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‘Comer con los ojos’: la revolución del maridaje fotográfico en la alta cocina

Xiaomi España presenta un nuevo tipo de fusión culinaria: arte visual y gastronomía se unen para redefinir la experiencia de disfrutar un menú de alta cocina

Juanjo Villalba

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Está claro que el sabor, el aroma o la textura son componentes esenciales de cualquier experiencia gastronómica, pero no por ello hay que restar importancia a la apariencia visual de los platos. La vista también desempeña un papel muy significativo en cómo percibimos y disfrutamos lo que comemos.

Este hecho, que todos hemos tenido oportunidad de experimentar en primera persona, también ha sido objeto de estudios científicos. Uno de ellos, sin ir más lejos, realizado en nuestro país, concretamente por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). En él, un equipo de investigadores comandado por Purificación García, investigadora de la UPV y cofundadora de la empresa de diseño de alimentos Food Design, demostró que verdaderamente el impacto visual de un alimento genera expectativas e influye en cómo percibimos el sabor y la textura de los alimentos. Realmente, empezamos a comer por los ojos.

Inspirado por este estudio es como surge el proyecto “Comer con los ojos”, el primer maridaje fotográfico, impulsado por Xiaomi España, y que ha fusionado los talentos de la chef de alta cocina Begoña Rodrigo con la fotografía documental de Javier Corso.

¿En qué consiste un maridaje fotográfico?

A todos nos suena el concepto de maridaje, consistente en combinar alimentos y bebidas –habitualmente vino aunque puede hacerse con cualquier otro líquido– con el objetivo de realzar los sabores de la comida y crear una experiencia culinaria aún más placentera.

El maridaje fotográfico se inspira en el maridaje clásico pero añade una nueva dimensión: fusionar los platos de alta cocina con imágenes inspiradas en ellos, diferentes narrativas visuales que provocan en el comensal una serie de emociones que van mucho más allá de lo gustativo.

Durante la degustación del menú, junto con la comida, se colocan sobre la mesa una serie de fotografías con el objetivo de sumergir al comensal todavía más en la filosofía, la tradición y el trabajo que hay detrás de los platos.

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La unión de dos talentos únicos

Para este primer maridaje fotográfico de la historia, Xiaomi contó con la participación de dos talentos de primera fila. Para la parte gastronómica, la elegida fue Begoña Rodrigo, chef autodidacta y fundadora del restaurante valenciano “La Salita”. La cocinera, que acaba de ser galardonada con el tercer Sol de la Guía Repsol, también ostenta una Estrella Michelin, y está reconocida como una de las mejores chefs de verduras de Europa.

Tras haberse formado en Ámsterdam y Londres, y haber recorrido medio mundo en busca de nuevos sabores, Begoña regresó a su tierra, Valencia, hace unos diez años para abrir ‘La Salita’ un espacio idílico en el epicentro del barrio de Ruzafa donde realiza una cocina original que respira artesanía, cercanía, lujo contenido y pasión por su tierra y la huerta levantina.

En la parte fotográfica, el protagonista es Javier Corso, fotógrafo y explorador de National Geographic, cuyo trabajo siempre ha girado alrededor de la fotografía documental y que lleva trabajando desde 2011 para medios como Al Jazeera, TIME o GEO, entre otros. Javier recorre el mundo en busca de personajes extraordinarios y narrando con sus imágenes pequeñas historias que, en realidad, capturan lo más valioso de la condición humana.

Tomando como punto de partida siete platos creados por Begoña, la chef y el fotógrafo trabajaron juntos para descubrir el vínculo que cada una de esas creaciones tenía con Valencia y, especialmente, con la artesanía local. Una vez descubierto, Corso salió a la caza de siete historias fotográficas que se centran en siete oficios tradicionales, ya casi perdidos, pero que todavía sobreviven en las cercanías de la capital del Turia. Oficios que representan los orígenes del producto o de la inspiración de Begoña.

Desde la pesca de la anguila en la Albufera de Valencia, al oficio de herrero, pasando por la creación artesanal de queso o de cestas, todos han sido capturados por Corso, retratando su esencia y su autenticidad con el estilo único que siempre ha definido los proyectos de Javier Corso, ya esté disparando en Japón, Colombia, Benín o Mongolia.

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No obstante, en esta ocasión, Javier ha podido sumergirse de una forma todavía más íntima en las historias retratadas gracias a que todas las imágenes del proyecto “Comer con los ojos” han sido realizadas con el nuevo modelo Xiaomi 14 Ultra. Un dispositivo móvil que de seguro dejará impresionados a todos los amantes de la fotografía, ya que cuenta con características profesionales que permitieron al fotógrafo adaptarse a cualquier situación con la máxima garantía de obtener un resultado perfecto. En palabras de Javier, al utilizar el nuevo Xiaomi 14 Ultra, “dejé de concebirlo como un teléfono que hacía fotos, para convertirse en la cámara más pequeña que jamás he tenido”.

Un ejemplo de la relación que el proyecto ha trazado entre plato, artesanía y fotografía es la unión de la Tiara y el espolín. La Tiara es uno de los platos más característicos de “La Salita”. Una bella combinación de salazones y encurtidos colocados de forma circular y adornados con flores, que en el imaginario de Begoña entronca directamente con el espolín valenciano, el rico tejido de seda con el que se fabrican las faldas de las falleras. Javier acudió al taller de Casa Garín, una empresa que lleva fabricando este tejido desde 1820, para retratar el trabajo de Juan, un artesano que se dedica a trenzar los hilos de seda de esta tela desde 1977.

El estreno

Para presentar esta nueva experiencia gastronómica, se reunió a cocineros como Jesús Sánchez, Fina Puigdevall, Ricard Camarena o Toño Pérez para que pudieran vivirla de primera mano, sumando alrededor de la mesa a nada menos que 18 estrellas Michelin.

En una de los íntimos espacios de “La Salita”, los chefs pudieron degustar los platos de Begoña a la vez que admiraban las imágenes de Javier que, para la ocasión, se habían impreso en papel fotográfico por dos motivos principales: que los comensales pudieran tocar, comentar y compartir entre ellos las instantáneas y también con el objetivo de dignificar la parte artesanal que también tiene la propia producción fotográfica.

Todo el proceso de creación del proyecto, desde los primeros pasos hasta este estreno final, dará como resultado además una pieza documental que se podrá ver próximamente. El menú con maridaje fotográfico estará disponible a partir de ahora en el restaurante “La Salita” y no se descarta que en el futuro se extienda a otros restaurantes colaboradores. Ha nacido una nueva forma de disfrutar de la gastronomía.

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