clínica Universidad de Navarra (CUN). Es especialista en cirugía laparoscópica y robótica, láser de Holmio y pionero en nuestro país de las biopsias-mapeo transperineales con técnicas de fusión y su aplicación mediante terapia focal del cáncer de próstata. El doctor Miñana nos ha explicado las técnicas quirúrgicas más novedosas contra esta enfermedad que se realizan en nuestro país:

La terapia focal, cada vez menos experimental, consiste en destruir solo el tumor dentro de la próstata con un margen de seguridad, pudiendo emplear diferentes energías para llevarlo a cabo. Para poder aplicarla, el tumor debe visualizarse en la resonancia magnética, ser único y permitir ser tratado preservando todas las estructuras de alrededor de la próstata. Cuando lo desea el paciente, no se dispone de la tecnología adecuada, el tumor es múltiple, no cumple los criterios para tratamiento focal o es de alto riesgo es necesario tratar la totalidad de la próstata.

La prostatectomía radical robótica consiste en extirpar la próstata completamente. La llevamos a cabo por vía laparoscópica asistida por robot, lo que permite, en manos expertas, minimizar los riesgos de impotencia e incontinencia. Es necesario que el cirujano acumule una gran experiencia.

Por último, existen diferentes tipos de radioterapia aplicada desde el exterior o introducida directamente en la próstata (braquiterapia) que puede controlar el tumor con mínimos efectos adversos en casos seleccionados. Igualmente es importante que sea practicada por grupos con tecnología apropiada y amplia experiencia.

Son técnicas que, explica el doctor Miñana, están orientadas a intentar curar al paciente provocándole los menores efectos adversos: «La terapia focal se lleva a cabo en un régimen prácticamente ambulatorio y el paciente puede reincorporarse a su actividad habitual en 48-72 horas. La prostatectomía robótica permite una estancia corta (24-72 horas) y una recuperación completa en manos expertas habitualmente alrededor de un mes tras la cirugía. La radioterapia externa se lleva a cabo en múltiples sesiones para minimizar los efectos secundarios. La braquiterapia, en cambio, se lleva a cabo en un solo procedimiento ambulatorio», aclara el doctor.

El tratamiento elegido depende de varios factores: «En los centros especializados de alto volumen y con acceso a todas las tecnologías diagnósticas y terapéuticas más avanzadas, como el caso del Centro de la Próstata de la Clínica Universidad de Navarra, depende de las características del tumor y de las preferencias del paciente que se incorporan a las recomendaciones de Comités multidisciplinares donde participan especialidades relacionadas con el diagnóstico (radiólogos, patólogos, medicina nuclear) y tratamiento (urólogos, oncólogos radioterápicos y médicos). En general, la técnica más empleada, tanto más cuanto más joven es un paciente, es la prostatectomía radical robótica».

Un panorama esperanzador

«Es necesario continuar investigando porque están en juego muchas vidas», recalca Marcos. «España dispone de muy buenos profesionales y tenemos que aprovechar eso y mejorar lo que no funciona, como los tiempos de acceso, o demandar equipos multidisciplinares: desde anatomía patológica para analizar las biopsias, psicooncólogos, nutricionistas, fisios, sexólogos…».

En el futuro a corto plazo, a nivel particular, Marcos seguirá acudiendo a sus revisiones durante algunos años. A nivel general, se abren novedosas y prometedoras opciones para los enfermos de cáncer de próstata: «La theragnosis será un avance significativo», cuenta el doctor Bernardino Miñana López. «La theragnosis aprovecha la información proporcionada por los rastreos con isótopos radiactivos específicos (PSMA) que permiten identificar dónde está el tumor para tratarlo allá donde se localiza. Aunque actualmente se está estudiando en fases muy avanzadas, con metástasis, será un tratamiento que muy probablemente estará indicado en los pacientes en los que la enfermedad haya recaído tras los tratamientos iniciales o sean diagnosticados con metástasis, generalmente acompañada de tratamientos de base hormonal que ya han demostrado ser muy efectivos».

Mientras tanto, la prevención continúa siendo fundamental. Un simple análisis de sangre permite dar la primera voz de alarma y actualmente al 90% de los casos de cáncer de próstata se diagnostican en fases potencialmente curables, como le ocurrió a Marcos. Gracias a ello, Hoy sigue disfrutando de lo que ahora tanto valora: un paseo, una conversación, un café, la lectura de un buen libro. Esas pequeñas grandes cosas donde para muchos se esconde el secreto de la felicidad.

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