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Discotecas ruta bakalao | La tele reabre las discotecas de la ruta del bacalao

La tele reabre las discotecas de la ruta

La fiesta regresó a ACTV, NOD, Barraca o Chocolate para el rodaje de la nueva serie de Atresplayer. El equipo de arte tuvo que recrear cómo eran estos locales en los años 80 y 90

Mikel Labastida

Valencia

Sábado, 12 de noviembre 2022, 01:39

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Hay una secuencia en el segundo capítulo de 'La ruta' -la nueva serie española que estrena Atresplayer este fin de semana- en que una de las protagonistas, que es camarera, explica a un grupo de turistas, en un bar atestado de ellos, cuál es el itinerario apropiado de las discotecas que deben hacer. Primero han de ir a las de la Malvarrosa -les indica- después a Barraca y más tarde a Puzzle. «Y termináis en el NOD, que pincha mi novio y hay fiesta 36 horas», concluye el personaje de Toni. Lo interpreta Claudia Salas, que comparte reparto con Àlex Monner, Ricardo Gómez y Elisabet Casanovas.

Ese episodio se sitúa en 1991 cuando la ruta del bakalao había alcanzado fama nacional, se organizaban viajes para pasar el fin de semana en Valencia de juerga, y las discotecas eran consideradas templos, cada uno con su estilo, con su identidad propia. Era el momento álgido de un movimiento social y cultural que estaba condenado a morir de éxito, empañado por los excesos cometidos en aquellas noches eternas. Los míticos locales -cuyos nombres hay una generación que recita de memoria como si fuesen los picos de Europa que se enseñan en la escuela- revivieron durante unos meses para el rodaje de esta historia creada por Borja Soler y Roberto Martín Maiztegui. Volvieron los neones, volvieron las sesiones, volvió el trasiego de coches, volvió el desenfreno de los tiempos en los que el mañana no importaba.

Para que todo esto fuese posible un equipo de más de 20 personas trabajó durante meses con el fin de recrear la filosofía, la estética y el ambiente de aquellas discotecas, convertidas ahora en los escenarios principales de la nueva serie. «Algunas ni siquiera existen ya y otras están totalmente derruidas por dentro». Ese es el panorama con el que se encontró Teresa Montanuy, jefa de arte de esta ficción. Si enseña credenciales muestra su trabajo en videoclips de artistas como C. Tangana o Kate Perry, películas como 'Los días que vendrán' y un episodio de 'Historias para no dormir'. El de Sorogoyen, que fue el que habló de ella en Caballo Films -productora de 'La ruta' junto a Atresmedia-.

«Los que vivieron la ruta la recuerdan con romanticismo y nostalgia. y son muy proclives a compartir sus vivencias en foros y redes sociales. He navegado mucho por internet para empaparme de todo. Y esas historias me han ayudado a entender lo que sentían en ese momento», desvela Montanuy, que además se apoyó en el material gráfico que le proporcionaron dueños, promotores y DJs de la época, cuando todavía los llamaban pinchadiscos. «Cada una es un mundo. De algunas no hay apenas fotos, como por ejemplo Chocolate, porque era súper hermética, muy oscura. Uno de sus dueños se dedicó a describírmela. A veces le decía que no sabía si estábamos haciendo la discoteca que le hubiese gustado tener o la real», admite. «Te lo cuentan con tantísima pasión que te trasladan».

Aspecto original de NOD y dos imágenes de la discoteca en la serie.
Imagen principal - Aspecto original de NOD y dos imágenes de la discoteca en la serie.
Imagen secundaria 1 - Aspecto original de NOD y dos imágenes de la discoteca en la serie.
Imagen secundaria 2 - Aspecto original de NOD y dos imágenes de la discoteca en la serie.

Cada uno de los ocho capítulos de la serie lleva el nombre de una de las discos más populares, situadas entre El Perello y Sueca. De Puzzle a Barraca, pasando por NOD, ACTV, Spook, Chocolate y Espiral, a la que se le dedican dos episodios. The Face no aparece. Y Heaven, apenas un segundo. La serie va del final al principio, de 1993 a 1981, del ocaso de la ruta a los primeros escarceos de una panda de jóvenes que pululaban a contracorriente y se refugiaban en la música, el arte y la jarana. «Ha sido un trabajo de época, y había que conseguir dar con ese punto exacto. A esto se añadía la complicación de mostrar la evolución de estos locales a lo largo de los años. Cuando empezaron eran muy «do yourself» (hazlo por ti mismo), todo tenía pinta de discoteca hecha por colegas. Hasta que se fueron profesionalizando, haciéndose más comerciales», argumenta Teresa Montanuy.

En el libro 'En èxtasi' -referencia literaria del movimiento y apoyo constante de los guionistas- Joan Manuel Oleaque describe cómo eran aquellas salas: «suelo y paredes de moqueta, espejos en cada pilar, zona reservada con pantalla de vídeo y hamburguesería adjunta, camareros con pajarita, cabina que escupìa música disco popular y una procesión de clientela que acudía a los locales dispuesta a irse a la cama con cualquiera y de cualquier manera». De todos modos no tenían nada que ver las que abrieron a finales de los 70 con las que lo hicieron en los 90.

Orígenes de Barraca

Oleaque habla de los orígenes de una de las más emblemáticas, Barraca -en Les Palmeretes- la primera que ensayó eso que después se llamó el sonido Valencia. «Se convirtió en un refugio y un impulso para todo lo nuevo que se estaba produciendo fuera de las miradas dominantes, en transmisor de tendencias underground para un público que no tenía otro acceso a la cultura de vanguardia». Se establecía, añade, una ruptura de límites que daba origen a una fiesta completamente interclasista.

Como esta sigue en pie las tramas que suceden en Barraca se pudieron grabar allí mismo. No con todas sucedió lo mismo. Puzzle ya no existe, así que se tuneó Spook para que sirviese para ambas. Lo mismo se hizo con NOD con el fin de que acogiese también el interior de Espiral. El exterior de esta se recreó en la antigua Heaven, que ahora se llama She. Y lo que pasa en Chocolate se rodó en Masía. Como si fuese un tetris cada pieza encajaba en un lado. «Cada discoteca tenía una paleta de colores, era importante que respirase diferente cada una y que se notase que eran distintas», añade Montanuy.

El neon de Espiral recreado en la fachada de la discoteca She. RC

Para viajar en el tiempo, a ese siglo XX que nos resulta ahora lejano, el equipo de arte recuperó luminosos como el rosa de Espiral, volvió a pintar las letras de NOD en la fachada del edificio, usó carteles y pósters de la época. Para ello vino muy bien la exposición sobre este tema organizada por el IVAM el año pasado, que cedió material. Quizá por eso, como guiño, hay un personaje que trabaja en la pinacoteca de arte moderno, que nació precisamente en plena ebullición de la ruta, en 1986. «Montamos tal cual eran las cabinas de DJ de ACTV, de Puzzle y de Spook. Ahora todos en el departamento de arte sabemos montar un set de DJ al completo», confiesa.

Este equipo profesional llegó incluso a levantar una falla. «Pero una como las que se hacían en los años 80, que no tienen nada que ver a cómo se crean ahora». Para ello recurrieron a José Pascual 'Paski', ahijado de un histórico artista fallero, Pascual Carrasquer. «Tuvimos que ir al taller de mi maestro para usar los moldes que guardaba, copiamos estructuras, los construimos como entonces cuando no se usaba corcho. Todo ha cambiado mucho y ahí me di realmente cuenta», relata Paski. «Tuvimos que trabajar día y noche para disponer de el monumento en un mes. Incluso la forma de pintar ha variado, ahora se utilizan colores más chillones. Nos pilló en una época en que llovía bastante y los moldes tardaron bastante en secarse».

Para ver la cremà de la falla -que cuenta con mensajes políticos de la época y con algunos otros elementos y personajes de entonces- habrá que esperar al último episodio. Atresplayer emite los dos primeros el domingo 13 y a partir de ahí uno semanal. «Se quemó en un descampado. A mí eso me chocaba, lo normal es que las Fallas se sitúen en plazas y calles donde luzcan bien, pero ellos querían evitar que se colase cualquier elemento más moderno, que no existiese entonces, como una farola o un coche», desvela Paski sobre su monumento.

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Tiene ganas de ver el resultado final. No es el único. Es uno de los títulos más esperados de la temporada. Ha despertado expectación. La ruta Destroy revive por un rato. Suena Peter Murphy, Stone Roses, Severed Heads, Age of love. Y hasta Chimo Bayo con el «Así me gusta a mí», pero los protagonistas desprecian su éxito. La ficción trata de ser lo más realista posible, le duela a quien le duela. Y demostrar que la ruta no solo debia recordarse por sus apariciones en las páginas de sucesos sino por su valor cultural, aunque las páginas de cultura se lo hayan discutido muchos años.

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