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FUTURO AZUL

El secreto de las algas: de depuradoras naturales a cosméticos

Las algas son depuradoras naturales: se encargan de filtrar el agua y limpiarla, por lo que su cultivo o empleo en viveros de acuicultura permite devolver los recursos hídricos a la naturaleza en mejores condiciones de lo que se recogieron. Además, tienen múltiples usos en piensos para pescado o la industria cosmética, entre otros

Ana Belén Madrid

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La acuicultura española, además del cultivo de pescado destinado al consumo en hogares y restaurantes, se encarga de la crianza de otras especies acuáticas, como las algas o las microalgas. Una actividad, quizá menos popularizada, pero igual de importante. Estos organismos son capaces de absorber los elementos nocivos del agua y transformarlos en energía con la que continuar el ciclo productivo. También se emplean para la limpieza de sustancias tóxicas como pesticidas, herbicidas, dióxido de carbono y metales pesados, entre otros, sin que esta depuración afecte de ningún modo a su actividad biológica.

Solo en 2019, España cosechó más de ocho toneladas de microalgas, lo que da buena cuenta de la importancia que tienen para el sector. Nuestro país está considerado como una superpotencia en acuicultura, con más de 300.000 toneladas de moluscos, pescado y algas producidas en 2020, que facilitan la llegada de todo tipo de productos acuáticos a los hogares y familias. La enorme cifra nos indica el estado de la industria, con gran capacidad para generar empleo y activar la economía en las zonas donde hay viveros, además de democratizar los precios.

¿Pero qué es una microalga? Desde un punto de vista biotecnológico y muy amplio, el término microalga hace referencia a aquellos microorganismos que contienen clorofila y otros pigmentos fotosintéticos, capaces de realizar fotosíntesis oxigénica. La fotosíntesis es un proceso biológico, que puede ocurrir en presencia o en ausencia de oxígeno, por medio del cual la energía luminosa se transforma en energía química. Este mismo proceso necesita la presencia de dióxido de carbono y de otro elemento, que en el caso de la fotosíntesis que realizan las microalgas -oxigénica- es precisamente el agua.

La biorremediación consiste en usar microorganismos como las microalgas para limpiar aguas contaminadas o sucias sin afectar sus procesos biológicos

Más términos: la biorremediación. Explicado de forma sencilla, consiste en usar microorganismos para limpiar aguas contaminadas o sucias, quedando en mejor estado de lo que se encontraban. Exactamente lo que hace la acuicultura, aunque en este caso sus productos no tendrán como destino el consumo humano. En esta rama de la biotecnología, se estimula el crecimiento de determinados microorganismos que pueden usar algunos contaminantes como fuente de alimento y energía. Un método natural de filtración que tiene muchas ventajas en comparación con otras formas de eliminación de contaminantes en medios acuáticos, porque minimiza el daño a los ecosistemas y crea pocos subproductos dañinos. La biorremediación también es más barata que la mayoría de los métodos de limpieza, ya que no requiere mucho equipamiento. 

Un sistema de depuración de aguas

El estudio científico de las microalgas comenzó hace varias décadas, en 1890, cuando el microbiólogo holandés Beijerinck estableció cultivos puros de una microalga de agua dulce, la Chlorella vulgaris. Desde entonces, la rama de la ciencia que se encarga de su investigación ha avanzado muchísimo, hasta lograr dominar procesos como la biorremediación, que anteriormente hemos explicado. Por resumir, la premisa fundamental es la capacidad natural que poseen ciertos microorganismos para incorporar elementos contaminantes en sus procesos metabólicos y convertirlos en fuente de energía o carbono. Es decir, que captan elementos ‘nocivos’ del agua y los transforman en energía con la que continuar el ciclo productivo, pero además sucesivamente.

En los tratamientos de biorremediación es frecuente utilizar microalgas, ya que son conocidas como una de las alternativas más eficientes de tratamiento para la eliminación del nitrógeno y el fósforo. También se emplean para la limpieza de sustancias tóxicas como pesticidas, herbicidas, dióxido de carbono y metales pesados, entre otros, debido a su facultad de acumular importantes concentraciones de compuestos tóxicos sin afectar su actividad biológica. Otros beneficios de las microalgas es su capacidad de liberar oxígeno por medio de la fotosíntesis o la degradación de ciertos compuestos orgánicos para generar biomasa, la cual puede ser reutilizada en sistemas de producción de biocombustibles o en procesos de acuicultura. 

El cultivo de microalgas, de agua dulce y salada, se enmarca en la economía circular y tiene múltiples usos industriales

Los problemas derivados del cambio climático a nivel planetario exigen la implantación de nuevas tecnologías, así como la apuesta por la investigación y el desarrollo para paliar efectos nocivos en los ecosistemas. La preocupación es tal que forma parte de la agenda política de los estados y organismos internacionales. Entre los objetivos de desarrollo de la Agenda 2030 (los ODS), el plan global para lograr un futuro mejor y más sostenible, hay un apartado especialmente dedicado al agua limpia y al saneamiento de la misma. Por tanto, en relación a este ODS, el sector de las microalgas juega un papel clave en cuanto a las biotecnologías de limpieza que se pueden derivar de su uso.

Microalgas como la Chorella vulgaris y la Pavlova lutheri, de fácil cultivo y gran adaptabilidad, abren una puerta a la industria y prometen avances científicos muy relevantes, que servirán para limpiar ríos, lagos y rías, donde además, estas dos algas están naturalmente presentes dentro del fitoplancton. 

Alimentación animal con microalgas

En junio de este año, un estudio del Grupo de Investigación en Acuicultura del Instituto Universitario de Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos de la Universidad de Gran Canaria concluyó que las microalgas pueden ser sustitutivas o complementarias de las harinas en el pienso con el que se alimentan los peces de cultivo. Este informe, liderado por la investigadora Marta Carvalho, es una gran noticia para el sector acuícola, debido a que esta alimentación alternativa presenta una fuente de lípidos y omega 3 que ayudará en la producción de piensos más sostenibles de cara a los años venideros.

El resultado se ha testado con dos especies muy presentes en la producción de la acuicultura mediterránea: la dorada y la corvina. En las conclusiones del estudio se demuestra que el crecimiento y la salud de los peces fueron perfectos, y que además se incrementaron los contenidos en EPA y DHA, los ácidos grasos omega 3 más relevantes, en comparación a los piensos usados hoy en día. En este sentido, las nuevas recetas fundamentadas en microalgas podrían aumentar el nivel nutritivo y aportar mayor calidad al pescado que comemos, al tiempo que son más sostenibles ambiental y económicamente.

Los ácidos grasos omega 3 y algunos antioxidantes presentes en las microalgas están cada vez más presentes en los productos cosméticos

El papel de las microalgas en la cosmética

El futuro de la llamada ‘economía azul’, es decir, el modelo productivo que se inspira en la naturaleza del medio acuático, busca aprovechar todos los recursos, incluyendo los residuos; consumir localmente, fomentando la proximidad y la economía circular; y consumir lo indispensable, lo que verdaderamente se vaya a usar. Todo esto engarza con implementar el uso de algas y microalgas en distintas actividades de la vida humana, desde la nutrición y los mencionados procesos de limpieza, hasta la cosmética. Sí, también en este sector son un tesoro muy apreciado.

Y es que la naturaleza provee. De hecho, los ácidos grasos omega 3 y algunos antioxidantes presentes en las microalgas están cada vez más presentes en los productos con aplicaciones nutracéuticas, cosméticas y dermofarmacéuticas. Su uso aumenta el portafolio de productos veganos para el sector del cuidado personal. Distintas especies de microalgas, de agua dulce y salada, permiten la extracción de los compuestos de valor, pero además, la limpieza de corrientes residuales y la biomasa resultante de las extracciones de los ácidos omega 3 y los antioxidantes se pueden utilizar como coproducto en acuicultura. 

España se cosecharon más de ocho toneladas de microalgas en 2019

Un futuro por escribir

El objetivo decimocuarto de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), relacionado con la vida bajo las aguas, explica que una gestión “cuidadosa de este recurso mundial esencial es una característica clave de un futuro sostenible”. No obstante, en la actualidad, existe un deterioro de las aguas costeras y fluviales debido a la contaminación y a la acidificación de los océanos, que está teniendo un efecto adverso sobre el funcionamiento de los ecosistemas y la biodiversidad. Asimismo, también está teniendo un impacto perjudicial sobre las pesquerías de pequeña escala, un sector histórico.

Por ello, proteger nuestros océanos debe seguir siendo una prioridad. “La biodiversidad marina es vital para la salud de las personas y de nuestro planeta. Las áreas marinas protegidas se deben gestionar de manera efectiva, al igual que sus recursos, y se deben poner en marcha reglamentos que reduzcan la sobrepesca, la contaminación marina y la acidificación de los océanos”, indican los ODS. Para responder a esta necesidad, la acuicultura, tanto de peces como de microalgas, es una herramienta clave. 

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