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El techo de cristal para las mujeres no se resquebraja en la ONU

El techo de cristal para las mujeres no se resquebraja en la ONU

Los países hablan de igualdad, pero a la hora de elegir siempre escogen hombres. En 80 años, ninguna mujer ha sido nombrada secretaria general de Naciones Unidas

Domingo, 28 de enero 2024, 00:00

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«Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago». Así se resume la postura de numerosos países a la hora de llevar la igualdad a las instituciones multilaterales. Los organismos mundiales han alzado la bandera de la igualdad y se erigen como foros contra la discriminación de género. Pero a la hora de abrir las puertas de los despachos de mando a las mujeres, las llaves no se encuentran.

A punto de cumplir 80 años, Naciones Unidas aún no ha contado con una mujer al frente de la Secretaría General. En la actualidad, el portugués António Guterres ostenta el cargo hasta 2027, año en el que finaliza su segundo mandato. Antes de él, ocuparon este sillón Ban Ki-moon, de la República de Corea (2007-2016) ; Kofi Annan, de Ghana, (1997-2006); Boutros Boutros-Ghali, de Egipto, (1992-1997); Javier Pérez de Cuéllar, del Perú, (1982-1991); Kurt Waldheim, de Austria, (1972-1981); U Thant, de Birmania (hoy Myanmar), (1962-1971) ; Dag Hammarskjöld, de Suecia, (1952-1961), y Trygve Lie, de Noruega, (1946-1952). «Avanzar en la igualdad es todavía una tarea por resolver», denunció Hillary Clinton, exsecretaria de Estado de Estados Unidos, a principios de esta semana en España.

La elección de este cargo se hace mediante votación, desde 1996 ha sido por unanimidad, de una serie de candidaturas a propuesta de las presidencias Asamblea General de Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad.

Tras el adiós de Ban Ki-moon en 2015, estos dos organismos pidieron a los Estados miembros de la ONU que presentaran mujeres. «Convencidos de la necesidad de garantizar la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en el acceso a altos cargos decisorios, se anima a los Estados miembros a que consideren la posibilidad de presentar a mujeres al igual que a los hombres, como candidatos al puesto de Secretario General», pedían en una carta conjunta Mogens Lykketoft, presidente de la Asamblea General, y Samantha Power, presidenta del Consejo de Seguridad.

Una petición que fue escuchada por Croacia, Bulgaria, Costa Rica, Moldavia y Nueva Zelanda. Estos seis países presentaron seis candidatas en 2015, pero la victoria final se la llevó António Guterres. Cinco años después, la reelección del mandatario portugués mantiene la tradición de hombres con corbata al frente de Naciones Unidas. «El mundo de la empresa ya recoge esta realidad, las ONG y algunos gobiernos también», señaló Arancha González Laya, exministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España y ahora miembro de GWL Voices, en un encuentro con este periódico. «Los organismos multilaterales aún se resisten», añadió.

La investigación de GWL Voices ha repasado más de medio centenar de organismos internacionales, entre los que se encuentran fondos, programas, departamentos y oficinas de Naciones Unidas, así como los bancos regionales de desarrollo.

Los datos reflejan que 21 instituciones nunca han elegido a una mujer para ocupar un cargo directivo, entre ellas el Banco Mundial, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Organismo Internacional de Energía Atómica o la FAO, la agencia de Naciones Unidas que tiene como misión poner fin al hambre.

Solo el año pasado, siete mujeres fueron nombradas o elegidas para ocupar cargos directivos, mientras que cinco organismos abrieron sus puertas de la alta dirección a las mujeres. La Unión Internacional de Telecomunicaciones ha nombrado a Doreen Bogdan-Martin como secretaria general (la primera en 157 años), la Organización Internacional para las Migraciones (Amy Pope) y la Organización Meteorológica Mundial (Celeste Saulo), así como el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Centroamericano de Integración Económica, en los que por primera vez se sentarán mujeres en la presidencia: Nadia Calviño y Gisela Sánchez, respectivamente. «Hay espacio para mejorar», responde la exministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España.

Las últimas mujeres en romper el techo de cristal en organismos internacionales

Nadia Calviño

(España)

Presidenta del Banco Europeo de Inversiones

Doreen Bogdan-Martin

(Estados Unidos)

Secretaria general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones

Amy Pope

(Estados Unidos)

Directora general de la Organización Internacional de Migraciones

Gisela Sánchez

(Costa Rica)

Presidenta del  Banco Centroamericano de Integración Económica

Celeste Saulo

(Buenos Aires)

Secretaria general

de la Organización Meteorológica Mundial

Nadia Calviño

(España)

Presidenta del Banco Europeo de Inversiones

Amy Pope

(Estados Unidos)

Directora general de la Organización Internacional de Migraciones

Doreen Bogdan-Martin

(Estados Unidos)

Secretaria general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones

Gisela Sánchez

(Costa Rica)

Presidenta del  Banco Centroamericano de Integración Económica

Celeste Saulo

(Buenos Aires)

Secretaria general

de la Organización Meteorológica Mundial

Amy Pope

(Estados Unidos)

Directora general de la Organización Internacional de Migraciones

Nadia Calviño

(España)

Presidenta del Banco Europeo de Inversiones

Doreen Bogdan-Martin

(Estados Unidos)

Secretaria general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones

Gisela Sánchez

(Costa Rica)

Presidenta del  Banco Centroamericano de Integración Económica

Celeste Saulo

(Buenos Aires)

Secretaria general

de la Organización Meteorológica Mundial

Amy Pope

(Estados Unidos)

Directora general de la Organización Internacional de Migraciones

Nadia Calviño

(España)

Presidenta del Banco Europeo de Inversiones

Doreen Bogdan-Martin

(Estados Unidos)

Secretaria general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones

Gisela Sánchez

(Costa Rica)

Presidenta del  Banco Centroamericano de Integración Económica

Celeste Saulo

(Buenos Aires)

Secretaria general

de la Organización Meteorológica Mundial

A pesar de este avance, «las mujeres siguen estando excluidas de espacios donde se fija la agenda global, por ejemplo sobre conflictos armados, seguridad alimentaria o cambio climático», señaló María Fernanda Espinosa, directora ejecutiva de GWL Voices, en la presentación del informe.

La investigación pone de manifiesto esta lentitud en los avances, aunque subraya que «el cambio hacia la paridad está cogiendo impulso». Desde los 2000 hasta los 2010, el porcentaje medio de mujeres líderes electas en estas organizaciones ha subido del 16,7% al 31,4%, casi el doble.

«En la parte del personal que depende de los organismos hay un cambio notable y tienen una participación mayor de mujeres, porque depende de los directivos de los organismos. En cambio, en los que no depende de ellos, la aguja no se mueve. En aquellos donde no hay compromiso, porque corresponde a los Estados miembros, hay menos avances», señaló González Laya.

La representación femenina es ligeramente mayor en aquellos organismos que trabajan en áreas como la infancia, la alimentación, la población y la salud, a diferencia de otros campos como la política, las finanzas. «El espacio de la finanza internacional es uno de los bastiones donde el feminismo aún no ha avanzado», alertó González Laya.

Según el análisis de GWL, los órganos de gobierno, elegidos en su mayoría por los gobiernos, tienen una escasa representación femenina. La proporción media de mujeres en estos espacios es de un 30% y, en siete organizaciones, representan menos del 25% de los órganos de gobierno.

«Las personas que dirigen las organizaciones internacionales no ejercen su autoridad de la misma forma que un director ejecutivo en una empresa privada», denuncia la investigación.

Apoyo de España

Para acabar de cerrar esta brecha, GWL ha puesto en valor la campaña que lanzaron el pasado año de Alternancia de Género de la ONU que garantizaría que, cada dos años a partir de 2025, la presidencia de la Asamblea General de la ONU recayera en una mujer.

En este organismo, las mujeres solo constituyen el 27% del total de embajadores. Horas antes de la presentación del informe, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, apoyó la iniciativa de GWL Voices. «No puede haber más excusas» y lamentó la falta de mujeres al frente de este organismo. Cada año, los Estados miembros eligen a una persona para ocupar la presidencia y las cifras muestran que, desde 1946, 74 hombres y solo cuatro mujeres han ostentado este puesto, ninguna procedente de Europa.

Sin embargo, España nunca ha tenido una mujer al frente de la representación española en Nueva York.

«La presencia de las mujeres en estas posiciones es sumamente importante, porque representan prioridades e inquietudes que tienen las mujeres», apuntó Bettina Tucci, exsecretaria general adjunta de las Naciones Unidas, a este periódico. «Hay quien dice que no se discrimina a nadie.y otros que esto tiene que ser meritorio. Pero cuando durante 78 años no se ha dado la oportunidad, me parece un poco pobre», denunció Arancha González Laya.

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