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Facebook e Instagram ofrecen suscripciones para acceder sin publicidad por 12,99 euros al mes. Reuters
Instagram y Twitter ya son de pago: ¿las abonarás con dinero o con tus datos?

Instagram y Twitter ya son de pago: ¿las abonarás con dinero o con tus datos?

La suscripción a X/Twitter e Instagram reabre el debate sobre el uso de los datos personales y el cobro por servicios en internet

Sábado, 11 de noviembre 2023, 16:07

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Si el producto es gratis, entonces es que el producto eres tú. Esa es la máxima que gobierna desde hace ya tiempo la economía de internet, esa en la que los datos personales sustituyen al petróleo. Pero, ¿cuánto vale ese historial de búsquedas, esa información sobre a quién seguimos, o esos 'likes' que dejamos aquí y allá? Según Meta, empresa matriz de Facebook, Instagram y Whatsapp, 12,99 euros al mes. Al menos, ese es el precio que ha establecido este mes para la suscripción que permitirá a todos los usuarios mayores de edad de la Unión Europea, y Suiza, acceder a sus servicios sin publicidad. Si se contrata en la web, el precio baja a 9,99 euros, porque Meta se ahorra la comisión de Google y Apple por la transacción en dispositivos Android e iOS.

«Si te suscribes, tu información no se utilizará para anuncios», promete Mark Zuckerberg en el acuerdo que les está apareciendo a todos los usuarios. Se les pide que elijan entre el pago o continuar sin abonar un céntimo a cambio de «descubrir productos y marcas por medio de anuncios personalizados». En ese caso, «tu información se usará para los anuncios», advierte Meta. Es la respuesta que da la multinacional a la UE, que el pasado mes de enero le impuso una multa de 390 millones de euros por «violar la regulación en torno a la publicidad».

X (Twitter) ofrece una versión premium por 8 euros al mes y TikTok prueba una sin publicidad por 4,99 dólares al mes

«Es un movimiento más político que de lógica empresarial», señala Alex Rayón, CEO de Brain & Code. «Meta no introduce la suscripción 'motu proprio' sino con mala leche. Y lo hace con un precio tan elevado que desincentiva el pago. Es una encerrona, porque la gente se ha enganchado y no se va dar de baja. Dice, 'bueno, pues seguimos como antes', y da su consentimiento», coincide Massimo Cermelli, profesor de Economía en la Deusto Business School. Carmela Ríos, profesora de Redes Sociales y consultora de Prodigioso Volcán, es más contundente: «Esta disyuntiva repentina de 'o pagas o te sigo robando los datos' frente a la que Meta deja a millones de personas es un chantaje emocional para quienes llevan años con cuentas que les mantienen unidos a sus allegados y que forman parte de sus hábitos diarios».

Meta, matriz de las redes de Zuckerberg, se pliega así a la normativa europea.
Meta, matriz de las redes de Zuckerberg, se pliega así a la normativa europea. AFP

Meta se defiende: «Creemos en un internet sufragado con publicidad, en el que se ofrezcan servicios y productos personalizados a todo el mundo, independientemente de su estatus económico. También permite a los pequeños negocios llegar a potenciales clientes, crecer y acceder a nuevos mercados», explica, dejando caer que ha sido obligada a tomar este camino. No en vano, Rayón indica que Instagram y Facebook son las redes que más ingresan por usuario.

Brechas en la red

En cualquier caso, Cermelli considera que estos cambios «deben hacernos reflexionar sobre el internet que estamos creando». Una red que está perdiendo su neutralidad porque «está controlada por multinacionales cada vez más grandes, poderosas y sesgadas». Ríos coincide, y va un poco más allá: «Esto abre una puerta a que se pague por privacidad y que se convierta así en un artículo de lujo. Puede abrir una nueva brecha digital entre quienes pueden pagarse la protección de sus datos privados y los que no».

Curiosamente, una encuesta de Harvard reveló que la población está dispuesta a pagar poco por su privacidad -en torno a 5 euros al mes-, pero exigiría cobrar una suma muy superior -75 euros al mes- por ceder esa misma privacidad. En opinión de Cermelli, esto sucede porque «los internautas se han acostumbrado al todo gratis, una mala costumbre». Fátima Martínez, experta en márketing digital y redes sociales, está de acuerdo. «Las redes sociales deberían haber cobrado desde el minuto cero. Porque, si hace 15 años hubiesen decidido cobrar 50 céntimos, hoy no estaríamos en esta situación. A la gente le puedes subir las tarifas cada cierto tiempo, pero es muy difícil lograr que empiecen a pagar por algo que ha sido gratis tanto tiempo», analiza. «Nos indigna», añade Rayón. Ambos vaticinan que la situación actual es el inicio del fin del 'gratis total': «Se irá restringiendo lo que pueden hacer en las redes los usuarios que no paguen, y ofreciendo servicios premium, como una mayor visibilidad, que pueden interesar a diferentes perfiles», dice Martínez.

El pago por redes crece mientras las versiones gratuitas restringen cada vez más servicios.
El pago por redes crece mientras las versiones gratuitas restringen cada vez más servicios. AFP

Cuánto valen nuestros datos

Porque, en realidad, nada es gratis. Si las redes sociales son rentables es porque comercian con los datos de sus usuarios. Por eso, cada vez son más las que cobran por quitar la publicidad: Twitter ofrece la mitad de anuncios en su versión premium por 8 euros mensuales, y YouTube vídeos sin interrupciones por 11,99 euros al mes. Son precios elevados, similares a los que cobran plataformas de 'streaming' que ofrecen contenido propio y no creado por los propios usuarios.

Lo que no está claro es cuánto ganan con las versiones gratuitas. Diferentes estudios estiman que nuestros datos más básicos (edad, sexo y ubicación) se venden por unos 50 céntimos por cada mil individuos. Pero es un precio que va subiendo cada vez que se añaden más datos que faciliten la segmentación y la personalización de campañas publicitarias.

38 euros

ingresa Facebook al año por cada usuario

Por ejemplo, el analista de Harvard Paulius Jurcys cifra en torno a 2 euros el precio de los datos de una cuenta de Facebook. En el otro lado de la barrera, la red social de Zuckerberg se embolsa por publicidad una media de 38 euros anuales por usuario, similar a los 30 que Google factura por el mismo concepto. Lógicamente, los usuarios que más compran por Internet son los más interesantes, ya que las redes cobran más por aquellos que hacen clic en los enlaces y adquieren productos y servicios. De ahí que todas quieran integrar todo el proceso en sus redes.

¿Volverá Whatsapp a ser de pago?

El caso de la aplicación de mensajería por antonomasia en Occidente, Whatsapp, es curioso: nació siendo de pago, Meta la compró y dejó que fuese gratuita, y nunca ha introducido publicidad en ella a pesar de que jamás ha sido rentable. Pero el profesor de DBSMassimo Cermelli cree que eso podría cambiar. «¿Quién se va a dar de baja en Whatsapp si comienza a cobrar?», pregunta, consciente de que ninguna alternativa cuenta con la misma popularidad. Incluso las amenazas colectivas de abandonar X (antes Twitter) por competidores como Mastodon no han acabado materializándose. Alex Rayón, CEO de Brain & Tech piensa lo mismo, pero cree que Zuckerberg tratará de integrar en la 'app' funciones propias de la china WeChat para hacerla rentable. «Crear una aplicación en la que compremos y hagamos todo tipo de transacciones para convertirla en herramienta financiera», explica.No obstante, reconoce que la fragmentación del ecosistema y diferencias culturales lo dificultan.

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