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Mejores Productores Sostenibles

un proyecto de

PRODUCTORES SOSTENIBLES

Sostenibilidad desde la raíz del negocio: así mejoran los productores sostenibles nuestra salud y la de nuestro territorio

Los galardonados por BBVA como Mejores Productores Sostenibles de España debaten sobre cómo la sostenibilidad es una oportunidad para su negocio y el entorno rural en un encuentro con el chef Joan Roca y Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable en BBVA

Eva Prieto

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El verdadero compromiso es pasar de las palabras a la acción. Los ganadores de la III edición de los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles son un ejemplo de que el inconformismo y la apuesta por una producción que respete el medioambiente y el entorno puede ser un motor empresarial.

Y es que donde hay convicción, los valores personales y profesionales han logrado asentar negocios de éxito y generar, además, un entorno más consciente y colaborativo, preocupado sobre todo por el cuidado del medio ambiente. “Toda iniciativa es poca si tenemos en cuenta que la descarbonización es posiblemente la mayor disrupción en los negocios que jamás hayamos vivido. En los próximos 30 años tenemos que transformar cómo nos alimentamos, cómo nos movemos, cómo generamos energía, cómo producimos las cosas… Es un cambio muy profundo”, explica Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable en BBVA.

La sostenibilidad también ha formado parte de los ingredientes de El Celler de Can Roca, el proyecto gastronómico de los hermanos Roca que han elevado la calidad gastronómica española a un nuevo nivel. “Mi abuela cocinaba en un pequeño pueblo de Girona y todos los platos los elaboraba con productos de proximidad, con lo que tenían en esa época del año. Nuestras raíces tenían una mirada sostenible, pero era de sentido común”, recuerda el chef Joan Roca.

Precisamente, la influencia del legado familiar es innegable en el nombrado dos veces mejor restaurante del mundo, aunque lo que mueve a los tres hermanos Roca es ser el mejor restaurante ‘para el mundo’. A lo largo de su exitosa carrera no han dejado de aprovechar su reconocimiento tanto dentro como fuera de nuestras fronteras para demostrar que la sostenibilidad es mucho más que la conciencia ambiental, implementando medidas que, a priori, no denominaríamos verdes, pero con un impacto directo en el corazón de su negocio.

“Hay que tener respeto por el medio ambiente y por buscar en cualquier iniciativa la parte económica, social y medioambiental, cualquier proyecto empresarial tiene que tener de alguna forma esas patas”, sostiene.

A su juicio, en el sector de la restauración y la hostelería había una asignatura pendiente que es mejorar las condiciones laborales, horarios… “Esto no es fácil, y no siempre es posible, pero nosotros lo hemos conseguido y eso hace que el equipo esté más cohesionado, más comprometido con el proyecto y que sea feliz haciendo lo que hace”, dice.

Todavía hay empresas que no avanzan hacia un modelo sostenible porque lo ven como un coste, pero Antoni Ballabriga tiene muy claro que “hoy más que nunca es una oportunidad. Y los ganadores de los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles son un ejemplo de que la sostenibilidad es algo que tiene sentido económico más allá de la convicción de querer dejar un mejor legado a sus hijos”.

La banca juega un rol fundamental para que la financiación y la movilización de recursos se haga con el menor riesgo posible, tratando de no dejar a nadie atrás. “Las entidades financieras tenemos que facilitar a nuestros clientes soluciones para el autoconsumo, para la movilidad eléctrica, para la eficiencia energética… Tenemos la gran suerte de contar con un paquete de ayudas muy relevante para el impulso en la sostenibilidad y estamos empezando a bonificar y a tener mejores condiciones para soluciones sostenibles. Necesitamos crear esos incentivos para que el cambio se dé a la escala que debemos. Las pymes son fundamentales para conseguir este reto, pero necesitan más apoyo que nadie en esta transformación. Por eso en BBVA queremos estar a su lado y facilitar este acompañamiento”, concluye.

Pablo Cuervo-Arango

CEO de Cantero de Letur

Pablo Cuervo-Arango

CEO de Cantero de Letur

“Todos estos negocios son pequeños, pero luchan a lo grande, convencidos de la necesidad de que un planeta mejor y más justo sea posible”

Agricultores y ganaderos lideran el presente de lo que ahora llamamos ‘sostenibilidad’, aunque hace décadas la gestión de los recursos ya era una inquietud y una motivación para muchos. Como fue el caso de Francisco, padre de Pablo Cuervo-Arango, CEO de Cantero de Letur, cuya visión cambió el destino de una zona desfavorecida.

Los padres de Pablo se mudaron a Letur (Albacete), donde su madre fue destinada como maestra. Pronto se dieron cuenta de que en esa zona era “muy difícil que las personas pudieran salir adelante económicamente”, ya que “estaba condenada a la despoblación”. Pero donde unos veían debilidades, otros encontraron oportunidades. Y así fue cómo decidió poner en marcha una pequeña empresa ganadera que transformaba su producto básico, la leche, en queso.

Pablo relata que: “aquella no era una zona lechera, sino de ganadería extensiva de poco valor añadido, pero mi padre pensó que un negocio de lácteos ecológicos nos daría la posibilidad de competir con otras zonas más industrializadas y apostó por ello”. Además, considera que: “Todos estos negocios son pequeños, pero luchan a lo grande, convencidos de la necesidad de que un planeta mejor y más justo sea posible”.

Yogur con vainilla de Cantero de Letur

La chispa que prendió Cantero de Letur nunca fue el dinero, sino el propósito de “crear vida y trabajo de modo que la salud, tanto de las tierras como de los animales, de las personas que trabajan en ella y de las que consumen sus productos se viera favorecida”. La empresa que nació con dos personas, hoy es un referente de producción ecológica europea con más de cien trabajadores, que también lucha contra la despoblación. “Lo más problemático de las zonas rurales es el trabajo y, si no puedes generar más empleo con tu propia actividad, tienes que buscar alternativas para afianzar el futuro del pueblo, por eso hemos lanzado ‘Letur Repuebla’”.

A través de esta iniciativa están revitalizando la Sierra del Segura con la construcción de 10 viviendas para acoger familias, fundamentalmente con niños, que pueden teletrabajar desde el pueblo. Gracias al proyecto ‘Letur Repuebla’ consiguieron mantener abierta la escuela, ya que se ha incrementado en un 30% la afluencia escolar. El tiempo le ha dado la razón a Francisco, su padre e ideólogo del negocio, cuya filosofía está más viva que nunca en este enclave manchego.

José Alfredo Martín

Fundador de Apadrina un Olivo

José Alfredo Martín

Fundador de Apadrina un Olivo

“Gracias al apadrinamiento, podemos contratar agricultores, fijar población y recuperar el olivar para que sea rentable”

Rebelarse contra lo que aparentemente parece una situación irreversible es el denominador común de aquellos emprendedores, cuyo objetivo al principio sólo visualizan ellos mismos. Como el sueño de “cuatro locos” que en 2013 unieron fuerzas para recuperar el pueblo turolense de Oliete, donde el éxodo rural había provocado el abandono de cien mil olivos. “Por aquel entonces trabajaba como auditor financiero y pensé “si no hay nadie haciendo nada por esta zona, quizá tenga que ser yo”, cuenta José Alfredo Martín, uno de los cuatro fundadores de Apadrina un Olivo.

Productos de Apadrina un Olivo

Con su iniciativa, han implicado a la sociedad y le han dado una vuelta de tuerca a la situación, generando una economía sostenible con matices sociales. Además, con nuestra almazara también podemos empoderar a pequeños agricultores que no reciben una remuneración justa por su fruto”. Con el inconformismo por bandera, en nueve años han recuperado 15 mil olivos, empleando 22 personas para su cuidado y mantenimiento, y ya cuentan con 7 mil padrinos de 28 países. Pero la cosa no queda ahí porque “después de estos años, con nuestros éxitos y nuestros fracasos, nos dimos cuenta de que nuestros propios pasos no eran suficientes. Así que decidimos crear ‘Despertadores Rurales Inteligentes’, un programa de acompañamiento a nuevos emprendedores a los que ayudar e impulsar, compartiendo nuestros conocimientos sobre sostenibilidad en el entorno rural”, explica José Alfredo. Y es que la cooperación es la red que algunos agricultores necesitan para atreverse a saltar hacia una meta más verde. 

Rafael Gálvez

Director comercial de Luque Ecológico

Rafael Gálvez

Director comercial de Luque Ecológico

“Lo que hoy nos da la tierra para cubrir nuestras necesidades, se lo tenemos que dejar a las generaciones del mañana”

Para Rafael Gálvez, director comercial de Luque Ecológico, “ser sostenible no está reñido con una rentabilidad económica mantenida en el tiempo”. Prueba de ello es el recorrido de esta empresa familiar de siete generaciones en las que la ecología ha sido el epicentro de su olivar. “Nosotros hicimos economía circular desde el principio. No le poníamos ese nombre, pero siempre hemos buscado la reutilización de todo y que vuelva, si es posible, al lugar de donde salió”, explica. En sus prácticas destacan el uso del hueso de la aceituna como combustible, el agua de vegetación para regar los olivares o el compostaje que luego retornan a la tierra.

Aceite de oliva de Luque Ecológico

Además, fueron pioneros en el cálculo de la huella de carbono en España y aquello supuso un punto de inflexión porque, analizando el ciclo de vida de su producto, encontraron las fases y los puntos calientes donde podían mejorar medioambientalmente. “Y lo hicimos, porque tenemos que ser responsables. Lo que hoy nos da la tierra para cubrir nuestras necesidades, se lo tenemos que dejar a las generaciones del mañana. Todos podemos hacer algo por el planeta. Todos y todos los días”, manifiesta.  

Félix Revilla

Director de INEA

Félix Revilla

Director de INEA

“La transición ecológica es una realidad. Es mejor entrar porque respetas la tierra y la naturaleza que por obligación”

Que un grano de arena cuenta en el desierto lo sabe bien Félix Revilla, director de INEA, la Escuela de Ingeniería Agrícola de Valladolid. Hace 20 años iniciaron un proyecto de 430 huertos ecológicos para personas jubiladas en un trozo de finca, pero en el resto del terreno seguían haciendo agricultura convencional: “Hasta que nos dimos cuenta de que teníamos que cambiar de mentalidad y enseñar a nuestros alumnos a trabajar lo que llamamos ‘ecología integral’, porque se hacen muchas cosas, pero lo importante es unirlas y crear red”, recuerda.

Huevos ecológicos de INEA

La finca de 28 hectáreas de INEA es un ecosistema que ha ido evolucionando y poniendo en práctica la agroecología a lo largo de los años. Allí nacieron sus gallinas negras castellanas, una raza autóctona reconocida por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en 2021, y que está en peligro de extinción. El emprendedor reconoce que desde que BBVA les otorgó uno de los diez premios como Mejores Productores Sostenibles, la gente hace cola para comprar los huevos en la cooperativa, donde también venden su producción de alimentos de kilómetro 0. Ahora estamos enseñando a nuestros alumnos que se pueden producir huevos ecológicos, registrarlos sanitariamente, cuidar a las gallinas, alimentarlas ecológicamente y vender el producto”, declara orgulloso. Porque la transición ecológica “es una realidad y o te apuntas o te quedas atrás. Y siempre es mejor entrar porque respetas la tierra y la naturaleza, que por obligación”

Silvia Martínez

Directora de Sostenibilidad de Organic Citrus

Silvia Martínez

Directora de Sostenibilidad de Organic Citrus

“Nuestras naranjas y mandarinas son neutras en carbono, desde que producimos el abono para fertilizar hasta llegar al consumidor final”

Las buenas prácticas en materia sostenible también forman parte del éxito de un negocio pionero en agricultura ecológica en España. Hace 30 años la empresa valenciana Organic Citrus (Río Tinto SL) plantó su primer naranjo en La Cuenca Minera de Riotinto, una zona degradada donde había mucho eucalipto y necesitaba una buena rehabilitación. El propio entorno definió su modelo de negocio sostenible. “Hace décadas no había una regulación, pero nuestro cultivo tenía que adaptarse a la orografía del territorio porque es una zona muy peculiar por su flora y fauna”, dice Silvia Martínez, directora de Sostenibilidad de Organic Citrus.

Naranjas de Organic Citrus

Al mismo tiempo que sus cítricos ecológicos pasaban a formar parte del paisaje, todas sus acciones se orientaron a generar un triple impacto positivo: medioambiental, social y ecológico. “Desde que empezamos hemos desarrollado corredores de faunas, proyectos de reforestación, de rehabilitación de hábitat… Cuando salió la primera regulación, la ISO 9002, nosotros fuimos los pioneros en certificarla. Y ahora hemos hecho un estudio que demuestra que todas nuestras naranjas y mandarinas son neutras en carbono, desde que producimos el abono para fertilizar hasta llegar al consumidor final, debido a la absorción de dióxido de carbono (CO2) de nuestro propio cultivo. Simplemente hemos ido evolucionando de forma natural”, sostiene Silvia.

Redacción: Eva Prieto
Diseño UI y Dirección de Arte : Alessandro Marra
Maquetación: Pelayo Trives
Producción: Delia Blesa

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