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Presbicia: la importancia de verlo venir

Entre el 85 y 95% de la población tendrá presbicia a partir de los 45 años. ¿La buena noticia? Tiene solución

Gonzalo Garzón

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Es un gesto que realizamos de forma prácticamente inconsciente: alejar de nuestros ojos un objeto para tratar de enfocar correctamente. Al leer un libro, al mirar el teléfono móvil, al coser, al comprobar la fecha de caducidad de un alimento. Casi siempre funciona, pero no es la solución, sino el síntoma de que algo está ocurriendo. 

La presbicia, también llamada vista cansada, no es otra cosa que la pérdida gradual de la capacidad para ver objetos de cerca. Una afección que forma parte del día a día de millones de personas: se calcula que entre el 85 y 95% de la población la padecerá a partir de los 45 años. 

Así pues, existen básicamente dos tipos de personas: las que tienen presbicia… y las que la acabarán teniendo. Una afección que no sólo es incómoda: a menudo también se traduce en dolor de cabeza, sequedad ocular, fatiga visual o cansancio después de realizar una actividad que requiera ver de cerca. Pero, ¿qué es exactamente y cómo identificarla? Y lo que es más importante aún: ¿Existe solución? 

La vida pasa

A grandes rasgos, la presbicia está provocada por el envejecimiento del cristalino, la lente natural que todos tenemos detrás del iris. Con el paso de los años, esta va perdiendo elasticidad y se endurece, lo que provoca que al ojo le resulte más difícil enfocar los objetos cercanos. 

No todo el mundo se ve afectado por la presbicia de la misma manera. Se sabe que las personas miopes tardan más en desarrollarla, mientras los hipermétropes comienzan a sentir sus efectos un poco antes. Pero de lo que no hay duda es de que casi nadie se libra: a partir de los 65 años, la práctica totalidad de la población tiene vista cansada.

Es momento de echar la vista atrás: si eres de los que rebobinaste una cinta de cassette con un bolígrafo, si recuerdas cuando la tele sólo tenía dos canales o si llamabas a tus amigos por teléfono fijo porque no existían los móviles… es posible que la presbicia pueda estar a la vuelta de la esquina.  

Soluciones a la vista

Primero, las malas noticias: a día de hoy, no existe ningún tratamiento ni intervención que evite o retrase la aparición de la presbicia. Por ello, cuando se empiezan a notar los primeros síntomas es importante acudir a un profesional para que nos evalúe la visión. En uno de los 200 centros de salud visual de Federópticos podrás realizarte un Estudio de Visión Progresiva. A través de un análisis exhaustivo, los mejores ópticos-optometristas pueden conocer el estado de la salud visual y detectar, de manera precoz, el inicio de problemas de visión como la presbicia.

Y ahora, las buenas: la calidad de vida no se ve afectada por culpa de la presbicia. Con unas únicas lentes progresivas es posible solucionar los problemas de vista derivados de la presbicia, así como otros defectos visuales ya presentes con anterioridad como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo. Se trata de lentes que aportan una acomodación suave, una transición natural entre la visión de cerca y de lejos y un amplio campo de visión.

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