Borrar
La televisión desenchufada al fondo. En el círculo, la puerta del bar. SH
El varapalo para un bar de un pueblo de Salamanca: 400 euros por poner la televisión

El varapalo para un bar de un pueblo de Salamanca: 400 euros por poner la televisión

La Sociedad General de Autores y Editores se ha puesto en contacto con la titular de un local que ha adquirido recientemente en un municipio de 145 habitantes

Laura Linacero

Salamanca

Domingo, 4 de febrero 2024, 20:40

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

Hasta hace un par de días y desde hace un par de meses, Mila estaba agradecida tras haberse hecho con la licitación del único bar de Palencia de Negrilla que, además, da servicio a los municipios aledaños. Sin embargo, una llamada ha puesto en jaque esta felicidad. La Sociedad General de Autores y Editores se ha puesto en contacto con ella para que pague un canon de 400 euros al año por poner la televisión. Una noticia que ha caído como una jarra de agua fría a este negocio que empezaba a despegar en un pueblo de 145 habitantes: «No puede ser la misma tarifa en un bar como el mío que en un bar en pleno centro de Salamanca», comenta.

Una tarifa por esos derechos de propiedad intelectual que considera abusiva y que resulta una inversión importante en un municipio donde los ingresos están limitados debido a la población. «¿Esa es la manera que tienen de apoyar la apertura de bares en los pueblos pequeños?», se pregunta. El miedo a que la puedan multar ha hecho que, por el momento, apague la televisión. «Me da miedo que manden a un inspector y yo no puedo asumir una multa ahora mismo», lamenta.

De hecho, a duras penas consigue superar los gastos que acarrea el bar y no tener pérdidas. «Entre el mantenimiento del bar, el agua, la luz, la cuota de autónomo, internet, el seguro, la gasolina...ascienden a los 900 euros», asegura. Una situación que hace inviable sumar un gasto más a esa larga lista. Por suerte, los clientes entienden que es una cantidad abusiva dada su situación y no ponen problema a que no haya televisión en el local. «Nadie se ha quejado, al revés, porque sino encima perdería clientela. Normalmente sólo ponía las noticias pero ahora ni siquiera eso», añade.

La solución a que no haya ni televisión ni música se la dan los propios vecinos: «Mila, ¡ponte a cantar!», comentan. Una situación que ha intentado tomarse con humor porque reconoce que al recibir la llamada le dieron ganas de tirar la toalla. «Soy una persona muy positiva pero fue como un jarro de agua fría», asegura. Por el momento, no se plantea volver a encender la televisión por miedo a las represalias, y en tal caso, cuando llegue el verano y por ende, más ganancias, quizás se plantee pagarlo esos meses. «Si veo que tengo mayor recaudación, puede que lo coja porque tener la terraza sin ni siquiera algo de música...», lamenta Mila.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios