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Transición energética

Escuchar, entender, volar

Hay una forma distinta de afrontar la transición energética. Una que tiene en cuenta al entorno natural y social. Con las comunidades y el medioambiente como protagonistas de un proceso sin vuelta atrás que ya despega hacia el futuro

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REPORTAJE

Laura Fortuño

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A Alfonso Godino no hace falta verle la cara para saber cuándo está hablando de su trabajo, porque se le ilumina la voz. Llegó, como casi todo lo que ocurre en esta vida, de casualidad a su profesión de ornitólogo. Desde pequeño sintió fascinación por las aves. Las observaba en el campo, con su abuelo, que era hortelano a las afueras de Úbeda, la ciudad donde nació. Y también en la televisión. Forma parte de esa generación que empezó a comprender la importancia de la naturaleza gracias a Félix Rodríguez de la Fuente. 

“Cuando pude y reuní las 5.000 pesetas (unos 30 euros) que me costaban compré unos prismáticos y ahí me lancé a buscar pájaros por todos los lados con unos 12 años”, comenta. “Y un día -añade- estaba dentro de unas lagunas que, sin saberlo, eran parte de una zona protegida. Apareció un guarda forestal y quería multarme. Le insistí en que mi única intención era observar aves y, después de un rato de estar charlando, me preguntó si sería capaz de hacer censos. Le habían encomendado esa misión, pero a él, al contrario que a mí, no le gustaba nada esa tarea. Poco después me llamó su jefe y me ofreció mi primer trabajo con aves. Era 1994”.

Un polluelo de Milano real recuperado gracias al apoyo económico a la ONG AMUS.

Un milano se lanza sobre el cadáver de una oveja muerta en el Muladar de la ONG AMUS situado en la localidad de Valencia del Mombuey (Badajoz).

Un grupo de milanos posados sobre las pocas ramas de un árbol.

Desde entonces, se embarcó en multitud de aventuras por diferentes partes del mundo. Portugal, Marruecos, Sudáfrica, Emiratos Árabes… entre otros, siempre con la misma ilusión y las mismas ganas de aprender. Pero en 2018 apareció una nueva oportunidad. Invitó a un workshop sobre mortalidad de aves a gente del equipo de medio ambiente de Endesa. “Estrechamos vínculos -destaca- y me pidieron que, a través de AMUS, la ONG para la que trabajo, les presentásemos acciones relacionadas con la conservación y recuperación de las aves en las que pudiesen tener encaje. Hoy esta colaboración nos ha llevado a compartir proyectos en Aragón, Andalucía, Baleares, Canarias y Extremadura y a ocuparnos de la protección del milano realbuitre negro, aguilucho cenizo, sisón y corredor sahariano”. Porque ser sostenible significa precisamente eso: reducir impacto y ayudar a conservar lo que nos arriesgamos a perder.

Imagen El Legado Galeria
Detalle del material de anillaje de aves de Milano Real.
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Polluelos de aguiluchos cenizos en la planta dócil taifa de Valdecaballeros.
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Aguiluchos cenizoso que forman parte de uno de nuestros proyectos de recuperación de aves en colaboración con AMUS esperan a ser traslados a proyecto en la sede de AMUS.
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Un grupo de biólogos y voluntarios de la ONG AMUS mete a un polluelo de milano real en un trasportin.
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Un voluntario de AMUS pone la capucha a un polluelo de milano real antes de ser anillado.

Este es el objetivo, por ejemplo, del proyecto que Apadrinaunolivo impulsa en Oliete, en Teruel. La base es simple, pero ha tenido unos resultados sorprendentes. Se trata de recuperar para olivares tierras que hasta ahora no estaban siendo aprovechadas por sus propietarios, porque la mayoría ya no viven en la zona, emigraron junto a sus familias a otros puntos de España o de Europa en busca de trabajo. Y lo que hace esta organización es firmar con los dueños un contrato de alquiler y gestión de la tierra a cambio de una participación en los beneficios a través de la producción y venta de aceite de oliva. 

Mural
Campos de olivos en Oliete (Teruel) en cuya recuperación trabaja Apadrinaunolivo.

El respaldo a esta iniciativa ocupa un lugar destacado en el plan socioeconómico de Endesa con la adjudicación del Nudo de Transición Justa de Andorra. No en vano, desde 2014, la organización ha conseguido llegar a los 16 puestos de trabajo fijos y ha puesto en producción 15.000 olivos en España, alargándose incluso hasta Portugal, donde gracias a Endesa está desarrollando un proyecto de características similares al de Teruel. “La energía no está reñida con la sostenibilidad”, comentan desde Endesa las personas que día a día trabajan desarrollando este tipo de proyectos.

Dos caballos salvajes en libertad pasean por el parque eólico de Endesa en San Andrés de Teixido (Galicia).

Dos caballos salvajes desparasitados y rapados pastan tranquilamente entre los aerogeneradores del parque de San Andrés de Teixido en la Sierra da Capelada.

Un grupo de caballos salvajes galopa por la sierra da Capelada. Al fondo la ría de Ortigueira.

Porque muchas veces de lo que se trata es de escuchar y atender a las necesidades de la comunidad de la que también forman parte las instalaciones y los equipos humanos que se dedican a producir energía. Como en el Eume, en A Coruña, donde se impulsa un estudio para averiguar los motivos de que uno de los estuarios más ricos en marisco de Galicia vaya ahora a ralentí. O un poco más al norte, en el icónico entorno de San Andrés de Teixido, donde el equipo de operación y mantenimiento de los parques eólicos de San Andrés y A Capelada de Enel Green Power España (filial renovable de Endesa) se coordina con los ganaderos de la zona para, entre todos, tener mimado el terreno donde pastan cientos de caballos salvajes. Sin esa asociación de éxito, tal vez, esos parajes, donde se mezcla el rumor del mar con el verde de la hierba de una forma inigualable, habrían perdido ya esplendor.

Esto también es la transición energética, aunque cuando emergen estas dos palabras enseguida visualizamos esa manida ruta desde los combustibles fósiles hasta las fuentes renovables. Pero este apasionante reto colectivo es algo más. Los dos términos cuando se apoyan el uno al otro, cuando caminan de la mano, en realidad engloban la determinación de producir energía con el respeto al medio ambiente, al entorno, en primer término.

En este apasionante viaje por la transición energética en España quien quizás haya definido ese cambio de mentalidad de una manera más precisa, ha sido un antiguo trabajador de la central hidroeléctrica de Camarasa. En una visita a la histórica instalación, enclavada en un taquicárdico desfiladero del pirineo leridano, Miquel Miret Montané, sin pretenderlo, lo descifró de una manera quirúrgica: “Entré aquí con 16 años y, entonces, cuando nos daban la orden de turbinar, lo que ocurría río abajo no importaba; sin embargo, ahora la producción depende casi en exclusiva de la gestión del agua río abajo y de los usos que tenga”.

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Parque Natural de las Fraguas del Río Eume.

Y esto que salió casi sin querer en una charla con el primer café de la mañana se ha ido sustanciando en modificaciones profundas en la forma de operar de las compañías eléctricas. Y con dos enfoques distintos: el plano general, centrado en evitar emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero para detener el cambio climático, y, con un plano más corto, en una infinidad de proyectos de sostenibilidad que impulsan empresas como Endesa en los territorios donde se ubican sus centros de producción.

El legado que seremos es un reflejo de la transición energética justa en España a través de sus protagonistas.

 

Se trata de un proyecto patrocinado por Endesa creado e impulsado por el fotógrafo documental Álvaro Ybarra Zavala. Álvaro está siendo testigo de nuestro proceso de cambio, contando a través de sus fotografías las historias de las personas verdaderas protagonistas de este cambio.

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