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Activos, digitalizados y solidarios: Así es la generación sénior

El IV Barómetro del Consumidor Sénior, elaborado por Fundación MAPFRE en colaboración con Google, muestra a una generación con buena calidad de vida y dispuesta a ayudar a que otros vivan mejor

Bernardo Álvarez-Villar

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Son un tercio de la población española, pero siguen rodeados de mitos y prejuicios acerca de sus actitudes y su papel en la sociedad. Los séniors en España (todas aquellas personas con una edad superior a los 55 años) son ya más de 16 millones. Sólo ellos representan el 60% del gasto en nuestro país y el 25% del Producto Interior Bruto (PIB). Su relevancia en la economía española es cada vez mayor, y por ese motivo Fundación MAPFRE a través de su Centro de Investigación Ageingnomics, y en colaboración con Google, viene elaborando desde hace cuatro años el Barómetro del Consumidor Sénior.

La cuarta edición del barómetro nos permite, en palabras del economista Juan Fernández Palacios, autor del informe junto a Iñaki Ortega Cachón, “pasar de ver la foto a ver la película, es decir, comprobar la evolución en las prioridades de gasto y consumo de este sector y ver en qué medida siguen siendo motor de demanda”. Además, para esta última entrega han aumentado el tamaño de la muestra-un total de 2002 encuestas efectuadas en octubre de 2023-y se han esforzado por “bajar a las distintas categorías dentro de los séniors” y explorar así las diferentes situaciones en el interior de esta cohorte. 

Y es que, explica Palacios, los séniors no se definen únicamente por su edad: “Hay muchas diferencias por nivel socioeconómico, nivel de estudios o lugar de residencia. Queríamos descender más en ese análisis, pero sin perder de vista que hay una serie de características aplicables a todos y que desmontan el mito de que la gente en torno a los sesenta años es un grupo pasivo, poco participativo y del que hay que ocuparse. Nuestra conclusión es que es un grupo con mucho que aportar. Son un motor económico y social y una pieza básica de demanda y consumo”.

Situación económica y actividad laboral

“Qué suerte tenemos de contar con este colectivo sénior en España”, sentencia Ortega Cachón, “ese es uno de los principales hallazgos. Es una población que tiene dinero, salud, que es solidaria, que ahorra y que tiene vivienda en propiedad. Los datos avalan esta afirmación: es una población que vive bien y que, al mismo tiempo, ayuda a que vivan mejor el resto de cohortes”. En efecto, las cifras aportadas por el barómetro muestran que los hogares sénior tienen una situación económica saneada: el 55,8% dispone de más de un ingreso, el 49% tiene capacidad de ahorro y el 81,8% son propietarios de una vivienda. Otra de las claves que definen al consumidor sénior en España es, efectivamente, la red de apoyo que constituyen para su entorno cercano: el 53% de la población sénior ayuda económicamente a miembros de su familia.

Aunque hay también otros hallazgos no tan luminosos. Por ejemplo, el 94,5% ha notado bastante o mucho la inflación, y prevén para 2024 un incremento todavía mayor. “Han sufrido la inflación abrumadoramente”, lamenta Fernández Palacios, “y es una de sus principales preocupaciones, pues se materializa en costes de alimentación o vivienda”. 8 de cada 10 séniors ven imposible recortar sus gastos en vivienda o sanidad sin bajar su calidad de vida. Y pese a que son optimistas acerca de su bienestar personal, el 77,8% considera que la situación económica general del país irá a peor, y que por tanto deberán ayudar más a sus seres queridos a través de transferencias económicas. 

Según Ortega, los comportamientos registrados evidencian una diferencia entre dos grupos de edad: los de 55-70 años y los de 70 en adelante. A partir de esa edad cambian las motivaciones para ahorrar, más centradas en posibles imprevistos, en las visitas al médico, en el acceso a la tecnología y en su actitud hacia la vivienda. Pero, si hubiera que resumirlo en una frase, para Ortega es relevante que “la realidad se aleja del estereotipo: los séniors son digitales, apenas van al médico y son optimistas con su futuro. No son esas personas frágiles que están tristes”. 

Son, de hecho, un colectivo dinámico y emprendedor, aunque el mercado laboral tienda a deshacerse de ellos: “A partir de los 55 años se desploma la actividad, pero cerca de 4,6 millones están laboralmente activos”. El porcentaje de trabajadores autónomos en esta franja de edad es muy elocuente: 1/3 de los autónomos en España son séniors, mientras que los jóvenes son apenas 1/10 del mismo colectivo. Este dato indica que, pese a verse excluidos del mercado laboral, los séniors deciden seguir activos aportando su talento y experiencia como trabajadores autónomos.

Fuente: IV Barómetro del consumidor senior

Otro punto importante relacionado con la actividad económica de los séniors es el que tiene que ver con la jubilación y el sistema de pensiones. A la pregunta de si están dispuestos a posponer su jubilación, la respuesta mayoritaria es no. “Un 19% está dispuesto a seguir trabajando”, explica Fernández Palacios, “y en este aspecto encontramos una diferencia en función del nivel educativo: los que tienen estudios superiores están dispuestos a seguir trabajando en un 29%”.

Para el economista estos datos indican que “en España no hay un marco adecuado para facilitar la transición desde la fase de actividad hasta la fase de retiro. Tenemos un tránsito a la jubilación repentino y sin fases intermedias, no hay regulación del trabajo parcial o flexible y hay una incompatibilidad entre la pensión y el trabajo”. No es así en otros países, como en Suecia, donde el 33% de las personas de más de 65 años siguen trabajando de una forma u otra: “Regular este aspecto de la jubilación parcial es un camino para fortalecer la economía senior y para reducir la tensión en el sistema de pensiones”.

Vivienda y digitalización

Pero el barómetro la Fundación MAPFRE no se agota en el ámbito laboral. “Hay un capítulo que nos interesa mucho”, asegura Ortega, “que es el que tiene que ver con la vivienda. La mayoría de los séniors son propietarios, y la mayoría ya no tienen hipoteca”. En esta última encuesta, explica, han encontrado un cambio interesante en lo relativo al apego a la vivienda: “Cuando empezamos el barómetro, en época pandémica, el 82% no querían moverse de su casa, pese a que la mayoría de sus viviendas no están adaptadas para la dependencia. Hoy, cuatro años después, ese porcentaje del 82% ha bajado al 45%. Por lo tanto, una mayoría podría plantearse dejar su casa si aparece la posibilidad de irse a otros sitios, como una residencia o un senior housing”. Aparte de esto, un tercio de los séniors se plantea sacarle algún tipo de rentabilidad a su vivienda, y el 48% declara que cambiaría de casa para evitar la soledad.

Otro aspecto en el que es notable la evolución respecto a anteriores barómetros es el relativo a la brecha digital y al uso de internet. José María Pérez Sastre, de Google, expone cómo “la brecha digital se está cerrando. El año pasado veíamos un 70% de penetración de la tecnología digital en este grupo, y este año es de un 73%, lo que supone un millón más de personas usando internet habitualmente”.

Pérez Sastre cuenta que, según los datos aportados por Google al barómetro, esta población de más de 55 años “hace uso del correo electrónico y de YouTube casi en un 100%, pero utilizan también Maps, así como Amazon y plataformas de e-commerce”. Existe, sin embargo, una brecha de edad muy clara: la población entre 55 y 74 es ya mayoritariamente digital, pero no así la de 75 años para arriba.

En cuanto a su comportamiento en la red, Pérez Sastre destaca el interés de esta cohorte por los contenidos y las páginas web relacionadas con la inversión, muy superior al de la media nacional. También es representativo su consumo de noticias de actualidad, también por encima del de la media de la población general: “Eso refuerza el mensaje de que son gente activa, comprometida e implicada en la sociedad”.

Y llega el momento de las conclusiones a cargo de Juan Fernández Palacios: “Encontramos una razonable estabilidad en lo que se refiere a la capacidad de ahorro, apoyo familiar, calidad y estilo de vida y disposición a viajar”. Los cambios más relevantes se aprecian en el incremento de la digitalización: “Esto tiene que servir para desterrar el prejuicio de que los séniors son incapaces digitales. Están capacitados para moverse en la vida moderna, y ese es uno de los principales hallazgos”.

Otro hallazgo para el economista es la “posición menos rígida hacia la vivienda, con más posibilidades de ser utilizada para mejorar el nivel de renta”. Y un tercer elemento destacable es la “disposición a alargar la vida laboral, pero existe la necesidad de regular el tránsito a la jubilación para que esta disposición aumente aún más”. El próximo año seguiremos atentos a la evolución de este colectivo.

Los hogares de los séniores tienen una situación económica saneada

El porcentaje de la población sénior que dispone de más de un ingreso en el hogar es del 55,8%, casi la mitad de la población mayor de 55 años tiene la capacidad de ahorrar (49%) y el 81,8% son propietarios de una vivienda.

Siguen siendo una red de apoyo muy importante

El 53% de la población sénior española ayuda económicamente a miembros de la familia o personas de su entorno cercano y una gran mayoría piensan que esto irá a más en los próximos años.

La inflación les ha impactado y creen que irá a más

La inflación es la mayor preocupación de los séniores que notan mucho o bastante mucho (94,5%) la subida de los precios, fruto de la inflación, de la cesta de la compra. Para 2024, prevén un incremento del gasto en vivienda, combustible y alimentación.

Consideran que tienen poco margen para reducir el gasto en sanidad o vivienda porque limitaría su calidad de vida

Más de 8 de cada 10 seniors (85%) no ven margen de poder gastar menos en sanidad (85%) o vivienda (82%) sin bajar su calidad de vida. Por el contrario, más de 1 de cada 4 piensa que sí puede hacerlo en restauración, ocio y cultura, tecnología, alimentos y bebidas no alcohólicas.

Aumentan los que ven la vivienda como una herramienta económica y los que la abandonarían por otras fórmulas

A más de 1 de cada 3 séniores (34,6%) le gustaría sacar mayor beneficio económico de su vivienda. Se aprecia un menor apego a seguir en su vivienda actual, pasando del 82% en 2020 a solo el 45% en 2023.

No tienen intención de cambiar de vivienda a futuro

Casi la mitad no parece dispuesta a residir en formatos alternativos al de su hogar actual. No obstante, una gran mayoría son conscientes de que sus hogares no están adaptados a la dependencia.

La confianza en el sistema de pensiones es muy alta

Solo el 24% tiene contratado un plan de pensiones. Menos de 2 de cada 10 séniores (19%) desean alargar su vida laboral más allá de la edad de jubilación. Mayoritariamente no están dispuestos a emprender (62,7%) ni a comercializar a estudiar (58,7%) con independencia de las ventajas asociadas.

Se reduce la brecha digital

El número de séniores digitales son ya 12 millones (73% de la población mayor de 55 años). Se consolida la tendencia de que los séniores digitales crecen a razón de un 1 millón cada año.

Son pesimistas con el futuro económico del país, aunque optimistas con el suyo

Ocho de cada 10 séniores creen que la situación económica empeorará, que tendrán que ayudar más a sus seres cercanos (77,8%) pero al mismo tiempo la mitad (50,4%) se siente segura con su bienestar personal.

Los séniores españoles no son homogéneos

Es un colectivo no homogéneo. Existe un comportamiento diferenciado de los séniores a partir de los 70 años en el ocio, las ayudas, la salud y la vivienda. Los datos pormenorizados de los segmentos de edad de cada cohorte de 5 años así lo demuestran.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Mapfre. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.

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