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un proyecto con

Transición energética

Dulcinea se instala en Carmona cargada con gafas inteligentes, drones y realidad virtual

La nueva instalación solar de Endesa en Carmona (Sevilla) ejemplifica una innovadora manera de concebir la construcción con la tecnología como medio y la sostenibilidad como objetivo

Ana García Novo

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La nueva instalación solar de EGPE, la filial renovable de Endesa en Carmona (Sevilla), ejemplifica una innovadora manera de concebir la construcción con la tecnología como medio y la sostenibilidad como objetivo

Ana García Novo

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En España tenemos un auténtico tesoro que ya estamos empezando a apreciar como se merece. El sol ya no es únicamente motivo de admiración para los millones de turistas que nos visitan cada año, también quienes vivimos aquí le encontramos más y más ventajas. La generación fotovoltaica es la principal responsable.

En 2022 en España, la solar fotovoltaica fue la tecnología que mayor crecimiento experimentó, según Redia, la antigua Red Eléctrica. Concretamente, la potencia instalada alcanzó los 19.785 MW, casi un 30 por ciento más que en 2021. En cuanto a nueva potencia, los 4.498 MW instalados el año pasado batieron el récord anterior, de casi 4.000 MW en 2019. Por lo que la solar fotovoltaica representaba ya, a finales de 2022, el 16,6% de la potencia instalada nacional.

Las plantas solares se dejan ver cada vez más en España. Se trata de infraestructuras con la capacidad de producir energía limpia y renovable que no solo ayuda a abaratar la factura de la luz, sino también a fortalecer la independencia energética y la competitividad económica del país. Una de las más recientes se llama Dulcinea y se levanta en el municipio sevillano de Carmona, la sexta de Endesa en la provincia.

La construcción de Dulcinea llevada a cabo por la filial renovable de Endesa, Enel Green Power España (EGPE), es un ejemplo de cooperación con el entorno y también de cómo la tecnología puede ayudar a mejorar todo el proceso. Gafas inteligentes, drones o realidad virtual son algunos avances que se han empleado para la construcción de Dulcinea haciendo que sea no solo una planta solar totalmente optimizada, sino también más segura para quienes trabajan en su construcción.

Planta fotovolcaica

Una de las más recientes se llama Dulcinea y se levanta en el municipio sevillano de Carmona, la sexta de Endesa en la provincia.

La construcción de Dulcinea llevada a cabo por la filial renovable de Endesa, Enel Green Power España (EGPE), es un ejemplo de cooperación con el entorno y también de cómo la tecnología puede ayudar a mejorar todo el proceso. Gafas inteligentes, drones o realidad virtual son algunos avances que se han empleado para la construcción de Dulcinea haciendo que sea no solo una planta solar totalmente optimizada, sino también más segura para quienes trabajan en su construcción.

Generar (buen) impacto

Dulcinea —una planta solar que tendrá 95 MW de capacidad instalada cuando entre en operación a finales de 2023— es un proyecto que no solo busca generar energía renovable, sino también un impacto positivo en su entorno. En el caso de esta planta, será capaz de ahorrar cada año 92.775 toneladas de CO2 al año, lo que equivaldría a las emisiones de unos 30.000 coches circulando durante ese tiempo. Además, producirá 197,36 GWh al año, que equivalen al consumo energético anual de 50.041 familias (unas seis veces la población de Carmona).

Sin embargo, no se trata solo de generar energía limpia e inagotable: los pasos que se dan hasta que se produce también deben ser sostenibles. Y en este sentido, Dulcinea está en la vanguardia.

Se aplica el concepto de “Sitio de Construcción Sostenible” de Enel Green Power España, que incluye la instalación de paneles solares fotovoltaicos para cubrir parte de las necesidades energéticas durante la obra, medidas de ahorro de agua mediante la instalación de depósitos y sistemas de recogida de lluvia, cargadores de vehículo eléctrico, e iluminación eficiente. Además, se han utilizado por primera vez una serie de tecnologías que agilizan al máximo los procesos, evitan viajes innecesarios y aumentan la seguridad de las personas que trabajan allí.

“Cada dos semanas un dron ejecuta vuelos que permiten comprobar el estado de la planta”

Javier Cruz, responsable de EGPE de la construcción de la planta de Dulcinea

“Yo antes gastaba unos dos tanques de combustible en el 4×4 que normalmente se utiliza para movernos por una planta en construcción. Ahora gasto medio a la semana”. Javier Cruz Pérez es el responsable de EGPE de la construcción de la planta e ilustra así lo que supone, simplemente, contar con vehículos híbridos para moverse por el lugar en el que se levanta Dulcinea e instalaciones fotovoltaicas para recargarlos.

“Intentamos dejar el menor impacto. Llevar a ejecución un proyecto supone desplazarse en vehículos, mover tierra, gastar agua… Es justificable, por supuesto, pero todo esto es algo que se puede hacer de maneras muy distintas”, añade el experto.

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Tecnología que multiplica la seguridad

La tecnología que Endesa emplea durante la construcción de Dulcinea también empuja en esta dirección. “Utilizamos unas gafas inteligentes que te permiten mostrar lo que tú estás viendo a un grupo de personas en remoto e incluso contraponer un plano para ver lo proyectado sobre lo que hay en la realidad”, indica el experto. Este tipo de gafas inteligentes logran evitar muchos desplazamientos, por ejemplo, para recibir asistencia técnica o incluso a la hora de completar una auditoría de seguridad, ya que se pueden completar en remoto.

“Tenemos un tipo de auditoría muy estricto. Se supervisan todos y cada uno de nuestros requisitos de seguridad. Gracias a estas gafas, podemos ir a la instalación y que los mismos auditores nos indiquen qué es lo que debemos verificar. ‘Acércate a aquella persona y pregúntale esto’; ‘Pídele que te presente este papel’; ‘¿Ha recibido la charla de seguridad o no?’; ‘¿Tiene el casco, tiene los guantes, está realizando un procedimiento seguro?’ Todo eso se puede comprobar y registrar en remoto, es una revolución”, ejemplifica Javier Cruz.

Esta labor de comprobación de la seguridad se completa con el uso de cámaras que comprueban áreas concretas y detectan tanto movimientos de personas como actitudes inseguras. “Esto crea un reporte diario que se analiza para ver qué ha ocurrido y cómo se puede mejorar”, añade el experto.

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Sin desviarse ni un milímetro

Otro de los grandes retos a la hora de construir infraestructuras como la de la planta de Dulcinea, consiste en evitar discrepancias entre lo proyectado y la realidad. Cuando hablamos de construcción, corregir un error en fase de ejecución no es tan fácil como pasar una goma de borrar por un plano: hay que deshacer para volver a hacer y esto incluye los errores sucesivos que provocan que una tubería que no esté donde debería estar o encontrarse con un accidente del terreno más pronunciado de lo que se pensaba al hacer los planos. Con los costes en tiempo y materiales que ello supone.

Para evitar estas situaciones, la construcción de Dulcinea ha incorporado la última tecnología, como la BIM, que permite integrar planos en tres dimensiones, en lugar de hacerlo solo en dos y, con ello, dotar de mayor exactitud al proyecto. “Este avance permite crear en tres dimensiones un entorno virtual de la construcción de la planta. Después, puedes ir a la planta con unas gafas de realidad virtual, observar el terreno diáfano y ver sobre la planta construida. ¿Qué supone esto? Que puedes ver interferencias que no has podido ver antes en un ordenador. De repente, verás que hay un montículo que estorba o una carretera que tú pensabas que no interfiere con la planta, pero resulta que pasa más cerca de lo que creías”, explica Cruz.

Gracias a esta información, se puede corregir el proyecto antes de construirlo. “Ahora vemos cosas que antes no veíamos y eso ayuda muchísimo. Antes podíamos estar trabajando en una planta bien proyectada en teoría, pero que luego se ha demostrado incorrecta y esto nos llevaba a construir sobre un camino de errores”, añade el experto.

Drones para que no se escape ni un detalle

La construcción de una planta solar fotovoltaica como Dulcinea exige también un importante esfuerzo de supervisión. Es muy importante controlar cómo se están desarrollando los trabajos y, para ello, es fundamental inspeccionar continuamente lo que ocurre. Un trabajo que se puede agilizar considerablemente con la ayuda de drones.

“Cada dos semanas un dron ejecuta vuelos que fotografían la planta para comprobar su estado. Además, con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial, estos drones pueden contar elementos”, indica Javier Cruz. Este avance permite obtener información sobre cuántos paneles solares, postes y seguidores solares se han instalado ya, cuántos metros de zanja se han realizado o qué profundidad tienen.

95,17 MW

capacidad instalada

197,36 GWh al año

producción estimada

92k tCO2eq al año

en emisiones ahorradas

Mucho más que levantar una planta solar

El objetivo de Dulcinea no solo consiste en producir energía renovable en Carmona, sino también generar un beneficio a la zona sobre la que se asienta. Para ello, su implantación sigue la política de Creación de Valor Compartido (CSV) de Endesa, que permite aunar los objetivos de la empresa con las prioridades de las comunidades locales.

 

Para la construcción de esta nueva planta solar y las infraestructuras que se realizarán en paralelo —como una subestación y líneas de alta tensión—, se crearán unos 650 puestos de trabajo directo y otros 70 indirectos, siempre fomentando la contratación de mano de obra local. La compañía ha realizado cursos de formación en colaboración con el Ayuntamiento de Carmona, que han permitido a 76 personas obtener un título en construcción y operación y mantenimiento de plantas renovables, abriendo un futuro profesional en un sector que está en auge.

 

En la fase de construcción de Dulcinea, hasta el 25% de la mano de obra contratada es local. Además, Enel Green Power España integra las plantas renovables en los entornos en los que las construye mediante proyectos como el apiario solar de Endesa que ya funciona en la cercana planta de Las Corchas, otra instalación presente en Carmona. Este proyecto favorece el trabajo de abejas en la propia planta y además colabora con pastores de la zona que hacen pastar a sus ovejas por los corredores de paneles solares para desbrozar de manera natural el terreno. Este tipo de iniciativas se extenderán a otras plantas como Dulcinea.

Innovaciones que ahorran tiempo

El uso de todas estas tecnologías en la construcción de una planta como Dulcinea permite un importante ahorro de tiempo, clave para optimizar el proyecto. “La tecnología BIM nos ahorra tiempo y costes en la detección de errores de ejecución. La supervisión mediante drones también lo hace: ya no es necesario que haya una persona contando elementos al sol, sino que puede realizar esa verificación más rápidamente a través de una pantalla que le muestra un número obtenido mediante inteligencia artificial. Y, gracias a las gafas inteligentes, una persona que se conecte desde su casa a una hora concreta se evita un viaje que podría llevarle horas”, resume el experto.

En definitiva, las tecnologías que se han utilizado de manera conjunta en Dulcinea permiten obtener una visión mucho más global del proyecto, que ayuda a reducir el impacto que supone su desarrollo sobre el terreno. “Somos grupos multidisciplinares: así se evitan viajes que, al fin y al cabo, son contaminantes. Tampoco tienen mucho sentido hoy en día, cuando con estos gadgets puedes hacer lo mismo sin necesidad de viajar en avión o alquilar un vehículo para llegar a la planta”, reflexiona Cruz. Se trata, en definitiva, de sumar sostenibilidad a una manera de producir energía cuyo fin último no es otro que contribuir a la descarbonización de la economía e impulsar la transición energética necesaria en el país.

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