La tienda de souvenirs de Salamanca con cuatro décadas de historia: «La rana sigue siendo la reina»
Regalos Corrillo, en la plaza que da nombre al establecimiento, se encuentra Jorge Buitrago como segunda generación de esta tienda de recuerdos de Salamanca
No hay un viaje sin recuerdos. Los importantes quedan retenidos en la memoria en forma de anécdotas. Pero, meses o incluso años después, lo que te devuelve a esas vivencias es ver de repente ese imán en la nevera. En el caso de Salamanca, Regalos Corrillo es uno de los culpables de que miles de personas -da igual en qué punto del mundo- se trasladen a esos momentos en forma de souvenir. Son más de cuatro décadas los que lleva la familia Buitrago vendiendo algo más que detalles de un viaje, ofrecen un 'me he acordado de ti' o un 'yo estuve ahí'.
«Lo fundó mi padre hace más de cuarenta años y durante un tiempo trabajamos toda la familia», comenta Jorge Buitrago, actual propietario del local situado en la céntrica Plaza del Corrillo. Ahora tienen dos locales en el mismo emplazamiento, uno frente al otro prácticamente. Ubicados entre la Plaza Mayor y las Catedrales, es una zona de paso obligado para los turistas. Aunque no siempre este fenómeno que mueve a la capital tuvo tanto furor. «Cuando lo abrió mi padre eran otros tiempos y prácticamente no había turismo además esto era una zona dedicada a la venta de otros artículos y había mucho maleante», asegura Jorge.
Negocios de toda la vida
Sitúa como punto de inflexión cuando Salamanca albergó la exposición Las Edades del Hombre en 1993 que atrajo a más de un millón de visitantes. «Ahí comenzó el boom del turismo, fue un cambio radical», asegura. A pesar de que años antes la ciudad no gozaba de este tránsito de viajeros, el padre de Jorge decidió abrir un local dedicado principalmente al turista. «El tipo de souvenir era más o menos igual que ahora, ha cambiado muy poco este negocio», reconoce.
Aunque este tipo de tiendas no han experimentado un cambio drástico, sí que lo ha hecho la concepción de regalo de viaje. «Antes la gente siempre tenía que llevar muchos regalos, ahora notamos que hay mucho detalle alimenticio», asegura. Los turistas optan por hacerse con alguna comida típica de la zona para llevarlo a su ciudad y transportarse a través del paladar a ese viaje concreto. «Ves que gente busca pastas, caramelos o cosas de comida para llevar y antes no se hacía tanto», reconoce Jorge.
Los souvenirs más 'top'
Ellos no se han subido a esa ola pero continúan explotando la venta de detalles de la ciudad. Y en eso, hay un souvenir que no tiene rival. Un símbolo que genera minutos de atracción frente a la fachada de la Universidad de Salamanca. Efectivamente, la famosa rana. «Sigue siendo la reina, es el éxito seguro como recuerdo de Salamanca y lo tenemos en todos los formatos», comenta Jorge. Tazas, camisetas, bolígrafos, figuras, imanes -por supuesto-, calcetines... en todas las versiones la rana tiene cabida.
No es el único detalle que emana de la universidad. «Lo que siempre se ha vendido muy bien a través de los años han sido las sudaderas y las camisetas de la Universidad de Salamanca», apuntala. Y hablando de simbolismos charros, otro de los artículos que no puede faltar es el botón charro. «Es una cosa que también ha llamado siempre la atención aunque es cierto que no tiene tanta demanda como antes por la subida de la plata y el oro», explica Jorge.
Políglota por obligación
«Un poquito de italiano, un poquito de francés, un poquito de inglés, un poquito de portugués...». Así resume Jorge cómo se relaciona con los turistas que pasan por Regalos Corrillo para hacerse con un souvenir. Muchos de ellos son extranjeros y después de tantos años ha conseguido «aprender lo justo para vender». Un poliglotismo por obligación que le permite defenderse ante cualquier cliente.