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Cayetana junto a su padre, el entonces duque de Alba, en su boda con Luis Martinés de Irujo en 1947. EFE
Más luz sobre el primer marido de Cayetana de Alba

Más luz sobre el primer marido de Cayetana de Alba

Un libro aborda la figura de Luis Martínez de Irujo, que modernizó la Casa de Alba y logró estabilizar su fortuna antes de su prematuro fallecimiento en 1972

joaquina dueñas

Miércoles, 7 de septiembre 2022, 00:02

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Ayer se cumplían 50 años de la prematura muerte de Luis Martínez de Irujo y hoy mismo se publica un libro que arroja luz sobre la desconocida figura del primer marido de Cayetana de Alba y padre de sus seis hijos que fue clave en la preservación del patrimonio de la casa ducal. Ya en 2019, el actual duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, y su hermano, el duque de Híjar, Alfonso, hicieron una de sus escasas apariciones en televisión, concretamente en el programa 'Lazos de sangre', solo para reivindicar a su padre, un gran desconocido. Ahora, la Casa de Alba ha impulsado la publicación de su biografía, para mostrarlo como un gran modernizador y como una de las personas de peso en la restauración de la monarquía en España.

Luis Martínez de Irujo y Artazcoz nació en Madrid en 1919. Sexto hijo de los duques de Sotomayor, también grandes de España, el no ser primogénito le abocaba a un destino de perfil bajo. Sin embargo, su boda con Cayetana en 1947 lo convirtió en una personalidad relevante, aunque fue siempre discreto. «Cayetana y Luis se habían conocido el año anterior en una visita a un amigo común, Rafael Solís, que se encontraba convaleciente de un accidente. Tras ese encuentro fortuito, el veraneo en el País Vasco añadió otras oportunidades que culminaron en el anuncio de su compromiso», relata el libro. El enlace, que se celebró en Sevilla, fue una muestra del poderío de la Casa de Alba. Costó más de 1.200.000 pesetas de la época y la prensa de entonces hablaba de 4.000 kilos de jamón y 5.000 botellas de vino.

Trabajador y minucioso, la continuidad del ducado se convirtió en su principal objetivo y gracias a su interés por la cultura y a sus incursiones en la política, hicieron que recuperara parte del brillo perdido durante el siglo XIX. Fue un gestor eficaz que transformó y actualizó la institución. Además de su faceta cultural y política, destacó en su vertiente agrícola y financiera. El secreto, escuchar y dejarse asesorar por profesionales del ramo tanto nacionales como extranjeros. En La Pizana, la finca sevillana que ha heredado su hija Eugenia, hay una placa que conmemora su modelo de explotación agrícola como empresa ejemplar. Pero no solo escuchaba consejos sino que su opinión también era tenida en cuenta por personalidades como Antonio Garrigues o Jesús Pabón.

Durante los 25 años que estuvieron juntos, Luis y Cayetana alcanzaron proyección internacional y se les veía en los actos de la sociedad parisina o londinense. Formaban una de las familias más conocidas de España y su patrimonio económico se había consolidado. Martínez de Irujo contaba con reconocimiento y acumulaba cargos como la dirección de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, consejero del reino y de Banesto cuando murió en 1972 por una leucemia. Su fallecimiento dio paso a que se difuminara su recuerdo que apenas ha llegado a nuestros días, algo a lo que sus familiares quieren poner remedio con el trabajo del profesor e historiador José Miguel Hernández: 'Luis Martínez de Irujo, duque de Alba. El peso del nombre'.

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