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Manuel Viqueira y su esfuerzo por conservar la cultura tradicional gallega

Empezó a tocar la gaita cuando era un adolescente siguiendo los pasos de su padre y hoy, con más de 70 años, sigue haciendo sonar este instrumento a diario para defender la importancia de la música tradicional de Galicia

Laura Fortuño

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Laura Fortuño

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Manuel Viqueira está a punto de marchar a ensayar cuando lo conozco. «No te quitaré mucho tiempo», le prometo. «Todo el que necesites», responde él, demostrando que antepone su amabilidad y su carácter de buen conversador a cualquiera de sus aficiones. Aunque la gaita no es, ni mucho menos, una afición cualquiera. Manuel descubrió las delicias de este instrumento tradicional gallego cuando era un adolescente. Hoy, con más de 70 años, sigue tocándolo, enseñándolo y difundiéndolo por nuestra geografía. Le queda, eso sí, un sueño por cumplir: tocar en directo a lo largo del Camino de Santiago acompañando a los peregrinos. «Me gusta reivindicar este tema: para mí la música tradicional no llega al Camino a pie de ruta. Yo querría ponerme allí con mi traje tradicional a tocar la gaita y que los peregrinos se hiciesen fotos conmigo», confiesa Manuel, aunque reconoce que “no es muy fotogénico porque a él le va más tocar que posar”. 

Por su vinculación con la cultura y la tradición gallega, Manuel Viquiera es una de las personas homenajeadas por Estrella Galicia en la exposición ‘Las Estrellas del Camino’, que este año cubre las etapas del Camino Inglés con 126 kilómetros nuevos desde Reading (Reino Unido) hasta Santiago de Compostela, con cinco nuevos murales realizados, esta vez, por el artista británico y maestro del neón, David Speed. Los murales, que pretenden reconocer la labor de todas las personas que mantienen la esencia del Camino de Santiago, forman parte del museo al aire libre más extenso del mundo. El del gaiteiro luce en una pared de Ordes, su pueblo natal: «Cuando lo vi pensé ‘qué chulada’» afirma Manuel refiriéndose a su retrato. Para el artista David Speed, materializarlo fue, como él dice, «una experiencia muy divertida porque es un colega artista como yo, ya que Manuel es músico».

Manteniendo vivo el legado de su padre

La gaita en casa de Manuel ya sonaba desde que nació. Su padre, Manuel Viqueira, conocido por todos como ‘el gaiteiro de Vilaverde’ empezó a tocar este instrumento con 9 años y más tarde sacó un disco en solitario. Junto a sus tres hijos, entre ellos Manuel, el ya fallecido gaiteiro de Vilaverde fundó un grupo de música tradicional que Manuel mantiene en pie: Os Viqueiras. Ya han publicado dos discos y cuando estaban a punto de lanzar el tercero, llegó la pandemia y cambió sus planes. «Ahora nos gustaría mucho retomarlo», reconoce Manuel. Os Viqueiras cuentan con distintos espectáculos y formaciones, como la de “gaiteiros y cabezudos”, que llevaban 32 años sin salir en el pueblo cuando el grupo los recuperó.

“Mi sueño es llevar al Camino la música tradicional gallega”. Manuel Viqueira, gaiteiro.

«Las condiciones en las que mi padre tocaba la gaita eran muy duras: iba a pie a los sitios durante 15 o 20 kilómetros, llegaba muy cansado de madrugada, se cambiaba de ropa y se marchaba para la obra, donde trabajaba de albañil. Nosotros somos unos privilegiados», cuenta Manuel, que creció con el gaiteiro en casa. «Le veía afinar la gaita y empezó a interesarme, aunque a los 11 años yo ya tenía que trabajar con mi padre en la obra porque había que arrimar el hombro». Quién le iba a decir que décadas después seguiría tocando junto a su grupo parte del repertorio que tenía su padre, y que su hija pequeña continuaría la tradición musical abriendo así la tercera generación de músicos en la familia: «Con nosotros lleva el soprano cuando vamos a tocar», explica Manuel.

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El gaiteiro comenzó a tocar en un grupo que había en Ordes “a donde les llamaran”, y más tarde, cuando el nombre del grupo empezaba a sonar, actuaban en palcos y alboradas. «Nosotros vamos por las aldeas, y entramos a tocar incluso en las casas, por si alguien no puede ir a la fiesta, que vayan los gaiteiros a tocarle. Para mí eso es muy emocionante».

A Manuel le gustaría que la figura del gaiteiro estuviera más valorada. Muchas veces ha actuado en bares y se ha sentido ignorado.

Manteniendo vivo el legado de su padre

«Al gaiteiro no se le da el aprecio que tiene. Creo que nuestra música está poco valorada. En Irlanda o Escocia, por ejemplo, es diferente, pero aquí muchas veces hemos ido a tocar a bares y ni nos miraban porque estaban jugando a las cartas», cuenta indignado Manuel. Pero él sigue con su vocación intacta, y eso que las condiciones no siempre se lo ponen fácil: «Hay veces que hace mucho calor y no podemos ir por la sombra, pero como tenemos afición y nos gusta, tiramos p’alante», dice el gaiteiro, que reconoce que tienen Galicia “pateada”, pero también actúan en otros lugares, como Asturias, Madrid o Zamora. «Y no tenemos más salidas porque los componentes del grupo tienen sus trabajos y es difícil compaginarlo», cuenta el gaiteiro, que también da clases particulares de gaita a pequeños y mayores porque le resulta muy gratificante.

Manuel asegura que tiene tantas anécdotas de su trayectoria como gaiteiro que le resulta imposible recordarlas todas: «Una vez estábamos tocando en una iglesia y entró un perro que armó un gran jaleo. O también hemos tocado en aldeas que había vacas sueltas y se ponían a correr porque no les gustaba nuestra música».

Y es que no se puede contentar a todos los públicos, pero él siempre lo intenta. Manuel y su padre han sido lo que se conoce como “gaiteiros de oreja”: «No teníamos ni idea de las notas musicales. Pero mi padre, por ejemplo, estaba con las vacas, se ponía a silbar, y de ahí sacaba las piezas. Somos ‘gaiteiros de oreja’ porque podemos escuchar una cosa y luego tocarla».

El artista urbano del neón

DAVID SPEED

No firma sus obras porque son inconfundibles. Su dominio del claroscuro le ha llevado a conseguir un estilo único muy característico, que obtiene utilizando un fondo negro para resaltar las áreas brillantes de sus retratos.

David Speed, con sede en Londres, da forma a enormes pinturas con brillos que provocan la sensación de estar contemplando un neón gracias a sus juegos de luces y sombras. Es exactamente el efecto que ha conseguido en la exposición de Estrella Galicia, ‘Las Estrellas del Camino’, donde David ha realizado los cinco murales que acompañan al peregrino desde Reading hasta Santiago. La idea de crear sus obras como si estuvieran influidas por una luz de neón surgió de manera accidental en 2018: «Tras ver el resultado me gustó y seguí pintando algunas piezas más», afirma el artista, cuyos retratos titulados ‘Signature Neon’ dejan con la boca abierta a todo el que pasa por el londinense barrio de Shoreditch. Después de la pandemia, donde pasó días pintando el hueco del ascensor y el techo de su edificio, sus trabajos se viralizaron gracias a las redes sociales, y ahora es uno de los artistas más buscados del momento. «La gente empezó a comentar en mis redes sociales que mi trabajo les alegraba el día», cuenta David, que ya acumula más de 111.000 seguidores en su cuenta de Instagram @davidspeeduk.

Un apasionado de Galicia

Somos ‘gaiteiros de oreja’ porque podemos escuchar una cosa y luego tocarla.

Manuel Viqueira

Entre la gaita y su perrito Rocky, al que saca a pasear varias veces al día, Manuel reconoce que “tiene mucha actividad”, sin embargo, aún se animaría a volver a hacer el Camino, esta vez de Santiago a Finisterre. «Yo el Camino Inglés lo hice dos veces: desde Ferrol a Santiago con mi hija pequeña, y después con la mediana, que es enfermera, lo hice desde A Coruña. Antes de reivindicar todo este tema de llevar la música tradicional al Camino, quería hacerlo para ver por mí mismo cómo estaba la situación».

Reconoce que el Camino es «precioso, no hay cosa igual. Cuando la gente me dice que el Camino fue algo impresionante en su vida, yo me lo creo. No cabe duda ninguna». Por eso uno de los sueños de su vida sería tocar en directo allí: «No hay nada más representativo de Galicia que un gaiteiro vestido con su traje tradicional» dice Manuel, demostrando una vez que ha hecho de la reivindicación de su cultura su filosofía de vida.

La exitosa exposición de Estrella Galicia amplía su recorrido con una nueva galería artística que une las seis etapas del Camino Inglés entre Reino Unido y Santiago.

Triunfó en 2021 y 2022 y lo vuelve a hacer este año: después de la excelente acogida de ‘Las Estrellas del Camino’, la exposición al aire libre más extensa del mundo, Estrella Galicia ha seguido sumando kilómetros a su museo para volver a rendir su particular homenaje a todas las personas que mantienen viva la esencia del Camino de Santiago y acompañan a los peregrinos entre las etapas de Reading (Reino Unido) y Santiago de Compostela. Para ello, la muestra se amplía en 126 kilómetros y cinco murales realizados por el artista urbano del neón David Speed. Muy cerca de cada retrato se ha colocado un hito para explicar la historia de las personas homenajeadas, sin las cuales no sería posible el Camino de Santiago. El Camino Inglés, junto con el Portugués y el Francés, dan forma a las tres galerías que ya ocupan más de 500 kilómetros en total, lo que demuestra la gran dimensión de esta acción social y cultural.

Créditos

Proyecto coordinado por:

Arántzazu García

Redacción:

Laura Fortuño

Dirección de Arte y Diseño UI:

Alessandro Marra

Desarrollo y maquetación:

Pelayo Trives

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con ESTRELLA GALICIA. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.

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