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La finca que ocupa la aceña y las vistas de Salamanca. JM García
El nuevo chiringuito en un lugar privilegiado de Salamanca que obtiene licencia

El nuevo chiringuito en un lugar privilegiado de Salamanca que obtiene licencia

Paso definitivo para la apertura de un bar en la Aceña del Arrabal, un molino protegido en la ribera del Tormes en un punto sensible: podría tapar la vista de las Catedrales

Félix Oliva

Salamanca

Lunes, 22 de abril 2024, 19:28

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La antigua aceña del Arrabal, el último molino superviviente en el Tormes, albergará una cafetería que ya ha pedido licencia para su instalación tras un procedimiento de varis años para conseguir permiso para hacerlo. Los planes de los promotores pasan por levantar una estructura provisional que ha tenido que ser limitada por las autoridades de patrimonio para evitar que afeara el 'skyline' más famoso de Salamanca, el de las Catedrales desde la margen izquierda del Tormes.

El proyecto es el de la conversión en bar de la antigua aceña del Arrabal. Este molino, abandonado desde hace años, es el último testigo que queda de estas construcciones fluviales con ocho siglos de historia en la ribera de la capital. Su restauración estaba en el centro de un proyecto hostelero que manifestaba el objetivo de rehabilitarlo, pero que se había revelado como un objetivo secundario supeditado a un proyecto concreto: levantar un chiringuito hostelero a orillas del Tormes.

El proyecto lleva en marcha varios años. Desde 2022 un promotor tiene concedida una licencia para su rehabilitación integral y su vinculación a un futuro negocio hostelero, un chiringuito de río, de los que hay varios tanto en esta zona próxima al Puente Romano como en La Aldehuela. El proyecto tenía que ser analizado por la comisión territorial de patrimonio que ha puesto reparos al auténtico proyecto, que consistía en levantar una estructura portátil en la finca.

Un molino del siglo XII

La aceña del Arrabal es una de las dos que se construyeron en las cercanías del puente romano, la del Muradal (que alimentaba a la Fábrica Harinas del Sur), y esta del Arenal o el Arrabal. Ambas están fechadas en el siglo XII y esta última se encuentra abandonada. Es una de las pocas estructuras supervivientes de este tipo, junto a los restos del molino de la aceña de San Gerónimo.

Fotos: JM García

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Sobre el papel, se trataba de hacer la rehabilitación de la aceña y usarla para albergar un establecimiento. El bien en cuestión está formado por dos partes con diferente condición. Un total de 664 m2 de superficie se divide por un lado en 531 m2 de parcela sin edificar dentro de un cerramiento de muro de piedra; y, por otro, 133 m2 donde está edificada la propia aceña.

El molino, datado en el siglo XII, está protegido como bien etnológico y a su construcción se le aplica la ordenanza de sistemas locales de servicios urbanos. El solar que conecta el molino con el paseo fluvial es zona libre de uso privado. No tienen el mismo tratamiento urbanístico y no se puede hacer lo mismo en uno que en otro, a pesar de estar vinculados.

Un chiringuito de 4,80 metros de altura

El proyecto requirió de una modificación puntual de la normativa, cambio específico para este caso, pero pronto recibió críticas y una resolución contraria de patrimonio. El problema, que podía tapar parte de la panorámica de Salamanca desde ese punto, una de las vistas más universales de la ciudad, con las Catedrales, el Puente Romano y el Puente Enrique Estevan.

Los promotores planteaban una estructura de una planta y 4,80 metros de altura y solicitaban que se le concediera a la franja donde se iba a asentar el uso terciario, creando un subtipo exclusivo de este lugar dentro de la ordenanza municipal.

Patrimonio rebajó de 4,80 a 3,50 la altura permitida de la estructura del chiringuito

Sin embargo, esa intención inicial tuvo que ser corregida a instancias de los técnicos y derivó en la redacción de un nuevo documento que rebajaba a 3,50 metros la altura máxima del chiringuito, la altura de la tapia. Según patrimonio, permitir lo que se pretendía hubiera «perturbado la contemplación de la ciudad Patrimonio Mundial» y de los monumentos que están en su entorno. De hecho, lo permitido dificultará ver la propia aceña desde el paseo fluvial.

Esta media debería poner a salvo la panorámica de la ciudad, que está protegida bajo la declaración BIC de los dos puentes. En la declaración del Enrique Estevan, la última en el tiempo, se incluye la Aceña del Arrabal como parte de su entorno de protección, lo que obliga a la «adecuada percepción de estos bienes y la protección de las visuales». Para ello, y según la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León, las intervenciones «no podrán alterar los valores arquitectónicos y paisajísticos del propio bien».

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