En busca de respuestas sobre la contaminación en los colegios de Salamanca: qué aire respiran los niños en los entornos escolares
Vecinos de la capital y Villamayor participan en una campaña de ciencia ciudadana para medir el dióxido de nitrógeno (NO₂) en los entornos escolares: quieren conocer qué aire respiran los niños y niñas y poner sobre la mesa la contaminación que no siempre reflejan las estaciones oficiales
Es domingo por la tarde y han quedado en un bar. Hasta ahí un plan bastante normal. Pero las pequeñas escaleras y las bolsas llenas de tubos, bridas y papeles que se reparten por grupos generan la curiosidad de quienes les rodean. Se trata de miembros de Barrios por el Clima que participan en una campaña de ciencia ciudadana para la medición de la calidad del aire en entornos escolares en Salamanca y Villamayor.
Teresa Vicente, activista de Ecologistas en Acción de Salamanca y coordinadora de la campaña, hace un repaso del protocolo que deben cumplir para que todo se lleve a cabo de forma correcta y completa. Deben colocar los 22 tubos con sus soportes en farolas cercanas a los accesos a los centros educativos que han seleccionado. Para ello cuentan con los pertinentes permisos y tras tres semanas de exposición, volverán a recoger los tubos para enviarlos al laboratorio designado.
Teresa explica que estas campañas de medición de contaminantes atmosféricos alrededor de los centros educativos ya se hacen de forma periódica en otros países de la Unión Europea y desde Ecologistas en Acción se unen a la campaña europea de Clean Cities, de de la que forman parte, para poner en marcha esta campaña de medición de contaminantes. La idea es medir los niveles de dióxido de nitrógeno, NO2, que es un contaminante muy asociado al tráfico rodado dentro de las ciudades, en este caso alrededor de los colegios. Esta es la tercera edición de la campaña, ya han participado en otras dos campañas anteriores.
Concienciar sobre la necesidad de reducir el tráfico
La novedad en esta ocasión, recalca Teresa, es que la campaña se hace dentro de la plataforma de Barrios por el Clima que está compuesta por asociaciones vecinales y otros colectivos ecologistas y sociales para concienciar sobre la necesidad de reducir el tráfico rodado en las ciudades para mejorar la calidad del aire en los entornos de los centros educativos.
Por eso colocan los tubos de medición del nivel acumulado de NO2, que permanecerán durante tres semanas y que después se envían a analizar al servidor, a la empresa que les ha facilitado los tubos, como se va a hacer tanto a nivel regional, en muchas ciudades de Castilla y León, como otras comunidades autónomas.
La idea es poner en valor la necesidad de un aire limpio, de proteger a niñas, niños y el resto de la comunidad educativa de esa contaminación que tanto puede afectar a su salud, especialmente los pequeños, por ser población vulnerable ante la contaminación atmosférica. Teresa apunta que también se trata de denunciar que «los ayuntamientos especialmente en nuestro caso el Ayuntamiento de Salamanca coloca las estaciones oficiales de medida de datos de calidad del aire en zonas que están fuera de los puntos de más tráfico de la ciudad».
«Los ayuntamientos, especialmente en nuestro caso el Ayuntamiento de Salamanca, colocan las estaciones oficiales de medida de datos de calidad del aire en zonas que están fuera de los puntos de más tráfico de la ciudad»
Teresa Vicente
Ecologistas en Acción Salamanca
Según Ecologistas en Acción, los datos oficiales de medición de la calidad del aire están distorsionados porque los puntos en los que se colocan estas casetas oficiales no son puntos en los que no existe esa problemática que sí que tenemos en otros puntos de la ciudad por acumulación de tráfico.
Con esta campaña pretenden poner en evidencia que los datos de contaminación oficiales de la ciudad de Salamanca y de algún municipio del Alfoz como puede ser Villamayor no se corresponden con los datos oficiales de medida debido a ese sesgo, esa mala colocación intencionada de estas estaciones de medida. Por ello, a través de Barrios por el Clima, se ha invitado a la población a participar en esta campaña y se difundirá el informe públicamente a toda la ciudadanía cuando estén todos los datos.
Familias de escolares entre los participantes
Entre los participantes en la campaña hay miembros de distintas asociaciones vecinales y ecologistas que forman parte de la plataforma, pero también padres de alumnos de alguno de los centros escolares de la lista, como Rodri, del Padre Manjón.
Hace unos años, Rodri leyó un informe de Ecologistas en Acción que advertía de la escasez de medidores de calidad del aire en Salamanca. En aquel documento se mencionaba un punto de muestreo junto al colegio donde pensaban matricular a su hija, y los datos no eran tranquilizadores: se detectaban partículas finas PM2.5, asociadas a un mayor riesgo de bronquiolitis y otras infecciones respiratorias en la infancia. «No nos hacía mucha gracia pensar en esos pulmoncitos jugando en el patio, junto a uno de los lugares más contaminados de Castilla y León», recuerda.
La preocupación unió a varias familias del centro, que propusieron instalar una pared vegetal para ganar intimidad, frenar parcialmente la contaminación y reverdecer un patio sin un solo árbol. Pese a solicitarlo, no consiguieron entrar en el programa autonómico de patios verdes, así que buscaron alternativas por su cuenta: eligieron especies adecuadas, el Ayuntamiento les cedió algunos maceteros y ellos compraron otros. «Sabemos que es una intervención mínima», reconoce Rodri, «pero queríamos hacer algo».
NO2 e infecciones respiratorias
Aun así, subraya que las soluciones reales pasan por reducir el tráfico en Canalejas: «Debería bajarse de cinco carriles a cuatro, controlar de verdad la velocidad —que es una vía 30 y no se respeta— e impulsar un servicio de bus escolar que evite tantos coches particulares a la entrada y salida de clase». También esperaban que la calle adyacente se peatonalizara, pero la medida sigue sin llegar pese al riesgo que supone para el alumnado. «Y ahora, con el cierre de Gran Vía, el tráfico en Canalejas solo va a aumentar. Es una vía complicada», lamenta.
En esta campaña, los tubos de medición recogerán durante tres semanas los niveles de dióxido de nitrógeno (NO₂), un gas ligado al tráfico y a un aumento de las infecciones respiratorias. Cuando los resultados estén listos, se harán públicos para que la ciudadanía conozca el aire que realmente se respira alrededor de los colegios.
Al final, entre farolas, tubos y bridas, lo que miden no es solo el aire: es la implicación de una ciudad que empieza a preguntarse por lo invisible. Cuidar el entorno de los colegios es también cuidar la infancia que los habita. Ningún niño debería aprender a respirar contaminación desde la escuela.