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Episodio 5

La encina de los cuatro siglos

Ha sido premiada como el 'Árbol de España 2023'. En su longeva existencia de 400 años de antigüedad ha sido testigo de innumerables cambios históricos y ha convivido con una infinidad de comerciantes, peregrinos e incluso reyes

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Jueves, 16 de noviembre 2023, 00:16

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El pueblo cántabro de Colindres orbita últimamente alrededor de un árbol, una encina centenaria que ha servido de argamasa social, símbolo emocional y reclamo turístico. Y es que se pueden aprender muchísimas cosas a través de ella, sobre todo historia, y desde su punto de vista observar la fauna, el comercio, las enfermedades, los avances tecnológicos, la tala de todos sus alrededores y, en definitiva, la vida y el sentir de quienes hoy pueden disfrutar de cerca el 'Árbol de España 2023'.

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Créditos

  • Una historia de José Carlos Rojo

  • Edición Carlos G. Fernández, Luigi Gómez Cerezo, Andrea Morán

  • Producción técnica Héctor Díaz e Íñigo Martín Ciordia

  • Diseño sonoro y mezcla Rodrigo Ortiz de Zárate

  • Coordinación general Andrea Morán

  • Ilustraciones Raúl Canales

  • Dirección y producción ejecutiva José Ángel Esteban

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Transcripción

Episodio 5

La encina de los cuatro siglos

PODCAST | LA ENCINA DE LOS CUATRO SIGLOS
JOSÉ ÁNGEL ESTEBAN: ¿Qué tal? Bienvenidos a nuestras historias…
SONIDO LLUVIA
JAE: Hoy está lloviendo en Cantabria. Pero en el pueblo de Colindres, en la zona oriental de esta región, hay un rincón mágico bajo el que guarecerse. Es una encina, un árbol especial, protagonista estos últimos meses…
YOLANDA ARCE: Estamos hablando de un ejemplar de Quercus Ílex que mide unos 16 metros y tiene un tronco de casi cuatro metros de perímetro.
JAE: Yolanda Arce es concejala de este ayuntamiento de apenas 9.000 habitantes. Y ahora mismo se está refugiando bajo la frondosa copa de este árbol. Dieciséis metros es el equivalente, más o menos, a un edificio de cinco pisos. Para abarcar el tronco harían falta siete personas abriendo sus brazos.
YOLANDA ARCE: Todo el tronco retorcido y esa dispersión, esas ramas… Bueno, la verdad es que es un aspecto muy mágico.
JAE: Sus ramas se retuercen de manera caprichosa y su corteza es gruesa, un caparazón con el que se ha protegido durante 400 años. Sí, cuatro siglos. Esa es su edad. Hay que volver atrás, muy atrás, alrededor de 1700 para empezar a contar. La encina de Colindres es, con todas las letras, una superviviente…Y por eso, y por muchas otras razones, ha logrado alzarse con el premio al Árbol de España 2023.
YOLANDA ARCE: Estamos muy orgullosos y lo hemos vivido con verdadera pasión.
JAE: Lo ha conseguido, en primer lugar, digamos por sus «condiciones físicas»...
YOLANDA ARCE: Por su porte, su altura, el diámetro de su tronco, la especie y sobre todo también la edad.
JAE: Pero, siendo lo físico importante, eso no es lo más importante.
YOLANDA ARCE: Prima casi más la interacción de ese árbol con la población y sobre todo, la historia que tiene, la historia que entraña. Normalmente todos los árboles tienen una simbología mágica y para nosotros la encina de Colindres la tiene.
JAE: Habitualmente en Fuera del Radar hablamos de personas; pero esta vez vamos a contar la historia de un árbol. Todo lo que se puede contar de un árbol y con un árbol. Un árbol y su supervivencia.
CABECERA. FUERA DEL RADAR. EN ESTE EPISODIO: LA ENCINA DE LOS CUATRO SIGLOS
JAE: Once piezas, once árboles quedaron finalistas del concurso: un pino, un olmo, un castaño, un roble… pero la encina, la Encina de Colindres, fue la elegida. Y vamos a descubrir por qué todo un pueblo «luchó» por ese reconocimiento:
ADRIÁN SETIÉN: La Encina de San Roque lo que ha sido es una observadora de otras historias.
MARÍA JOSÉ MÁRTINEZ: Es lo más bonito de Colindres.
YOLANDA ARCE: ¿Por qué esta encina se quedó aquí, y el resto fueron cortadas?
ISABEL ASTILLEROS: No sabían a posteriori lo que significaría eso de cortar toda la madera.
CLEMENTE RASINES: Lo que estamos reproduciendo es el paisaje que había en Colindres en esta época.
GERARDO CARBAJO: Pues tenemos la encina, que es una visionaria de todo eso.
YOLANDA ARCE: Son un cúmulo de circunstancias, de leyendas, de historias que al final cada vez más confirman por qué este árbol ha resistido aquí.
JAE: Continúa contando esta historia de resistencia José Carlos Rojo.
JOSÉ CARLOS ROJO: Colindres es un pueblo de la zona oriental de Cantabria, a medio camino entre Santander y Bilbao. Está al lado de la costa pero no tiene playa y es algo que el turismo no perdona.
JCR: Por eso necesita un nuevo impulso, y por eso, también, desde no hace mucho, hablar de Colindres es hablar también de una encina:
JCR: ¿Así que este es el árbol famoso?
YOLANDA ARCE: Pues sí. Ya ves. Aquí ya acabamos de llegar. Y como ves, ahora que nos aproximamos, es espectacular.
JCR: Yolanda Arce, concejala, hace las presentaciones.
YOLANDA ARCE: Y te puedes fijar el porte que tiene ese tronco retorcido.
SONIDO DE LA MANO ROZANDO LA CORTEZA DE LA ENCINA
JCR: Al tacto, la corteza se siente como una costra gruesa que se ha ido consolidando con el paso de los siglos.
JCR: Es rugosa, esponjosa, está cubierta de musgo y sirve de cobijo para un buen número de insectos que habitan los recovecos.
YOLANDA ARCE: Esta encina es un árbol emblemático en Colindres y es una historia muy conocida por los vecinos, pero en realidad siempre ha pasado desapercibida…
JCR: Quizá porque 4 siglos son difíciles de resumir o quizá porque lleva ahí tanto tiempo que todos se acostumbraron a su presencia. Incluso a la propia Yolanda le ocurrió:
YOLANDA ARCE: Bueno, hace unos años el ayuntamiento de Colindres adquirió un mapa que se había descubierto por el archivero de Laredo. Era un mapa que representaba el camino de la ruta de la sal. En ese plano, sobre todo las casas, los árboles, los cultivos y los ríos, destaca un árbol y es la encina de San Roque. Siempre, siempre me llamó la atención, pero ahí se quedó.
JCR: Se acordó de ella unos años después, en 2019, cuando se le ocurrió la idea de presentarlo al concurso de Árbol de España.
YOLANDA ARCE: Surgió por una conjunción de tres aspectos: la historia de la Encina, que está registrada en un plano de 1778, la plantación que estamos haciendo para recuperar la ladera de la de la sierra de Colindres y el hecho de que se haya utilizado como el símbolo para celebrar el Día Mundial del Medioambiente con los escolares del municipio.
JCR: Vayamos entonces por partes. Detengámonos primero en ese mapa y hagamos un ejercicio de imaginación para viajar al pasado. Nos vamos de viaje con la encina.
JCR: En 1.200, el conocido como Camino Real, que unía Burgos con Laredo, era la forma más corta de viajar desde Castilla hasta la costa cantábrica. Pronto se convirtió en una vía fundamental para los comerciantes.
JCR: Por aquí pasaban todos los mercaderes de la lana y el trigo de Castilla que se dirigían al puerto de Laredo. Se cargaban toneladas de cítricos, carbón, maderas, maíz, harina... Una industria que fue dejando mucho dinero en la zona y que también recorría el camino inverso, del mar a Castilla, sobre todo con la venta de pescado en escabeche.
ADRIÁN SETIÉN: Todo ese tránsito de muchas personas que ahora nos parecerían muy pocas, porque ahora los viajes son mucho más multitudinarios y el comercio también, pero en su momento hay que entender que ese camino, el camino real sería una autopista.
JCR: Adrián Setién es concejal de Patrimonio y Educación en Colindres y es también quien mejor puede hablar de todo esto: además de historiador y autor de seis libros, es una de esas personas que se emociona cuando habla del pasado de su pueblo.
ADRIÁN SETIÉN: A raíz del camino, se vincula toda la historia que ha tenido este municipio y se vincula a toda la historia que ha podido observar esa encina.
JCR: Durante esos años, a orillas del camino, la encina habrá visto a cientos, miles, de peregrinos y comerciantes, e incluso a Reyes:
ADRIÁN SETIÉN: ¿Por qué pasaron por ese camino real Carlos V, Felipe II antes de que brotara esta encina en concreto? Pues porque en sus viajes esta era la forma más sencilla de viajar. Y de hecho Felipe II tuvo aquí uno de sus huertos reales.
JCR: Se sabe que un camino trae riqueza y beneficio, pero también enfermedades… ese tránsito de caminantes era una de las grandes vías de transmisión. Hasta Colindres también llegó la peste en el siglo XVII; y en el XIX, el cólera, la viruela y la gripe.
ADRIÁN SETIÉN: De repente traían enfermedades que venían de otros sitios para los que como vivir ahora con el COVID, pues para los que nuestras defensas no estaban preparadas, ¿no?
JCR: Por ese motivo, en un radio de apenas 10 kilómetros a la redonda, hay varias ermitas, cinco en total. Junto a la encina está la de San Roque, que además de ser protector de los animales, también lo era contra las epidemias:
ADRIÁN SETIÉN: Si el hecho de tener una ermita de San Roque servía o no servía para evitar la peste o cualquier otra enfermedad pues la verdad es que eso ya queda en la fe o en las creencias de cada uno. (risas)
JCR: El auge del Camino Real llegó en torno al año 1.500 pero la ciudad de Santander le fue ganando el pulso con el paso de los siglos. Y cuando en 1852 se terminó de construir el ferrocarril a Santander, el Camino perdió su relevancia y su tránsito. A día de hoy, se ha convertido en el lugar perfecto para pasear…
ADRIÁN SETIÉN: Pues vienen bastantes visitantes ahora a ver la encina, hay caminantes, hay paseantes, hay ciclistas …y dices: «¿Por aquí ha pasado la autovía más importante de aquella época que ponía en comunicación a los castellanos con todo el norte de Europa por vía marítima gracias al puerto de Laredo?».
SONIDOS DE FÁBRICA Y ASTILLEROS
ISABEL ASTILLEROS: Estamos justo en el enclave donde se cree que hace 400 años estaban los astilleros ubicados aquí.
JCR: Donde estaban -hace siglos- los astilleros de Colindres ahora hay una gran marisma rodeada de un parque donde los árboles han recuperado el espacio. Conviven aquí encinas, álamos, sauces, arces y moreras.
ISABEL ASTILLEROS: Esto es ahora totalmente diferente. No tiene nada que ver…
JCR: En la actualidad no queda nada de lo que fue aquella industria. Y es que aquí se fabricaron algunos de los barcos más importantes de la época. Isabel González García es secretaria de la Asociación «Colindres, Astillero Real» y me cuenta que hace seis siglos la industria naval era una de las más fuertes en esta zona de Cantabria, gracias en gran parte a los astilleros Falgote…
ISABEL ASTILLEROS: Aquí es donde se cree que se construían, porque, según decía la gente, estaban rodeados de agua. De hecho, muchas veces las maderas se las llevaba el agua cuando venían temporales.
JCR: Una de las embarcaciones más importantes que se construyó aquí, en el siglo XVII, fue el galeón Nuestra Señora de la Concepción y de las Ánimas…
ISABEL ASTILLEROS: Fue la capitana real de una flota de las Indias que se utilizaba para proteger a los comerciantes en alta mar y también eran de guerra.
JCR: Se sabe que el buque pesaba unas 1.300 toneladas.
ISABEL ASTILLEROS: Cuanto más grandes se pudieran construir, mejor.
JCR: Por culpa de esa ambición, la madera se convirtió en una materia prima fundamental.
ISABEL ASTILLEROS: Esta madera era más flexible, era más duradera para el agua. Tenía muchas formas porque todos los galeones llevaban unas medidas y muchas veces un árbol en concreto valía para toda una pieza.
JCR: Para construir aquellos buques, se necesitaron muchos árboles… Árboles como el roble, el nogal y, sí, la encina. Eran los que proporcionaban la mejor madera. También se utilizaban para hacer carbón y que las herrerías fundieran el hierro de las balas y los cañones. Por aquel entonces, España se jugaba los cuartos como potencia mundial y, claro, lo que hoy llamamos conciencia ecológica no existía…
ISABEL ASTILLEROS: Para construir los galeones esquilmaron muchos bosques. Cortaron mucha, mucha madera.
JOSÉ ÁNGEL ESTEBAN: Los astilleros de Colindres estuvieron operativos cien años y acabaron muriendo de éxito: tanto se construyó (y tanto se taló) que la falta de madera y la falta de calado en la ría impedían que los barcos salieran a flote. La erosión de los bosques se tradujo en lodo y ese lodo terminó cayendo al río, haciéndolo menos profundo.
JAE: Fue apenas un siglo en el que se taló todo lo que podía talarse en Colindres. Todo, menos una encina. Hacemos una pausa y enseguida volvemos.
PAUSA
JAE: La encina de Colindres, con 400 años de vida, ha sido testigo de múltiples epidemias. Por delante de ella han pasado miles de peregrinos y carruajes cargados con mercancías. Ha «recibido» la visita de reyes. Y también ha visto cómo el entorno de esta villa se transformaba rápidamente debido al auge de los astilleros.
JAE: La construcción de barcos se llevó muchos árboles por delante pero no a ella; ella resistió. Ahora el pueblo quiere revertir ese error, recuperar aquel paisaje. Ya están trabajando en la reforestación de la zona.
JAE: Así que… hemos estado en el Camino, hemos estado en el puerto, y ahora nos vamos al monte… con José Carlos Rojo.
SONIDO MONTE SUBIDA
JOSÉ CARLOS ROJO: - Esto está alto, ¿no?
CLEMENTE RASINES: - Bueno en realidad no estamos muy altos pero en cuanto cogemos un poquitín de altura aquí en el paso del lavadero, vamos viendo unas vistas de Colindres estupendas.
JCR: Estamos en la zona alta de Colindres, donde termina el pueblo y comienza el monte. Justo en este punto, el asfalto deja espacio a las praderas y ya se ve todo el pueblo.
JCR: - Hoy la lluvia es lo que no acompaña, pero…
CLEMENTE RASINES: - Bueno, no se puede pedir todo.
JCR: Clemente Rasines es el presidente de la Asociación Cultural Bosques de Cantabria, que tiene unos 250 socios. En esta zona alta del monte está coordinando la reforestación de toda esa masa de bosque que se perdió con los astilleros.
JCR: - ¿Y aquí cuántos árboles habéis plantado?
CLEMENTE RASINES: - Pues llevamos plantados unos 3000 árboles de edades comprendidas entre dos y cuatro años cuando se plantaron.
JCR: Clemente camina por el monte con la misma comodidad de quien lo hace por el salón de su casa. Es curioso que un biólogo especializado en ecosistemas marinos terminara enamorado de los bosques, pero así fue su historia.
JCR: Me muestra ejemplares muy jóvenes, pero algunos ya comienzan a despuntar.
CLEMENTE RASINES: Mira, ves en este tutor, por encima del protector que tiene, ya empieza a despuntar el arbolito. Eso es señal de que ha arraigado.
JCR: Tal vez en cien años el bosque vuelva a ser lo que fue… Clemente me explica que en Colindres hay dos tipos de sustratos diferentes y de ellos depende el tipo de árbol que están decidiendo plantar. No vale cualquiera.
CLEMENTE RASINES: Hay unas zonas que tienen sustrato de roca arenisca que da lugar a suelos ácidos y otros como la zona donde está la conocida encina de San Roque, que tiene un sustrato de diferente naturaleza sobre roca caliza que da lugar a suelos básicos.
JCR: Justo en este monte están creando un robledal. Quieren reproducir el paisaje que había en Colindres antes de la deforestación masiva de los siglos XVII y XVIII.
CLEMENTE RASINES: Técnicamente sería posible, pero entiendo que económicamente no es viable y no tanto por el coste que tendría reforestar muchas hectáreas sino porque esos terrenos están ahora ocupados o bien por prados de siega en menor medida y sobre todo por grandes extensiones de eucalipto.
JCR: Este tipo de árbol, el eucalipto, tiene una alta rentabilidad industrial. En 12 o 14 años se puede talar y recuperar toda la inversión. Pero no es lo que buscan plantando robles y encinas.
CLEMENTE RASINES: No va a tener un retorno económico inmediato. Sí que va a haber una mejora de biodiversidad, va a haber una mejora de captación de dióxido de carbono, una mejora del paisaje… va a haber una mejora también del atractivo turístico del municipio.
JCR: Crear un nuevo bosque no es una tarea fácil… Pero en los dos últimos años la asociación ha logrado movilizar a más de 1.600 vecinos de la zona. Entre ellos hay muchos niños y adolescentes…
CLEMENTE RASINES: También hacemos plantaciones con voluntarios venidos de otros puntos de Cantabria de todas las edades: adultos, familias con niños, incluso centros escolares de otras localidades que traemos aquí a Colindres para que aporten su granito de arena en esta labor.
JRC: De vuelta al pueblo, continuamos conversando sobre todas estas cosas hasta que la lluvia nos sorprende de nuevo y nos resguardamos bajo la encina.
SONIDOS LLUVIA + ENCINA Y LOS PÁJAROS
JCR: Hay muchos pájaros que, como nosotros, han elegido su copa para protegerse del agua. Ahí arriba conviven de manera armónica, como en una comunidad bien avenida.
JCR: Clemente me cuenta que llevaban trabajando en el proyecto de reforestación desde 2019, pero que fue en la encina donde encontraron el símbolo perfecto para este proyecto.
CLEMENTE RASINES: El hecho de que la encina de San Roque haya sido nombrada Árbol de España en 2023, ha sido una llamada de atención importante. No sólo para los vecinos del lugar sino también ha suscitado interés a nivel regional. Ahora mismo, pues ha hecho que de alguna manera se ponga de moda esta tarea de recuperar el bosque.
JCR: Han notado ese empuje, ese impulso, especialmente entre los chavales. Los jóvenes pueden ver de primera mano el efecto que tiene repoblar todo un monte:
CLEMENTE RASINES: Ver cómo un espacio se puede transformar, se puede revertir una situación que durante siglos tuvo sentido, pero que ahora mismo ya no lo tiene.
SONIDO DE LOS CHAVALES CANTANDO
JCR: En este paseo por Colindres y la historia de su encina es necesario hacer una penúltima parada… En el instituto del pueblo hoy toca clase de música. En el patio los jóvenes cantan dirigidos por el director del centro, Gerardo Carbajo, que también es el profesor de música. Él los acompaña al piano.
JCR: – Perdona, Gerardo he interrumpido la clase.
GERARDO CARBAJO: – Nada, tranquilo. No, no pasa nada. Bueno, ya has visto que hemos estado cantando.
JCR: Nos sentamos en una sala grande, y por los pasillos aún se escucha a los alumnos correteando. Gerardo es uno de los profesores que ha acompañado a los estudiantes a visitar la encina. Muchos ya la conocía, pero después de esas excursiones la miran con otros ojos:
GERARDO CARBAJO: Yo estoy seguro de que han pasado por allí miles de veces, pero no se habían fijado. Y ahora que les explicas la importancia de esta encina, que es una superviviente, que el tamaño del tronco, el tamaño de la altura, se sorprenden mucho porque parece como que la miran por primera vez, ¿no?
JCR: Sobre todo les sorprende su edad…
GERARDO CARBAJO: No se pueden creer que un árbol pueda tener 400 años y les empiezas a contar hechos de la historia... A algunos les suenan, otros que han ocurrido cuando ese árbol ya estaba allí. Eso les descoloca un poco.
JCR: A través de la encina, los profesores les pueden contar lo que ha ocurrido en Colindres en los últimos siglos…
GERARDO CARBAJO: En este pueblo han pasado cosas muy trascendentes a lo largo de la historia y luego además, pues tenemos la encina que es una visionaria de todo eso, ha vivido esas épocas.
JCR: Maestros y alumnos también han subido al monte para participar en las tareas de reforestación y plantar nuevos árboles. Así se va creando conciencia de pertenencia.
GERARDO CARBAJO: Entonces ellos van tomando conciencia un poco de que eso es de ellos y que ellos lo tienen que cuidar. Es nuestro, somos nosotros los que lo tenemos que cuidar, pero ellos son el futuro, son los que lo van a vivir.
JCR: Nuestro recorrido por Colindres termina en el centro: los comercios están abiertos y hay gente en las cafeterías y paseando. Una carretera divide el núcleo urbano por la mitad. Aquí hay muchos que celebran que la encina haya logrado ser distinguida con un premio nacional.
MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ.: Creo que en un futuro puede ser una forma de empezar a descubrir Colindres, que es el gran desconocido de esta zona oriental.
JCR: María José Martínez es presidenta de los empresarios de Colindres. Como ella, otros muchos ven que la encina puede convertirse en un nuevo atractivo turístico. Ella se crió en el pueblo y este árbol forma parte de su vida:
MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ: Mi reportaje de boda está hecho allí y el de mucha gente de Colindres. Sí, la verdad que a mí me transmite mucho la encina.
JCR: De hecho, no hay un día que no le haga una visita…
MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ: Si no es por la mañana es por la tarde. Subo a ver la encina. No es de ahora, de siempre, porque la encina, aparte de ser el árbol tan majestuoso que es, las vistas que tienes desde allí, lo que ella contempla es algo que a mí me transmite paz.
JCR: Tanto por el lado emocional como por el profesional, María José piensa que es el revulsivo que necesitan…
MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ: Siempre va a ser motivo de haber más animación en el pueblo, de más consumo.
ADRIÁN SETIÉN: No, no queremos que venga mucha gente ni que eso acabe con la tranquilidad, pero si queremos que se conozca nuestro pueblo.
JCR: Para Adrián Setién, concejal de Patrimonio y Educación, es importante cuidar el tipo de turismo que llegue hasta Colindres a raíz de este reconocimiento. Y advierte de que, por difícil que parezca, en un futuro cercano la encina podría verse en peligro...
ADRIÁN SETIÉN: Nosotros no estamos en contra, sino muy a favor de que exista el AVE desde Bilbao hasta Santander, pero no a costa de nuestro patrimonio, ¿no?
JCR: Es curioso, pero si el ferrocarril de Santander «sentenció» el Camino Real, ahora puede ser otro tren -el de alta velocidad- el que podría dar al traste con siglos de historia.
ADRIÁN SETIÉN: Todos las vías de comunicación traen beneficios y traen progreso, pero también tienen que ser respetuosos con el medio ambiente.
JCR: Después de estos años recuperando el entorno de la encina, todo Colindres está dispuesto a protegerlo y saben lo que está en juego:
ADRIÁN SETIÉN: Yo creo que ahora La Encina, que ha sido una observadora de la historia, se ha convertido ahora en un sujeto de la historia.
MÚSICA FINAL FUERA DEL RADAR
JOSÉ ÁNGEL ESTEBAN: En un momento en el que las zonas rurales sufren la despoblación, los vecinos de Colindres buscan reivindicarse. Quieren ponerse en el mapa. Y un árbol les ha ayudado a hacerlo.
YOLANDA ARCE: Un árbol que es un símbolo de la historia de Colindres, pero que estaba ahí un poco sin más. Olvidado, olvidado.
JAE: Yolanda, la persona que impulsó la candidatura de la encina como Árbol de España, siente que ahora se cierra un círculo:
YOLANDA ARCE: Representa un punto de partida que es cuando ella queda aquí sola y nosotros estamos organizando una plantación para que esa plantación forme un bosque que la vuelva a arropar. Y hemos cerrado un círculo. Vamos a volver a recuperar el paisaje que existió cuando esta encina se quedó sola.
JAE: Han acercado el presente al pasado y quieren además construir futuro, hacerlo desde las miradas más inocentes, las de los más pequeños. Con un árbol como aliado.
JAE: Gracias a los vecinos y representantes del pueblo Colindres, a José Carlos Rojo por investigar y contar esta historia. Esta ha sido una más de las historias de Fuera del Radar. soy José Ángel Esteban, gracias por escuchar.
JAE: Fuera del Radar es un podcast narrativo producido por los periodistas de las cabeceras regionales del grupo Vocento. La coordinación general es de Andrea Morán Ferrés. Carlos G. Fernandez y Luis Gómez Cerezo han hecho la edición, la producción técnica es de Iñigo Martin Ciordia, el diseño sonoro y la mezcla es de Rodrigo Ortiz de Zárate y la dirección y producción ejecutiva de José Ángel Esteban.