La céntrica calle de Salamanca que dice 'adiós' al empedrado y volverá a ser negra
Las obras previas al cambio de sentidos y corte de tráfico del acceso sur a Gran Vía incluye repavimentar con asfalto la calle Rosario para minimizar el deterioro por el paso del bus urbano
La calle Rosario se despide desde ya de los adoquines para recibir al bus urbano, que tendrá su nueva ruta de acceso a la Gran Vía por esta calle que lleva años empedrada y que cambiará para adaptarse al nuevo tipo de tráfico que va a tener.
Las obras han empezado esta semana y consisten en la retirada del empedrado de granito utilizado para toda la calle. Se ha retirado la franja correspondiente a la calzada y se mantendrá en los laterales, donde se va a seguir aparcando. No están previstos más cambios de trazado ni de vialidad, pero sí de dirección.
Las obras, previstas para diez días, avanzan a buen ritmo y ya han llegado a la mitad del recorrido, en el que se han retirado numerosos adoquines; desde Gran Vía hasta Canalejas tiene unos 300 metros de largo. Según confirman fuentes municipales, se repavimentará con cinta asfáltica con lo que esta calle, adoquinada para no desentonar con el entorno, volverá a ser de color negro.
El paso de vehículos pesados suele deteriorar los tramos de adoquinado y por este motivo se ha decidido eliminarlo en esta calle porque el paso del bus urbano va a ser constante. En los últimos años, varias calles han pasado de asfalto a adoquín y también de adoquín a asfalto, como es el caso de muchas del centro donde se ha optado por la plataforma única; el caso más claro es el de San Pablo, que tras años asfaltada volvió a tener losas en la calzada.
Cuando se ponga en marcha el revolucionario cambio de circulación anunciado por el Ayuntamiento de Salamanca, esta calle será de sentido bajada hacia la Gran Vía ya que por aquí entrará el bus desde Canalejas gracias a un giro con semáforo exclusivo para los vehículos del transporte colectivo municipal. Este cambio se unirá al nuevo sentido de circulación en la calle Marquesa de Almarza.
Cuando se haga la modificación, la calle Rosario tendrá un intenso tráfico de autobúses, vehículos de gran peso que harán por aquí el trayecto hacia el extremo sur de la Gran Vía para salir bajo el puente del Soto. Serán los únicos vehículos autorizados para ello ya que se va a cerrar el acceso sur para el resto como parte de la modificación de direcciones y sentidos.