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Transición energética

Gracias al sol

Las historias de Manuel, Daniel y Juan Ignacio forman parte del cambio que se está produciendo en la geografía española gracias a la energía solar

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REPORTAJE

Laura Fortuño

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El cierzo sopla sostenido, lo que multiplica la sensación de que pisamos una tierra dura, moldeada con ímpetu por el viento y el sol. Desde la carretera principal giras y ves un recinto que tiene algo de campamento del lejano Oeste, de los años de la fiebre del oro, pero en versión moderna. Sin embargo, no estamos en Estados Unidos de América, sino en el corazón de Teruel, en Andorra.

Manuel Ortiz abre la puerta principal de las oficinas provisionales del parque fotovoltaico Sedéis V y se disculpa por el ir y venir de personas, pero el ritmo en la construcción del primer gran proyecto renovable de Endesa en la zona donde antes estaba el parque de carbones de la central térmica de Andorra es frenético. Aquí, la transición energética se presenta en cuerpo y alma.

Un técnico trabaja en la instalación y monitorización de los paneles solares que se alzan en el antiguo vertedero, ya clausurado, de Valdeserrana, en la central térmica de Andorra (Teruel).

Más de 280 personas han trabajado en la construcción de la planta solar de Sedeis V, la mayoría profesionales del entorno de Andorra (Teruel).

Los módulos fotovoltaicos instalados son de tecnología cristalina y estructura fija. Generarán más de 79,95 GWh anuales año, equivalentes al consumo de 20.000 hogares.

Hay pocos lugares donde esta metamorfosis se revele con tanta intensidad como en Andorra. Enclavada dentro de una comarca minera, la eclosión económica y social de la localidad está estrechamente ligada al carbón y a su central térmica, que ahora se encuentra en proceso de desmantelamiento. Pero justo al lado de lo que aún queda en pie de esa icónica construcción ya emerge un primer brote de futuro, la planta solar de Sedeis V, con cerca de 50 MW de potencia instalada y que ha empleado a más de 280 trabajadores.

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Los paneles solares sustituyen a las fuentes de energía fósil en zonas como Andorra (Teruel). Donde antes había carbón, ahora se vislumbra un futuro renovable.

Algunos de ellos, como Manuel, también representan ese cambio hacia fuentes de energía renovables. Después de una vida profesional marcada por el carbón han dado el salto al nuevo universo verde. Manuel nació en Alcañiz, “donde antes nacían todos los niños de Andorra” y es hijo y nieto de mineros, de los que llegaron al pueblo en los años 50 buscando un futuro mejor para sus familias. Se formó en la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial de Zaragoza con la idea de algún día poder trabajar en la central. En 1998, en su último curso de carrera, ya consiguió una beca en la térmica. Y después de embarcarse en varios proyectos fuera de Andorra, en 2006 volvió al sitio donde siempre quiso vivir. Aprovechó el tirón de las prejubilaciones para entrar en plantilla. Y lo que parecía un destino seguro, inamovible, se tambaleó 15 años más tarde con la descarbonización.

Juan, apicultor y propietario de Miel Loramiel, trabaja entre sus colmenas en el interior de la planta fotovoltaica de Las Corchas situada en la localidad sevillana de Carmona.

Juan, apicultor de cuarta generación, junto con su hijo (que ya representa la quinta generación), revisan sus colmenas ubicadas en la planta solar de Endesa que pueden llegar a producir 500 kilos de miel.

Tradición y tecnología se unen. Las abejas de Juan Ignacio conviven entre paneles solares. La primera miel solar de España es una realidad gracias a este apicultor que ha instalado sus colmenas en la planta solar de Las Corchas.

Manuel recorre los paneles solares que a simple vista no dejan de ser un tapiz monocromo que flota sobre la tierra. Pero, en realidad, ese conjunto infinito de celdas sensibles a la luz encierra uno de los grandes anhelos de la Humanidad: la energía del sol. Los continuos avances han posibilitado que la eficiencia de estos dispositivos se haya incrementado exponencialmente desde los primeros pasos de esta tecnología en la década de los 80. Una circunstancia que la ha transformado en un actor trascendental en este proceso de transición energética que persigue desacelerar el cambio climático. Frente a este objetivo global tan razonable se encuentra con la incertidumbre que inunda a quienes ven cómo su puesto de trabajo se desvanece o, en el mejor de los casos, también se modifica.

Mientras caminamos por las entrañas del parque solar, Manuel resume a la perfección el cambio en el estado de ánimo: «hemos pasado del escepticismo a la esperanza…». Y realmente ahora sí creo que se ha abierto de nuevo una puerta hacia el futuro tanto para nosotros como para los hijos de todos los que nos queremos quedar”, comenta mirando a su alrededor.

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Los cultivos agrivoltaicos de aloe vera en Totana (Murcia) demuestran que la sombra que proyectan los paneles ayuda a mantener la humedad del suelo.

Unos 750 kilómetros al sur, en el municipio sevillano de Carmona, la transición energética se ve de una manera distinta, con los ojos de quienes encuentran en estas nuevas formas de producir energía una oportunidad que complemente los modos de vida tradicionales. Hoy es un día especial en la planta solar de Las Corchas, pionera en la compatibilización de usos del terreno. Juan Antonio, un agricultor de la zona con una empresa que suministra plantas aromáticas naturales al mundo de la alimentación, la cosmética y el sector textil no puede ocultar la tensión.

El día a día de José Enrique, supervisor de la planta solar de Totana (Murcia), pasa también por ver el estado de los cultivos entre paneles.

Expertos agrónomos supervisan con mimo la pitaya que crece al amparo de las estructuras fotovoltaicas en Totana (Murcia).

Es la primera vez que va a recoger lino entre paneles fotovoltaicos. La cosechadora no se puede desviar ni un milímetro durante su recorrido por las tres hectáreas que hay plantadas. Una gota de sudor le cae por el cuello, para la cosechadora y empieza a analizar los palmos que separan los paneles de la maquinaría. “Sí, sí no hay problema, venga vamos”, y se enciende el motor. Los grillos y los pájaros dan paso al rugir de la maquinaria que se pone en marcha y con paso decidido recolecta el primer lino solar.

Esta modalidad de cultivo, el agrivoltaico, es una demostración tangible de la compatibilidad entre sector primario e industrial, ya que permite que la sombra de los paneles beneficie la retención de humedad del suelo, dando así sustento a las plantas. Que se lo digan a José Enrique, el supervisor de la planta de Enel Green Power España en Totana. En esta localidad murciana, Endesa ha logrado que se reproduzcan especies que estaban desaparecidas en la zona y está compatibilizando la producción de energía renovable con los cultivos agrivoltaicos.

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Una cosechadora recoge el lino plantado en la planta solar de Las Corchas en Carmona (Sevilla), la primera producción a nivel industrial de agrivioltaica en una planta fotovoltaica

“Mi hijo me pregunta siempre qué animales he visto en el trabajo y qué estamos cultivando esta vez”. Para José Enrique convivir con la naturaleza y el entorno se ha convertido en parte de su trabajo y cada día va a revisar no solo la producción solar, sino los cultivos y las casas nido, mientras con la mano saluda al pastor que está haciendo entrar sus ovejas en la planta solar.

“Es curioso ver a estos animales pastando tranquilamente entre paneles”, comenta Daniel Millán, supervisor de la planta de Las Corchas, que también, como José Enrique, saluda al pastor de su instalación solar. “Te da una sensación de paz, de contacto con la naturaleza”, añade mientras se acerca a hablar con el pastor porque ayer nació una oveja nueva. “¿Todo bien?”. “Sí, ahí la tienes con las demás, a esta le tenemos que poner nombre que es la primera que nació aquí”. Mientras discuten por el nombre, la mirada alcanza a ver una instalación diferente a lo que son los paneles solares. Hay una persona ataviada como en las películas del espacio, pero al acercarnos bien vemos que en realidad se trata de un apicultor.

Tecnología y agricultura van de la mano en la planta solar de Las Corchas (Sevilla). Un operario revisa la cosechadora que recolectará el primer lino solar.

Juan Antonio analiza su cosechadora que recolectará el lino que se ha plantado mediante técnicas de cultivo ecológico, sin emplear productos químicos.

Es Juan Ignacio, cuarta generación de apicultores, que ha instalado sus colmenas en la planta solar, “porque aquí para ellas esto es lo mejor, no hay pesticidas, hay plantitas gracias a la agrivoltaica, las tenemos controladas y todo esto lo que hace es que esta miel sea la mejor, la mejor miel solar”, sonríe al lado de su hijo, que le va pasando los instrumentos de trabajo.

Este es el día a día en una planta fotovoltaica, la convivencia real. Por cierto, esa oveja se llama Sol.

La cosechadora pasa rugiendo entre paneles solares, calculando milimétricamente cada movimiento

El legado que seremos es un reflejo de la transición energética justa en España a través de sus protagonistas.

 

Se trata de un proyecto patrocinado por Endesa creado e impulsado por el fotógrafo documental Álvaro Ybarra Zavala. Álvaro está siendo testigo de nuestro proceso de cambio, contando a través de sus fotografías las historias de las personas verdaderas protagonistas de este cambio.

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