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Oh, yeah

And I have met my destiny in quite a similar way

The history book on the shelf

Is always repeating itself

── Pulsa para comenzar

I was defeated, you won the war

Waterloo

Promise to love you forevermore

Waterloo

Couldn't escape if I wanted to

Waterloo

Knowing my fate is to be with you

Wa-Wa-Wa-Wa-Waterloo

Análisis interactivo

50 años de 'Waterloo', la canción perfecta que catapultó a ABBA

El grupo sueco celebra medio siglo de un tema al puro estilo pop británico con una letra absurda y repetitiva, pero con una armonización perfecta

Sábado, 6 de abril 2024, 00:05

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Un éxito que no envejece. Una canción para una victoria. Una derrota para una coronación. Un tema para toda una vida. Aunque en sus 2 minutos y 48 segundos pocas sean las frases ingeniosas y muchas las referencias a una sola batalla histórica protagonizada por un único hombre, es, sin ningún género de dudas, una de las canciones más prestigiosas, reconocidas e incluso joven no solo de Eurovisión sino del mundo. '!Waterloo; I was defeated, you won the war; Waterloo; Promise to love you forevermore'. Es Waterloo, un tema al puro estilo pop británico con una letra absurda, repetitiva pero con una armonización perfecta.

Fue el 6 de abril de 1974 cuando este tema arrasó en el festival de Eurovisión e hizo de ABBA uno de los grupos más reconocidos a nivel mundial. Pero pese a que hoy cumple medio siglo de vida, incluso los más jóvenes reconocen y, por qué no, bailan 'Waterloo'. En Youtube el video original cuenta con más de 230 millones de reproducciones mientras que en Spotify son más de 313 millones. Unos datos que si bien van variando teniendo en cuenta aún la vigencia de la canción, permite dimensionar el efecto que produce lo que los expertos denominan «una canción perfecta».

Benny Andersson, Anni-Frid Lyngstad, Agnetha Faltskog y Bjorn Ulvaeus posando tras ser seleccionados por Suecia para el Festival de Eurovisión con su «Waterloo».
Benny Andersson, Anni-Frid Lyngstad, Agnetha Faltskog y Bjorn Ulvaeus posando tras ser seleccionados por Suecia para el Festival de Eurovisión con su «Waterloo». AFP

Nadie, según el experto musical Julian Ruiz, ha logrado hacer todavía una canción «tan poderosa» como 'Waterloo' y que a pesar de los años, apunta la artista musical Judith Mateo, no envejece porque es mejor que un buen vino. «La industria no metió dinero sino que explotó porque el tema está muy bien hecho y la visualización que consiguió en Europa rebotó al continente americano», advierte.

La canción

Por los pelos

Pero como se suele decir, por los pelos. Escrita por Stig Anderson, lejos de ser una letra pensada por meses, el cómo surgió 'Waterloo' no podría hacer pensar que acabaría convirtiéndose en una de las canciones más influyentes y exitosas de todos los tiempos.

Y es que decía David Bowie que no hay nada que aprender del éxito, que todo se aprende del fracaso. Podría ser la frase para describir la historia de ABBA, o por lo menos su viaje hacia el estrellato, porque este, como pocos en la vida, les dio un billete de hasta diez años en las nubes. Hasta que en 1982 anunciaron su «parada temporal». Ganaron Eurovisión en 1974, pero lo cierto es que ya un año antes se habían presentado al Melodifestivalen para representar a Suecia en Eurovisión.

El 10 de febrero de 1973 quedaron terceros con su apuesta 'Ring ring'. Una derrota que no fue impedimento para que lanzaran su primer disco en marzo de 1973 y se decidieran a hablar bajo un mismo nombre: ABBA, un acrónimo formado por las primeras letras del nombre de cada uno de ellos. Así, Agnetha Fältskog, Benny Andersson, Björn Ulvaeus y Anni-Frid se embarcaron en una primera gira por los parques de Suecia durante ese verano. Y aunque empezaron a trabajar en su segundo disco, Björn, Benny y Stig tenían claro una cosa: el Festival de la Canción Eurovisión era el camino seguro para alcanzar el éxito.

Dicho y hecho. Eran conscientes de que debían llevar una propuesta pegadiza para triunfar más allá de Suecia, teniendo en cuenta, también, el título. Y es que 'Waterloo' en un principio iba a llamarse 'Honey Pie', un nombre con el que Frida no acababa de estar convencida. Fue hojeando una revista cuando ella dio con lo que a día de hoy lleva el título de una canción «eterna». Arriesgada, no obstante, teniendo en cuenta que nunca antes un país había ganado Eurovisión en una lengua diferente a la suya. En parte, por las restricciones del concurso. Solo entre 1973 a 1977 se permitió no usar la lengua materna, una prohibición que estuvo en vigor hasta 1998.

Una canción que les abrió las puertas de todos los mercados internacionales. Así, han alcanzado la cifra de casi 400 millones de discos vendidos a nivel mundial, siendo el primer grupo pop europeo en experimentar el éxito en países de habla inglesa fuera de Europa.

La letra

Repetición hasta la extenuación

Un análisis superficial de la letra de Waterloo arroja dos impresiones, una de forma y otra de contenido. La más llamativa la podríamos denominar del siguiente modo: repetición hasta la extenuación.

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Esta es la sombra que dibuja, estrofa a estrofa, la letra de 'Waterloo'.

'Waterloo' como palabra se canta no una ni dos, sino veinte veces.

Es la fórmula del éxito: tres estribillos calcados entre sí y una serie de estrofas (y algunas exclamaciones) con bastante poca enjundia.

Al final, solo hay un puñado de versos que no se repiten en la canción.

AUX STEP FOR JS

Ya lo dicen en la letra, «el libro de historia de la estantería siempre se acaba repitiendo».

At Waterloo,

Napoleon did surrender.

Oh, yeah!

And I have met my destiny in quite a similar way.

The history book on the shelf
Is always repeating itself

Waterloo,

I was defeated, you won the war.

Waterloo,

Promise to love you forevermore.

Y es que esto es pop, tampoco nos vayamos a pasar de intelectuales.

My, my!

At Waterloo, Napoleon did surrender.

Oh, yeah!

And I have met my destiny in quite a similar way.

The history book on the shelf

Is always repeating itself

«En Waterloo, Napoleón se rindió», dice.

Bueno, parece que la rendición como tal vino un poco más tarde, pues su tozudez era legendaria. Perdió la batalla —contra una coalición de siete países y pico— y desde entonces los franceses odian al duque de Wellington y no prueban el delicioso solomillo que lleva su nombre.

My, my!

At Waterloo, Napoleon did surrender.

Oh, yeah!

And I have met my destiny in quite a similar way.

The history book on the shelf

Is always repeating itself


Waterloo,

I was defeated, you won the war.

«Y yo he encontrado mi destino de una forma bastante similar».

¿Cómo? ¿Estáis bien? Ah no, ABBA no se pone en plan catedrático de historia, sino que usa esta batalla, en la que perecieron de formas inenarrables decenas de miles de soldados, para compararla con un desengaño sentimental. ¡Y por qué no! ¡Qué problema hay! Lo mismito, vamos…

La música

El milagro de 'Waterloo'

He aquí una receta. Un 'soufflé musical' si se quiere, una descomposición por ingredientes. Y es que alguna hoja de ruta habrá que seguir si lo que queremos es crear la canción pop perfecta. La canción que, un poco a lo Benjamin Button, parece rejuvenecer milagrosamente año a año. Para ello necesitaremos:

La batería

Aquí las florituras brillan por su ausencia. Lo que necesitamos son unos cimientos fuertes. Un 4/4 de manual. Buenos huesos para el caldo. Un esqueleto firme sobre el que construir el resto de la casa es imprescindible si lo que queremos es que la gente se deje llevar por el ritmo. ¡Pum, chas, pum pum, chas! Y a dejarse llevar.

El bajo

Decir pop y decir melodía es decir lo mismo. Sean como ABBA, nunca desechen la oportunidad de que sus líneas de bajo sean cantarinas. Tal vez tengan suerte y algún despistado se descubra tarareando también el dibujo que pinta este instrumento. Pero, y tal vez sea esto lo más importante, no permitan que sea intrusivo. Hemos venido a presionar el botón del placer a tope. No hay peor tortura que hacer despertar de su trance al bailarín nocturno.

La voz

Aquí, sin complejos. Sin moderación, ni recatamiento. Lo que queremos es una melodía impecable, sin fisuras, como un plan de Hannibal y su Equipo A. Queremos una operación quirúrgica. Queremos las notas cortitas y al pie. La voz, por supuesto, pulida y esbelta. No nos es imprescindible una gran personalidad, al fin y al cabo esto va de que la gente empatice con nosotros y para eso hay que ponérselo facilito.

¿Y recuerdan aquello de la repetición hasta la extenuación? Si te caben cuatro estribillos, mucho mejor que tres. Por favor, si lo que se quiere es tratar de crear otro 'Waterloo', no me escatimen en estribillos.

Y el piano

Alguno ya se habrá dado cuenta. Este piano le habrá resultado familiar. No es tan diferente de otros grandes hits que los suecos han ido sembrando a lo largo de su más que prolífica carrera (y si no, mirad qué hace el piano, por ejemplo, en 'Dancing Queen'). Y es que si la fórmula funciona, ¿para qué cambiarla?

¡Hala! Ya está. Ya tenemos nuestros principales ingredientes. Recuerden agitar al ritmo del sábado noche y prepárense para crear una canción legendaria que seguirán tarareando las generaciones venideras…

¡Ay! Si fuera tan fácil…

Eurovisión

Lo nunca visto

Abba supo llevar a Eurovisión todo aquello que nunca se había subido al escenario del festival europeo por excelencia. Un festival que celebraba su 19 edición con 17 países y sus sobrias y clásicas puestas en escena. Pero este grupo de amigos, que nunca llegó a anunciar su cese definitivo, rompió los esquemas en una época donde predominaban propuestas de música ligera y folclórica. Una actuación que, según la artista musical Judith Mateo, fue «rompedora» en cuanto al «show tan atrayente que montaron, mostrando que esto se podía hacer en Europa y te podías poner la ropa que te diese la gana».

Así, convirtió al festival en la puerta de entrada a la industria musical para muchos artistas europeos. Todo a pesar del tema. Compara la rendición de Napoleón con la rendición a una historia de amor. Y es que ¿cuánto peso tiene la letra a la hora de que un tema triunfe? En este caso, señala el también locutor de radio Julián Ruiz, ninguno. Es una comparación «absurda» que permitió a Suecia llevarse su primer micrófono de cristal donde para Mateo es «más importante la música que la letra».

Los componentes de ABBA sostienen el trofeo mientras celebran su victoria en la final de Eurovisión 1974.
Los componentes de ABBA sostienen el trofeo mientras celebran su victoria en la final de Eurovisión 1974. AFP

La melodía pegadiza, la letra simple y su sonido propio hicieron de su paso por Eurovisión una actuación energética, convertida desde 2005 como la mejor canción del Festival. La puesta en escena visualmente impactante, «rompedora» para la época jugó también un papel esencial en la victoria. «Atentos con esta», señalaba el presentador de la emisión en directo a través de la BBC. El director de orquesta hacía su aparición en el escenario vestido de Napoleón y sobre las tablas predominaron las plataformas exageradas, las lentejuelas y los pantalones muy acampanados. Un vestuario «hortera», singular, imborrable y «extravagante» diseñado por Inger Svenneke. Además, predominaba una guitarra en forma de estrella. Por delante, el primer plano de las dos chicas del grupo, con un movimiento de caderas y cómplices miradas que consiguió atraer a la audiencia europea con una derrota en el amor. Sin saberlo, el mismo amor que diez años después acabó con el cuarteto por la separación de ambas parejas.

No partía como la favorita de una edición celebrada de rebote en Reino Unido. Hay que tener en cuenta, además, que en aquella época la tecnología no era como la actual, por lo que la actuación llegó ese 6 de abril por primera vez a gran parte del público. Además, las votaciones no eran como en la actualidad. Existía un jurado en cada país compuesto por diez personas y un total de diez puntos por jurado que se repartía de forma diferente.

Así, Suecia recibió hasta cinco puntos (la mitad de todos los que podía dar el jurado) hasta en dos ocasiones (por Finlandia y Suiza). En total consiguió 24 puntos, seis puntos más que Italia. Pero a pesar de ser una canción en inglés, el anfitrión, Reino Unido, no le dio ningún punto. Tal vez porque su representante Olivia Newton-John sí estaba entre las posibles ganadoras y vieron a ABBA como una clara rival. Aunque teorías aparte, España, a pesar del éxito posterior de ABBA -tradujeron algunas de sus canciones al español-, solo le dio un punto.

Pocas formas mejores hay para medir el éxito que con las versiones, increíblemente variopintas, como estas de o , o, para rematar, su aparición en , la serie que consagra todo lo que es importante en el mundo de la cultura pop. Una canción, y por qué no, una actuación «hortera» por sus vestidos que, aunque pareciera pura estrategia, tan solo los llevaron para poder deducirlo de los impuestos que tenían que pagar en Suecia y así gastar menos. Y es que esa noche pisaron el escenario vestidos como grandes desconocidos y salieron colocándose el traje de estrellas de la música.

Créditos

  • Texto Fernando Morales, Carlos G. Fernández, Luigi Gómez

  • Diseño e infografía Álex Sánchez, Sara I. Belled

  • Narrativa y desarrollo Sara I. Belled

  • Edición de vídeo Óscar Chamorro

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