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Arón Piper y María Pedraza son Iván y Leticia en 'El correo', la nueva película de Daniel Calparsoro. R. C.
'El correo': Calparsoro regresa a la España canalla del dinero fácil

'El correo': Calparsoro regresa a la España canalla del dinero fácil

El director vasco dirige a Arón Piper y María Pedraza en 'El correo', un thriller ágil pero manido ambientado en el 'boom' del ladrillo

Iker Cortés

Madrid

Miércoles, 17 de enero 2024

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Explica Daniel Calparsoro (Barcelona, 55 años) que los mimbres de 'El correo', la película que este mismo viernes llega a las salas de cine, comenzaron a hilvanarse con el final de 'Hasta el cielo' (2020). «Surge como una película hermana», apunta el prolífico director. Aquella historia concluía en las torres de Madrid, con un grupo de abogados que, además de ocupar buena parte de su tiempo en blanquear capital, tenía relaciones con la mafia china.

Escrita por Patxi Amezcua y Alejo Flah, la nueva cinta cuenta la historia de Iván, un chaval de barrio, de Vallecas con una ambición desmedida, que diría C. Tangana, al que da vida Arón Piper (Berlín, 26 años). Iván no quiere acabar, bajo ningún concepto, como su padre, dueño de una taberna, que en la época de bonanza tuvo hasta su propio salón de bodas y comuniones. «No es un delincuente, ni un tipo violento, ni un drogadicto, pero tiene muy claro que en su país hay gente que se enriquece con mucha rapidez», dice Calparsoro dice Calparsoro sobre este aparcacoches en un club de golf.

Luis Tosar en 'El correo'.
Luis Tosar en 'El correo'.

Es en ese entorno elitista donde Iván se cruza con un orondo diputado del Parlamento Europeo. El político, ebrio, apenas se tiene en pie y debe regresar a Bruselas conduciendo durante toda la noche, así que el joven se ofrece a llevarle a cambio de dinero. Tras el largo trayecto, Iván comprobará que el diputado servía de correo para blanquear dinero y aprovechará para entrar en el mismo juego.

«Cuando tiene la primera oportunidad, la pilla, y entonces nosotros nos vamos con él y le seguimos en una peripecia que nos lleva a las altas esferas del blanqueo de dinero, en Bélgica», añade el director de largometrajes como 'Salto al vacío' o 'Asfalto' acerca de una película que arranca cuando España entró en el euro (2002) y que se inspira en hechos reales, tocando asuntos como la burbuja inmobiliaria o la corrupción política.

Un 'carpe diem'

«Tenemos hasta a Falciani dentro», indica el realizador. «Construimos esta historia desde el punto de vista de cómo este joven se va corrompiendo y se deja llevar por el ansia del dinero y contámos cómo eso le produce una sensación de inmunidad, de que no se va a acabar, de que si se acaba le da igual. Es un 'carpe diem'».

Nada que Calparsoro no haya abordado ya en películas como 'Combustión' (2013) o la propia 'Hasta el cielo'. Se nota la mano experta del cineasta a la hora de elaborar una narración ágil, que salta de localización en localización -han rodado en tres países distintos-, sin aparente esfuerzo, para retratar ese entretenido viaje del antihéroe del barrio a la opulencia, que en el camino se corrompe y se pierde. Sin embargo todo suena y se ve ya excesivamente manido: desde los hoteles y coches de lujo, hasta los chicos y las chicas atractivos, pasando por las fiestas y el alcohol y las drogas que las acompañan. No ayuda que las dotes actorales de Arón Piper sean más bien escasas.

Pese a todo, el cineasta asegura que como experiencia cinematográfica la cinta «es muy emocional. Es una película trepidante, disfrutona, canalla. No es un panfleto político tampoco y está contada desde el lado de los delincuentes. Quizás te preguntes al final por qué te caía también Iván si lo que hacía era robar dinero», subraya.

Piper no lo dudó a la hora de sumarse a la producción. «Es un personaje superatractivo y supergoloso porque sale un montón en la película y tiene un montón de registros: toca fondo, está en la cima, se ve con adicciones y con problemas», señala este actor y también músico -publicó su primera mixtape en marzo del pasado año- que se dio a conocer mundialmente al encarnar a Ander en 'Élite'. Y va más allá: «Dentro de que lo que está haciendo es algo sumamente asqueroso, robar dinero, él lo hace porque tiene un objetivo en la vida que es ser más de lo que es para posicionarse en un sitio poderoso económicamente».

Arón Piper y María Pedraza en 'El correo'.
Arón Piper y María Pedraza en 'El correo'.

Por su parte, María Pedraza (Madrid, 27 años), que también saltó a la fama por encarnar a María en 'Élite', da vida a Leticia, la hija, un puntito pija, de Escámez (Luis Tosar), uno de los máximos responsables de esta organización internacional de blanqueo, al que Iván no dudará en retar, primero haciéndose con algunos clientes, después conquistando a la joven. Para ella tampoco había muchas dudas: «Sabía que iba a ser un buen plan sumarme a este viaje con esta gente».

Cabe preguntarles a los tres por qué a los espectadores les fascinan tanto las historias de canallas. «Porque es lo prohibido», responde sin dudar Pedraza. «Claro, eso genera una atracción», corrobora Calparsoro. «Cuando te dicen no toques ese botón, pues te dan ganas de apretarlo», resume Piper. «En cambio si te dicen: 'Toca ese botón' no te fías», zanja Calparsoro entre risas.

La cinta aprovecha esta historia concreta para abordar, muy de fondo -a veces parece casi un pegote-, una década de corrupción en España, con el 'boom' del ladrillo como eje, sin embargo Calparsoro cree que la película es «muy contemporánea», pese a enmarcarse en aquella época. «Siguen sucediendo las mismas cosas. Quizás en aquella época estaba más democratizado el crimen y podían acceder todas las clases sociales porque los ricos que estaban ahí metidos no tenían los arrestos necesarios para hacer ciertas. Ahora, seguramente, el coto de caza es más restringido», desarrolla.

El 'boom' de 'Élite'

Tanto Piper como Pedraza supieron lo que era el éxito mundial cuando se estrenó 'Élite'. ¿Cómo se gestiona toda esa fama que nace de la noche a la mañana? Los dos se miran cómplices y sonríen con nerviosismo. «Pasando por distintos momentos», contesta ella. «Claro, vas aprendiendo poco a poco porque, como no te queda otra, te tienes que adaptar al medio. Y estamos eternamente agradecidos porque nos ha puesto en un sitio de visibilidad y nos ha expuesto al mundo», completa él. «Tanto para lo bueno como para lo malo», añade Pedraza.

«Pero en lo profesional nos ha posicionado en un sitio muy bueno, luego hay que saber sufear la ola porque aquí no haces un pelotazo y te quedas, tienes que saber decidir qué proyectos coger y cuáles no... En fin, muchas cosas. Y psicológicamente, tratar de mantenerte con los pies en la tierra en la medida de lo posible», concluye Piper.

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