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De niño a estrella: el mejor ejemplo de arrojo de Oriol Romeu

Oriol Romeu debutó en LaLiga Santander en 2011 de la mano del FC Barcelona y, a los pocos meses, se marchó a jugar al extranjero. Más de una década después, ha vuelto a al campeonato español de la mano del Girona FC, lo que le ha permitido también estar más cerca de sus orígenes

Jacobo Castro

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Diez años no es nada, decía el título de la canción, pero en el caso de un futbolista, puede significar media vida profesional. Un periodo en el que ese jugador joven y prometedor se convierte en un hombre maduro y conocedor de todo lo que implica el mundo del fútbol; en el que pasas de enfocar toda tu preparación al partido del fin de semana a saber que cada día cuenta para poder seguir compitiendo al más alto nivel. Este proceso es el que ha vivido Oriol Romeu, uno de los referentes del Girona FC.

En mayo de 2011, con 19 años, este joven natural de Ulldecona (Tarragona), debutaba en LaLiga Santander con el FC Barcelona de la mano de Pep Guardiola. Su presentación en nuestro campeonato no tendría continuidad, ya que ese mismo verano se marcharía a Inglaterra a jugar al Chelsea FC. A partir de ahí vino más de una década que, con una pequeña parada en el Valencia CF, lo llevó a jugar en Alemania para, posteriormente, consagrarse en la Premier League de la mano del Southampton FC. En 2022, con 31 años decidió regresar a casa, fichando por el Girona.

Con una mochila de experiencias a su espalda, y con la seguridad con la que habla alguien que ha empezado en el fútbol modesto, ascendiendo a LaLiga SmartBank con el FC Barcelona B, tocando el cielo en el fútbol, y ganando una Champions League en su paso por el Chelsea. Y, a la vez, ha tenido que hacer frente al desasosiego, ya que luchó por no bajar a la Segunda alemana con el VfB Stuttgart. Pero, ahora, explica los motivos que le han traído de vuelta a España y lo que espera de esta temporada con el Girona.

La vuelta a España, un objetivo personal y profesional

Oriol Romeu asegura que volver a España era “una prioridad” basada en dos aspectos. “La decisión de volver es por varios motivos. Primero porque LaLiga es una competición que sigo desde pequeño y para mí era un sueño jugar en ella. Pensé que tenía 30 o 31 años y no había cumplido ese reto. También influyó el tema personal, el poder estar cerca de la familia y de los amigos”, comenta.

Es tiempo de recuperar viejas sensaciones, de ese tiempo en el Barça y el Valencia, algo que el jugador catalán nota, sobre todo, en el vestuario. “Lo mejor de poder volver a LaLiga es entrar en un vestuario con gente con la que tienes más cosas en común. Eso en Inglaterra no lo valoraba tanto, pero aquí estoy viendo que es más fácil conectar con tus compañeros que cuando estás en otros países”, relata.

Una década da para mucho, y más en la vida de alguien que ha vivido tantas cosas. Por eso, Romeu se define como alguien diferente a quién se marchó a Inglaterra en el año 2011. “Cuando me fui era un chaval muy verde que apenas conocía nada. Ahora vuelvo con muchas vivencias y situaciones con las que ya has lidiado. Jugar en el extranjero te espabila. Entiendes que el fútbol es una profesión de 24 horas. A mí no me vale hacer un entrenamiento bueno e irme para casa pensando que se acaba todo. Ahora sé que tengo que cuidar el descanso, la alimentación, el trabajo post y pre-entreno…”, asegura.

De la base a ser campeón de Europa

Crecer en la cantera de uno de los mejores equipos del mundo, como el FC Barcelona, puede ser visto por muchos como un camino seguro al éxito, pero lo cierto es que esa gloria no se consigue sin trabajo. Oriol Romeu lo sabe bien, aunque al principio de su trayectoria conoció las mieles del fútbol. “Lo que recuerdo con más cariño de la época en el Barça fue el ascenso a LaLiga SmartBank con el filial. El entrenador era Luis Enrique Martínez y teníamos una gran plantilla. Ese éxito fue un premio a la gran temporada”, reconoce.

De ese éxito con el filial y un año jugando en LaLiga SmartBank, vino el gran salto o, como él mismo dice “dar tres pasos de golpe”. Le esperaba el Chelsea FC. “Llegué con 19 años y apenas conocía el idioma. Por suerte, tuve a compañeros como Juan Mata y Fernando Torres que me trataron como padres. De repente entré en un vestuario que luchaba por ganar la Champions y la Premier League, por lo que la exigencia era brutal. Ver jugadores que habían ganado todo lo que querían para mí era una clase magistral de cómo se tenía que comportar un profesional. Esos dos años me sirvieron mucho para formarme como jugador y fuimos campeones de Europa, algo muy especial”, dice.

La otra cara del fútbol

Pero ese inicio de carrera tan fulgurante, tuvo que hacer frente a las dificultades a las que se enfrentan muchos profesionales. Tras dos años con pocos minutos en Inglaterra, Oriol Romeu volvió a LaLiga Santander de la mano del Valencia. Pese a que apenas fueron doce meses, lo recuerda con mucho cariño. “Estuve un año cedido. Jugar en España era un objetivo para mí y esa experiencia me permitió competir en LaLiga. Además, la ciudad y los compañeros me trataron de maravilla”, asegura.

Tras el conjunto ché, otra vez tocaba irse fuera. El curso 2014/15 fue de las más complicados en su carrera, pero también el que le sirvió para aprender muchas cosas útiles para el futuro. “Estuve un año en Alemania, en el VfB Stuttgart. Fue una temporada complicada porque estábamos en descenso y ahí me di cuenta de la dificultad de esos momentos, de lo que provoca en el vestuario una situación así”, revela.

En 2015 volvió a Inglaterra y ahí vino su consagración: se convirtió en la pieza clave de un conjunto como el Southampton FC durante siete temporadas. “En el Southampton fue donde probablemente más disfruté como futbolista. Siete años en los que me trataron de manera excelente. Llegué siendo casi un niño, con 24 años, y salí con 31. Crecí mucho como jugador”, afirma.

Y tras el Mundial ¡volvemos a jugar LaLiga Santander!

Tras el parón del Mundial de Catar, LaLiga Santander se reanuda este 29 de diciembre con la jornada 15 del campeonato, que arranca con los partidos Girona FC – Rayo Vallecano y Real Betis – Athletic Club. Vuelven las grandes estrellas para que podamos vivir la emoción de los partidos más memorables. El fútbol en su pleno apogeo regresa, además, en una época muy señalada del año, en Navidad, demostrando con ello los valores que nos hacen ser mejores. Un momento ideal para todos los amantes del fútbol, en el que recuperamos la ilusión por volver a jugar y que nos traslada al primer contacto de cuando éramos pequeños con el deporte rey, tal y como podemos ver en la última campaña de LaLiga.

De hecho, será una jornada especial debido a que es la última del año. Al coincidir con las fechas navideñas se espera la presencia de público muy joven en los estadios. Algunos de los partidos más destacados son el encuentro entre el Villarreal CF y el Valencia CF, el partido entre el Real Valladolid y el Real Madrid o ElDerbi de Barcelona, que medirá el 31 de diciembre al FC Barcelona y al RCD Espanyol de Barcelona.

Girona, un nuevo hogar donde disfrutar

Este verano, Romeu decidió volver a España y fichar por el Girona FC, equipo recién ascendido a LaLiga Santander. El catalán reconoce que jugar en esta competición tiene algo diferente. “Para el jugador que es de aquí, te da un extra. A nivel mundial encuentras muy pocas competiciones comparables a esta: es un escaparate, el país trata muy bien al fútbol, los estadios tienen mucho ambiente… Llegar a esta categoría es un objetivo principal cuando naces aquí”, reconoce.

El centrocampista del conjunto catalán dice haberse sorprendido mucho de lo que han cambiado los clubes y la competición. “Los clubes son más profesionales. Los estadios, los centros de entrenamiento… lo que tenemos ahora es diez veces más que hace una década. Esto ayuda mucho al futbolista. Y vamos a ir a más, porque estoy seguro de que los clubes van a apostar fuerte por ello”, afirma.

Su inicio de temporada ha sido bueno, siendo importante para Miguel Ángel Sánchez y anotando un gol que le dio tres puntos a su equipo ante el Real Valladolid. “No soy de meter muchos goles, pero al menos ese fue importante para el equipo”, bromea. Por otro lado, tiene claro que el objetivo del Girona debe ser consolidarse en LaLiga Santander. “Como todo equipo que asciende, el objetivo es mantenerse. Creo que al inicio de temporada pecábamos un poco de inexperiencia en la categoría, pero hemos ido viendo lo difícil que es competir y creo que en los últimos partidos hemos ido aprendiendo poco a poco y estamos sacando más puntos. Ahora el objetivo es ir a más y que acabemos terminando en una zona más tranquila. Estar abajo es muy complicado”, añade.

Los recuerdos de una infancia feliz

Volver a España y hacerlo a Girona ha servido también para que Oriol Romeu pueda estar cerca del pueblo que le vio crecer, Ulldecona, donde aprendió lo que era el fútbol. “Jugábamos delante de casa de mi abuela, en la pista del instituto… todos esos recuerdos te los llevas de por vida. Siempre con un balón, siempre con mis amigos. Fue una gran infancia”, transmite. Unos recuerdos que quiere ahora compartir con su hijo. “Uno de los motivos para volver fue que mi hijo estuviese más cerca de sus raíces”, comenta.

Su vuelta a casa provoca pasiones, y es que muchos niños del pueblo no pueden evitar girar la cabeza cuando ven aparecer por allí al jugador del Girona. “Cuando vuelves te das cuenta de que eres un referente para los chavales jóvenes. Los niños te idolatran un poco”, reconoce. Para ellos, tiene un mensaje muy claro. “Cuando miro chavales jóvenes jugando, lo que más me gusta es verlos disfrutar. Eso es lo que a mí me ha traído hasta aquí. Poder vivir del fútbol es una consecuencia de la ilusión de jugar, no algo que haya que perseguir”.

Uno de esos niños de Ulldecona que, probablemente, miraba con admiración a Oriol Romeu en tiempos pretéritos, comparte hoy centro del campo en el Girona con él. Se trata de Aleix García, con el que ya tenía relación anteriormente. “Hemos compartido mucho, pero dentro del campo muy poco. Es seis años más joven y habíamos hablado muchas veces. Me hacía mucha ilusión jugar con él. Es un pedazo de futbolista y tiene un gran potencial. Para mí es un orgullo que dos jóvenes de un pueblo tan pequeño podamos jugar en el mismo equipo y a este nivel”, asevera.

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