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FUNDACIÓN MAPFRE

Los riesgos de subirse al tren de las criptomonedas

Inversores sin experiencia entran en el mercado financiero con la esperanza de hacerse ricos y sin valorar los riesgos

Juan Ramón Gómez

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Desde que un desconocido que se hizo llamar Satoshi Nakamoto creó el bitcoin en 2009, las criptomonedas han vivido un importante auge, especialmente en los últimos años, que las ha convertido en un instrumento de inversión extraordinariamente volátil. Hoy, a pesar de las advertencias de los expertos, siguen atrayendo a inversores noveles.

¿A qué se debe su éxito? En sus inicios, cuando sólo algunos “early adopters” conocían el bitcoin, hubo algunos afortunados que crearon auténticas fortunas con una inversión ridícula. Y, claro, se generó una burbuja que empezó a hincharse; las inversiones eran cara vez mayores, pero la gallina de los huevos de oro se agotó y el incrementó de la rentabilidad se moderó.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) lo advertía claramente a comienzos de 2018: el valor de las criptomonedas oscila fuertemente, por lo que “no pueden considerarse un buen depósito de valor ni una unidad de cuenta estable”. Y ponía un ejemplo con referencia al bitcoin, una moneda cuyo valor creció de los 850 euros por unidad que costaba a comienzos de 2017 a los 16.000 de mediados de diciembre, cuando alcanzó su máximo. Pero entonces empezó a caer, y el 5 de febrero valía 5.500 euros. ¡Había perdido casi dos tercios de su valor en un mes y medio!

Efecto llamada

Evidentemente, los ejemplos se pueden adaptar a diferentes periodos. Si, como explica en su web la Fundación MAPFRE, hubieras invertido mil euros en bitcoin en 2012, hoy tendrías 9,6 millones de euros, con una ganancia del 966,768%. Pero ya no estamos en 2012 y es difícil que esto se repita. Sin embargo, el efecto llamada que producen los pocos éxitos conocidos, unido a las opiniones de personajes conocidos que animan a invertir sin miedo, diluye el miedo de quienes quieren ganar dinero rápido y sin esfuerzo.

Las criptomonedas funcionan como una moneda digital y están protegidas por información encriptada para asegurar las transacciones y la creación de nuevas unidades. A diferencia de las monedas convencionales, no están controladas por un banco central, por lo que escapan al control de las autoridades económicas de los estados.

De la misma forma que las monedas convencionales, se pueden comprar y vender como un activo, de una forma parecida a la compraventa de acciones en bolsa. Es lo que se llama especulación. Y es precisamente la gran especulación que se ha desatado alrededor de las criptomonedas la que puede hacer estallar la burbuja en cualquier momento y arruinar las expectativas de muchos inversores.

Inversores sin experiencia

Mientras el común de los mortales no invierte en compra de monedas y, como mucho, se anima a comprar unas acciones en bolsa con la esperanza de recoger beneficios a medio o largo plazo, las criptomonedas han introducido en este mercado a personas hasta ahora ajenas a los instrumentos de inversión. El bitcoin ya es sólo una de las más de 8.000 criptomonedas que hay en el mercado, y son muchas las personas sin experiencia que han decidido invertir en ellas. 

La Fundación MAPFRE insiste en que las criptomonedas son un instrumento de inversión más, y recuerda la necesidad de conocer los riesgos que implica. En el caso de estos activos, la entidad enumera cinco riesgos específicos. En primer lugar, no están respaldadas por ninguna regulación; esa misma libertad que enarbolan algunos al recordar su independencia de los estados se puede convertir en su mayor peligro, porque ¿quién responde?

Alta volatilidad

El segundo riesgo es la posibilidad de un pinchazo de la burbuja, que de un día a otro podría hacer perder todo su valor, o casi todo, a las criptomonedas. Hay quienes no dudan en comparar la evolución del bitcoin con la burbuja del mercado de tulipanes que provocó una gran crisis en el siglo XVII. El tercer riesgo, directamente relacionado con el anterior, es la alta volatilidad de estos criptoactivos. Como explican desde la Fundación MAPFRE, el valor del bitcoin sube o baja cada día en torno a un 6,5%, por lo que se podría comparar con una montaña rusa.

El exceso de oferta en el mercado de las criptomonedas es otro riesgo, en este caso por la dificultad de acertar. Y finalmente, la Fundación MAPFRE recuerda que la seguridad de las criptomonedas, protegidas con una contraseña, es tan fuerte que, si la olvidas, no podrás demostrar que te pertenecen, y ya ha ocurrido. 

El primer gran pinchazo

Para quienes, aun así, no quieren ver el peligro de invertir en criptomonedas, especialmente las personas sin experiencia en inversión, es conveniente recordar que los augurios de un posible pinchazo no son sólo eso, augurios. Este mismo año se ha producido el primer gran pinchazo de una criptomoneda, denominada Luna, que perdió el 99% de su valor en un sólo día. Ni más ni menos que 40.000 millones de dólares se esfumaron sin dejar rastro. Hay quienes insisten en que es algo puntual, que no volverá a ocurrir.

En cualquier caso, entendiendo estos riesgos y con el conocimiento que les da su propia experiencia, algunos inversores habituales optan por incluir estos criptoactivos dentro de su cartera. Una opción aceptable siempre que esté diversificada y que, como ocurre con la mayoría de las inversiones, esté planificada a largo plazo, y no a la espera de una ganancia extraordinaria a modo de Gordo de Navidad.

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