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Un mundo en guerra

Un mundo en guerra

Los conflictos en Ucrania y Gaza amenazan con provocar chispas que pueden encender la gran rivalidad en un mundo que camina hacia una bipolaridad liderada por Estados Unidos y China

Jueves, 19 de octubre 2023

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Ya solo falta que China invada Taiwán o que Corea del Norte lance uno de sus nuevos misiles contra el vecino capitalista del sur para que estallen todos los grandes focos de tensión bélica del mundo. Con Rusia enfangada en la invasión de Ucrania y Oriente Medio frente a la amenaza de que la guerra que enfrenta a Israel con Hamás se extienda por la región, no son pocos los que temen que un chispazo prenda la mecha siempre caliente de Extremo Oriente y que estalle la Tercera Guerra Mundial.

«Ese sería el escenario más crítico de todos», afirma Ernesto Pascual, doctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). «Sin embargo, es muy poco probable que se dé. Porque, aunque a menudo se habla de China como un país beligerante, en realidad es muy pragmático. Es el mayor vendedor del mundo y la guerra es mala para el negocio», analiza.

En cualquier caso, la situación a nivel global refleja una creciente polarización del tablero geopolítico en dos grandes bloques: uno liderado por Estados Unidos y otro en el que China toma el relevo de la Unión Soviética. «Todavía tenemos el esquema de la Guerra Fría, pero el mundo ha cambiado. Ahora es multipolar. Está más atomizado porque la globalización ha entrecruzado los intereses. Y la carrera armamentística de entonces es ahora tecnológica y económica, ámbitos en los que se desarrollan los conflictos», apunta Pascual. De ahí que las dos superpotencias utilicen elementos como los aranceles y las sanciones a modo de misiles.

De momento, la guerra entre Estados Unidos y China se libra solo en los ámbitos del comercio y la tecnología

Félix Arteaga, oficial militar en la reserva e investigador principal del Real Instituto Elcano, es de la misma opinión: «La confrontación geopolítica entre China y Estados Unidos es incipiente y está modificando los criterios de alineamiento en las diferentes regiones del mundo. Fuerza a los países a tomar partido, aunque algunos, como los del sur global, tratan de oponerse». Arteaga señala que, en este nuevo mundo, «cada vez vivimos más situaciones que no son de guerra, pero tampoco de paz», y que, en esa zona gris, «los países democráticos están en desventaja frente a los totalitarios porque van por detrás en las campañas de desinformación y tienen más dificultad a la hora de movilizar recursos para la guerra».

Sobre el papel, parece una lucha entre los valores de las democracias liberales y el autoritarismo, algo que, por ejemplo, Ucrania explota a fondo para mantener el apoyo occidental. «La ideología es un componente poliédrico que sí prima en el marco multilateral», apunta Arteaga. Pero la traslación de eso a la práctica es compleja y puede desembocar en posturas aparentemente contradictorias: por ejemplo, Washington apoya al país hebreo a pesar de que incluso Naciones Unidas censura como ilegales y contrarios a los derechos humanos los asentamientos que han ido arrebatando territorio a los palestinos, que sí reciben el apoyo de China. Pero Pekín, que desde la proclamación de la República Popular se ha posicionado del bando musulmán, en los últimos años ha protagonizado un acercamiento al país hebreo debido al aumento de sus intercambios económicos y tecnológicos.

Poco a poco, se va liando una madeja en la que Estados Unidos va perdiendo fuerza como 'el policía global'. «Es difícil estar en todos los conflictos, porque eso obliga a que los recursos se canalicen hacia la guerra y no a políticas públicas», señala Arteaga. «Los cuatro años del aislacionismo de Trump han hecho que Estados Unidos pierda protagonismo. Además, el país está quedando rezagado en el desarrollo de tecnología, y eso está produciendo un cambio al que se resiste, como siempre han hecho los imperios en declive», añade Pascual, señalando que este escenario abona el terreno a un auge de movimientos como el fascismo.

Mientras tanto, la influencia de China crece, pero el régimen parece reacio a tomar el relevo de la hegemonía geopolítica americana. O lo hace de forma mucho más sibilina. Buen ejemplo de ello es la guerra de Ucrania, donde teóricamente se ha puesto de perfil porque afirma tener buenas relaciones con ambos bandos. Pero Arteaga subraya que a Vladímir Putin «le viene muy bien que China esté enfrentada con Occidente», porque es un elemento que decanta la balanza a su favor y por eso apoya a Rusia económicamente. En África, el continente con más conflictos abiertos, Occidente y China también chocan. «Allí Pekín ofrece infraestructuras a cambio de materias primas», apostilla Pascual.

  1. ISRAEL | PALESTINA

    Un fuego que resulta imposible extinguir

Israel es único por muchas razones. La tierra prometida de los judíos se convirtió en Estado tras el terrible holocausto de la Segunda Guerra Mundial allí donde, en 1917, los colonizadores británicos determinaron que habría un «hogar nacional judío». El problema es que, en su mayoría, estaba poblado por palestinos opuestos a él.

El conflicto estaba servido, y no tardó en llegar. Sin embargo, aunque los países árabes llegaron a combatir juntos, se ha impuesto siempre la supremacía militar israelí, apuntalada por el apoyo incondicional de Estados Unidos. Así, con cada enfrentamiento, Israel se ha ido apropiando territorio y arrinconando un poco más a los palestinos.

Un niño herido en uno de los ataques contra Gaza.
Un niño herido en uno de los ataques contra Gaza. EP

A pesar de vivir en un constante estado de guerra en el que solo cambia su intensidad, Israel ha logrado prosperar en todos los sentidos. No obstante, el conflicto sigue sin encontrar solución y, si la guerra actual se extiende, puede llevar al país a lo que el analista Félix Arteaga denomina «un reto existencial».

  1. UCRANIA | RUSIA

    Los estertores de un imperio que ya ha dejado de serlo

Sobre el papel, Ucrania es un país joven. Nació en 1991 de las ruinas de la Unión Soviética. Sin embargo, su historia como la Rus de Kiev es milenaria, y se considera el germen de la cultura rusa y de su imperio. Son dos elementos que explican, en parte, la ambición de conquista de Vladímir Putin, que ya en 2014 se anexionó Crimea al inicio de una guerra que en 2022 adquirió una nueva dimensión cuando tropas rusas trataron de hacerse con el control de Kiev.

Funeral por un soldado muerto en Ucrania.
Funeral por un soldado muerto en Ucrania. AFP

Desde entonces, la de Ucrania es la guerra que más claramente enfrenta al bloque occidental con el que lidera China. Y, a pesar de que muchos vaticinaban batallas muy diferentes en el siglo XXI, Ernesto Pascual, de la UOC, afirma que poco se diferencia en muchos aspectos a las de la Primera Guerra#Mundial. «Es una guerra híbrida, con elementos muy tecnológicos, como los drones, pero con trincheras y tanques como hace cien años», comenta. Y el mayor temor es que escale al terreno nuclear

  1. CHINA | TAIWÁN

    La chispa de la próxima guerra mundial

Cuando los comunistas de Mao salieron victoriosos de la guerra civil y proclamaron la República Popular de China, en 1949, el bando rival tuvo que huir a la isla de Taiwán, que fue reconocida durante décadas por numerosos países como la legítima China.

Desde Pekín, sin embargo, siempre se ha reclamado la soberanía de la antigua Formosa, y la mayor parte del mundo acepta la 'política de una sola China', que niega a Taiwán capacidad para mantener relaciones diplomáticas y ser reconocida como Estado. Pero es 'de facto' un país democrático y progresista, donde la identidad china está en declive. Eso hace que únicamente sea factible una reunificación por la fuerza.

Aviones en un ejercicio militar chino contra Taiwán.
Aviones en un ejercicio militar chino contra Taiwán. EP

Diferentes analistas consideran que China podría tomar la isla con relativa facilidad, pero eso la pondría al borde del enfrentamiento militar con Estados Unidos, que promete proteger a Taiwán. Y esa sí que podría ser la chispa de una nueva guerra mundial, aunque pocos prevén que prenda.

  1. COREA DEL NORTE | COREA DEL SUR

    El imponente poder de la disuación nuclear

Técnicamente, Corea sigue en guerra. Ningún tratado ha puesto fin a la contienda que partió la península en dos en la década de 1950. El paralelo 38 separa así dos sistemas e ideologías opuestas:#una dictadura hereditaria y comunista en el norte, y un régimen democrático y capitalista en el sur. Pero también divide al mundo: mientras el bloque liderado por China apoya al régimen de Kim Jong-un, la esfera occidental arma a Seúl.

Kim Jong-un y su hija frente a uno de los misiles balísticos norcoreanos.
Kim Jong-un y su hija frente a uno de los misiles balísticos norcoreanos. EP

Consciente de que ese último es mucho más poderoso, los Kim tuvieron claro desde el principio que necesitaban desarrollar armamento atómico, el único capaz de disuadir una invasión que acabase con su poder. Logró desarrollarlo el actual dictador, Kim Jong-un, y se ha consolidado con la miniaturización de las cabezas nucleares y el desarrollo de misiles balísticos. Es un arsenal que asegura el aislamiento de Corea del Norte y la supervivencia de la dinastía comunista, suficiente para inspirar a otros dictadores, como los ayatolás iraníes.

  1. ETIOPÍA

    Una bomba étnica que se extiende sin control

La mayoría de los conflictos bélicos del mundo se libran en África. Suman más de una veintena entre guerras civiles y conflictos que desdibujan la frontera entre el terrorismo y la insurgencia. Muchos son consecuencia de la chapucera descolonización realizada por las potencias europeas, que dibujaron fronteras con tiralíneas, sin tener en cuenta las peculiaridades de quienes viven en esas zonas.

Niña herida en los combates de Tigray.
Niña herida en los combates de Tigray. AFP

El que sacude Etiopía desde 2020 nació en la región norteña de Tigray, y enfrenta al Ejército y al Frente Popular de Liberación de Tigray, uno de los muchos grupos con denominaciones similares en el continente. En este caso, sin embargo, los combates fueron feroces, y Estados Unidos describió la situación como un intento de limpieza étnica contra los ciudadanos de Tigray. Afortunadamente, el cese de las hostilidades se firmó en noviembre de 2022, pero fue demasiado tarde: otros conflictos étnicos en diferentes partes del país ya habían estallado y sigue n abiertos.

  1. EL SAHEL

    Territorio de lucha para intereses de potencias foráneas

En menos de tres años, cinco países del Sahel han sufrido golpes de Estado. Varios de ellos más de uno. Son Mali, Burkina Faso, Guinea, Níger, y Gabón. Ha sido una ola de autoritarismo militar sin precedentes, justificada por motivos tan dispares como la corrupción o la incapacidad para combatir al yihadismo que se extiende por esta región africana.

Un soldado francés protege un convoy en Malí.
Un soldado francés protege un convoy en Malí. AFP

Son conflictos que cuentan con apoyo popular en grado variable y que acaban salpicando también a potencias muy lejos de África. La más cercana es Francia, que mantiene aún estrechos lazos con las antiguas colonias. Como hace Estados Unidos, generalmente apoya a los gobiernos elegidos en las urnas. Enfrente tiene a Rusia, que en muchas ocasiones subcontrata sus operaciones bélicas a grupos como Wagner. Así, África se va convirtiendo en un campo de batalla para los intereses de terceros países, y en los que es siempre la población civil la que sufre las peores consecuencias.

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