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Una última oportunidad para los océanos: cómo dar una segunda vida a los residuos marinos

El programa Mares Circulares de Coca-Cola impulsa la innovación y la investigación científica para atajar el problema de los residuos en la contaminación marina

Juan Ramón Gómez

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Los residuos marinos son un grave problema al que es necesario poner freno sin más dilación. Como recuerda la ONU, los océanos cubren más del 70% de nuestro planeta y son fuente de vida y sustento no sólo para las especies que lo habitan, sino para todos los que vivimos en la Tierra. La propia organización indica que cerca del 80% de la contaminación de los mares procede de la superficie terrestre, entre basura, nutrientes y aguas residuales, frente al 20% que llega de barcos, plataformas marinas, etcétera.

El informe de 2021 “En estado de negligencia: el impacto de la basura marina y la contaminación por plásticos en la justicia ambiental”, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), advierte que, si no se toman medidas, en 2040 los océanos recibirán el triple de plásticos que en la actualidad.

Una nueva vida para la basura marina

Aunque el problema sigue creciendo, ya se han puesto en marcha iniciativas en todo el mundo para tratar de frenarlo. Para que funcionen, es fundamental que logren implicar a la población, empresas e instituciones. El programa Mares Circulares de Coca-Cola tiene esos ingredientes y más, porque no sólo ha reunido a más de 1.100 ayuntamientos y entidades públicas desde su creación en 2018, sino que también ha diseñado un sistema para recoger y poner en valor los residuos, con productos que a su vez sirven para concienciar a quienes los vean y los utilicen.

Más de 1.100 ayuntamientos y entidades públicas y privadas han apoyado el programa Mares Circulares desde 2018

Así, a través de una de sus iniciativas, ha logrado dar una segunda vida a la basura marina recogida por más de cien embarcaciones colaboradoras cuando queda atrapada en sus redes de pesca. En este proyecto, la Asociación Vertidos Cero se ocupa de separarla y acondicionar el plástico no PET para enviarlo al Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS), gracias a cuya tecnología se logra transformarlo en material aprovechable a través de distintos procedimientos.

Un banco frente al mar

De nuevo en valor, lo que antes era basura llega a Plástic Preciós, que ha diseñado 15 bancos públicos, fabricados a partir de 5.200 kilos de plástico procedente de residuos marinos, para instalarlos en los puertos colaboradores de Mares Circulares. Esta ONG crea planchas de plástico reciclado mediante un proceso térmico y, una vez pasadas las pruebas de resistencia, corta las piezas y las ensambla en una estructura de acero inoxidable. Uno a uno, fabrica unos bancos que servirán para concienciar al público que se siente en ellos frente a un mar un poco más limpio.

Para que, tras su breve descanso, no lo olviden, una placa recuerda su origen: “Este banco está hecho a partir de plástico reciclado del fondo del mar, recogido por los pescadores colaboradores del proyecto Mares Circulares de Coca-Cola (plástico procedente del fondo del mar 30% + plástico reciclado 70%)”. Un código QR completa la placa con un enlace al vídeo que muestra su proceso de fabricación.

Se trata de un proyecto relevante en el cual, la apuesta por el desarrollo tecnológico, ha logrado poner en valor unos plásticos que hasta ahora sólo se podían valorizar incinerándolos para crear energía, pues su estado de degradación no permitía reciclarlos.

Una labor integral

La labor de concienciación ciudadana dentro de Mares Circulares se complementa con talleres de formación que fomentan el reciclaje y generan concienciación ambiental. Además, el programa apoya la investigación científica y las soluciones innovadoras que fomenten la economía circular, a la vez que organiza jornadas de limpieza de residuos en los entornos marinos. Así, en las cinco ediciones que ha celebrado, Mares Circulares ha recabado la ayuda de 23.319 voluntarios, ha realizado 297 intervenciones en playas y entornos acuáticos y otras 54 en reservas marinas y otras áreas protegidas. En total, se han recogido más de 1.514 toneladas de residuos, de las que 14,4 eran de plástico PET. Además, se han premiado doce estudios científicos y cuatro startups.

Gracias al programa Mares Circulares se han recogido más de 1.514 toneladas de residuos, de las que 14,4 eran de plástico PET

Por suerte para los océanos, Mares Circulares no es una iniciativa aislada. En 2019, Coca-Cola protagonizó otro hito de innovación tecnológica con el lanzamiento de la primera botella apta para uso alimentario cuya composición contenía un 25% de plástico procedente de basura marina. Se trata de otra iniciativa pionera en la transformación de plástico PET muy degradado en materia prima de alta calidad. Más allá de recuperar un material que antes se incineraba, la mayor ventaja de este proyecto es que reduce la demanda de PET virgen en la fabricación, con lo que se reduce la huella de carbono.

Hito tecnológico

El plástico con el que se fabricaron las primeras 300 botellas con las que se logró este hito tecnológico fue recogido por voluntarios en la limpieza de 84 playas de España y Portugal, además de pescadores de doce puertos. Ioniqua Technologies logró reconvertirlo y el proveedor de plástico PET Indorama Venture lo transformó de nuevo en materia prima.

La contaminación de los océanos es una de las peores consecuencias del consumo de plásticos y de bienes de todo tipo sin prestar atención al destino de los residuos que generan. Los plásticos tardan unos mil años en degradarse, tiempo de sobra para acumularse y hacer un daño irreparable a los ecosistemas marinos. Las primeras iniciativas para revertir la situación ya están dando resultado, pero el esfuerzo de todos debe multiplicarse.

* Los datos ofrecidos en esta información han sido publicados en los informes anuales de sostenibilidad de Coca-Cola o facilitados y publicados por el socio embotellador, Coca-Cola Europacific Partners.

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