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ENGIE acompaña a la industria y a las ciudades en su camino a la descarbonización

La transición energética está transformando el modo de producir y consumir energía.

Anabel Madrid

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La transición energética está transformando el modo de producir y consumir energía. Empresas y ciudadanos tienen ante sí la oportunidad de cambiar la relación con los recursos, buscando sistemas, procesos y tecnologías que fomenten usos más eficientes. En el caso de las compañías industriales, la oportunidad es también un reto, porque la actualización de sus instalaciones energéticas puede afectar de forma directa a su actividad, a sus resultados e incluso a su viabilidad futura, en términos económicos y reputacionales. 

Conscientes de este desafío, ENGIE cuenta con soluciones energéticas que dan respuesta a las necesidades de la industria, las ciudades y los territorios, acompañándolos en su camino hacia la descarbonización. La compañía, que está enfocada a consolidarse como una fuerza transformadora en el sector energético, desarrolla proyectos de eficiencia energética, redes de calor y frío y soluciones on site altamente innovadores que permiten a las empresas industriales y los entornos urbanos reducir sus emisiones de CO2. Su presencia en toda la cadena de valor de la energía le permite ofrecer soluciones a diferentes tipos de clientes, desde compañías industriales hasta ciudades, con el objetivo de reducir el consumo, mejorar de la eficiencia de las instalaciones y como resultado, incrementar el bienestar en los territorios en los que opera.

En el caso de las empresas, la eficiencia energética es fundamental para realizar una transición hacia una gestión más sostenible de los recursos. De hecho, es un elemento clave para afrontar retos globales como el cambio climático, la seguridad energética y el desarrollo económico. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la eficiencia energética podría aportar el 50% de la reducción de emisiones de CO2 necesaria para cumplir con el Acuerdo de París. En este contexto, la adopción de medidas de eficiencia energética por parte de las empresas es determinante, ya que son uno de los mayores responsables en la producción y consumo de energía. Iniciativas como la obtención de Certificados de Ahorro Energético (CAE) -para lo que ENGIE está acreditada- la identificación de mejora y ahorro en los sistemas de climatización o refrigeración, los contratos de rendimiento energético (CRE) o la generación distribuida y el autoconsumo con fuentes renovables para aprovechar los recursos locales son solo algunas de las medidas de eficiencia energética a disposición de las empresas. Más allá de la contribución que estas medidas suponen a la transición energética, las compañías pueden beneficiarse de las ventajas que conlleva su aplicación, que van desde la reducción de costes operativos y mantenimiento hasta el aumento de los ingresos y el valor añadido que ofrecen a sus clientes. 

Por otro lado, con el objetivo de atender las necesidades de las compañías industriales en el ámbito energético, ENGIE cuenta con las capacidades para asumir el diseño, la instalación, la puesta en marcha y la explotación de los activos energéticos, lo que permite a las empresas centrarse en los procesos productivos ligados a su negocio. Estos Contratos de Servicios Energéticos bajo la Modalidad BOOT – por sus siglas en inglés Build, Own, Operate and Transfer – son un valor añadido para los clientes, ya que permiten garantizar la competitividad energética de la empresa y ofrecen al mismo tiempo el acompañamiento necesario para llevar a cabo una transición sostenible y viable. Bajo la modalidad BOOT se ha realizado en Sevilla la construcción y puesta en marcha de una nueva planta de generación de energía termosolar 100% renovable

(CSP, Concentrated Solar Power) en la fábrica que tiene Heineken en la ciudad andaluza. La nueva instalación supondrá una reducción de emisiones de 8.924,46 tCO2 anuales y una reducción del 60% del consumo de combustibles fósiles.

En la misma línea, recientemente ENGIE ha llegado a un acuerdo con la compañía DuPont para instalar una planta fotovoltaica en el complejo que la empresa tiene en el Principado de Asturias. Se trata de un proyecto de autoconsumo fotovoltaico que contempla el diseño, inversión, construcción, operación y mantenimiento por parte de ENGIE de más de 22.000 módulos fotovoltaicos con una potencia instalada de 12,62 MWp. La puesta en marcha de la instalación, prevista para el primer trimestre de 2025, permitirá a DuPont Asturias cubrir aproximadamente el 25% de su consumo eléctrico.

Energía verde de proximidad y sostenibilidad urbana

Las soluciones energéticas de ENGIE se enmarcan en el ambicioso objetivo que tiene la compañía de contribuir a que tanto industrias como territorios tengan el mix energético más descarbonizado y rentable. En este contexto, la biomasa ha ido ganando terreno hasta convertirse en una opción de gran valor, ya que permite atender la creciente demanda de energía a partir de materia orgánica. 

La biomasa es una solución neutra en carbono, que favorece la economía circular porque permite aprovechar residuos generados por otras industrias (como huesos de aceituna o cáscaras de almendra) y que además previene la aparición de incendios forestales. En España, destacan algunas compañías por su apuesta por esta materia como fuente de energía. Es el caso de KAO, multinacional de productos químicos, que ha instalado de la mano de ENGIE una nueva planta de generación de energía térmica a partir de biomasa procedente de desechos forestales certificados. La nueva planta de biomasa se utilizará para autoconsumo y como un equipo de generación de energía térmica cuya fuente primaria serán residuos de biomasa de origen forestal 100 % renovable y neutra en emisiones de CO2. Esta tecnología sustituirá una serie de calderas convencionales, cuya fuente de energía primaria es el gas natural. Otro caso de éxito con biomasa forestal es el de ALIER. ENGIE colabora con la papelera en la construcción y puesta en marcha de una nueva planta de generación de energía térmica a partir de este material, que se obtiene de la gestión sostenible de bosques en su fábrica de Roselló (Lleida). Con esta solución, la instalación, dedicada a la producción de papeles para el sector de la construcción y el embalaje, reducirá en más de un 97% su consumo de gas natural, permitiendo disminuir la huella de carbono de ALIER en cerca de 91.000 toneladas de CO2 al año.

Existen, además, otro tipo de infraestructuras más allá de las soluciones industriales, que complementan la contribución que desde ENGIE se impulsa para descarbonizar la economía. Se trata de las redes de calor y frío, elementos fundamentales en la estrategia de transición hacia un modelo energético sostenible y descentralizado que promueven la eficiencia energética en entornos urbanos. Los sistemas centralizados de calefacción y refrigeración urbanos permiten una gestión más eficaz de los recursos, adaptándose a las fluctuaciones de la demanda y optimizando la distribución energética. Como resultado, suponen una reducción del estrés sobre las infraestructuras de generación y distribución de energía, contribuyendo significativamente a la estabilidad y seguridad del suministro energético en las áreas urbanas. 

ENGIE destaca en España por su consolidada trayectoria en el desarrollo de estas soluciones. Su presencia en Cataluña o Navarra pone de relevancia el impacto positivo de estas redes en la configuración de nuevas ciudades, más sostenibles y eficientes. En el caso de Barcelona, esta presencia se realiza a través de Districlima, que es en la actualidad la red de calor y frío que produce más energía en España. Solo en 2023, Districlima evitó la emisión a la atmósfera de 32.533 Tn de CO2, equivalentes a retirar de la circulación unos 47.000 vehículos. En cuanto a Pamplona, la red Districalor, lanzada en 2019 en el barrio de Txantrea, destaca por su innovador enfoque, ya que la red de calor se alimenta de biomasa de proximidad. Está previsto que a lo largo de 2024 más de 2.000 viviendas de este barrio puedan conectarse a ella, reduciendo de forma destacada las emisiones de carbono. Por tanto, las redes de calor y frío urbanas son soluciones eficaces en la transformación energética de los territorios, no solo por su capacidad para reducir el impacto ambiental y las emisiones de CO2, sino también por su potencial para mejorar la calidad de vida, ofreciendo un suministro energético más limpio y eficiente.

Compañías industriales y ciudades se enfrentan hoy a numerosos retos energéticos y por ello es fundamental contar con aliados estratégicos capaces de acompañarlas en un camino con numerosas oportunidades. ENGIE cuenta con la innovación, la tecnología y el compromiso necesarios para realizar ese camino hacia un futuro más verde y resiliente.

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