Carmen Morales, en un pase de la obra ´Olvida los Tambores´ en 2007. / EFE

Carmen Morales y Luis Guerra, separación definitiva tras once años de matrimonio

La pareja se dio una segunda oportunidad en marzo de año pasado que finalmente no ha funcionado

JOAQUINA DUEÑAS

Carmen Morales y Luis Guerra se separan después de once años de matrimonio. Una difícil decisión que la propia hija de Rocío Dúrcal confirmaba a Toñi Moreno en el estreno de su nuevo programa en Televisión Española, 'Plan de tarde'. Muy emocionaba trasladaba su situación: «Me ha costado mucho tomar la decisión de la separación. Ha sido muy difícil». Si bien aclaraba que ha sido una separación amistosa ya que ambos se tienen mucho cariño. «Nos queremos mucho. Estoy bien, pero es un proceso», explicaba.

Y es que, parece que no ha habido una causa definitiva para la ruptura, sino que el desgaste de la relación y el día a día han hecho mella en su amor. «No estamos enfadados, nos queremos mucho y no dejamos de ser una familia», ha comentado Carmen. Unos duros momentos en los que la hija de Junior ha decidido refugiarse en el trabajo y retomar su carrera que dejó aparcada hace más de dos décadas cuando optó por centrarse en su faceta como madre: «Me he dedicado a mi vida personal, a mi hijo le he disfrutado muchísimo, cosa que me prometí y lo pude conseguir. Vuelvo a coger mi carrera con mucha energía y con esa madurez que necesitaba», ha abundado.

Carmen Morales y Luis Guerra comenzaron su historia de amor en 2002 y bien pronto decidieron darse el 'sí, quiero', sin embargo, la enfermedad y el posterior fallecimiento de Rocío Dúrcal en 2006 les impidió cumplir su deseo. Finalmente, se casaron en 2011 en Ibiza. Su relación no ha estado exenta de altibajos. En marzo del año pasado, la pareja pasaba por una profunda crisis matrimonial que les llevaba a tomar caminos separados. Carmen ya explicaba entonces que «son baches que ocurren» y desmentía que estuvieran ya viviendo separados: «Yo vivo en mi casa y él también». Aunque no quería profundizar en el tema, dejaba la puerta abierta a la reconciliación con un lacónico «ojalá».

Y la reconciliación llegaba poco después, eso sí, con condiciones, porque Carmen quería que su marido, presidente de la cadena Holiday Gym, con gimnasios en diferentes ciudades españolas, dejara de viajar tanto y pasara más tiempo a su lado. Ella, por su parte, volvía a las tablas y estudiaba proyectos para retomar con fuerza su carrera. Sin embargo, parece que, a pesar del esfuerzo, la pareja no ha podido salvar su matrimonio y ha decidido acabar de la mejor manera posible.