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La vista de las catedrales desde dentro del solar de la Aceña del Arrabal. José Manuel García
El 'recorte' a un chiringuito de Salamanca por «perturbar» unas vistas que son un monumento

El 'recorte' a un chiringuito de Salamanca por «perturbar» unas vistas que son un monumento

Patrimonio limita el proyecto de un establecimiento a orillas del Tormes porque afectaba a una de las vistas más privilegiadas de Salamanca desde el río, la panorámica del Puente Romano y las Catedrales desde la margen izquierda, que está tan protegida como los propios monumentos

Félix Oliva

Salamanca

Domingo, 11 de febrero 2024, 09:58

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Proteger un bien etnológico de 800 años construyendo un chiringuito de cinco metros de altura que estropea una vista Patrimonio de la Humanidad. Este es el dilema sobre la mesa al que las autoridades en materia patrimonial han dicho 'no' en una resolución sin precedentes que protege un valor inmaterial, pero que está en la retina de todos: la vista más conocida en el mundo de Salamanca desde la ribera del Tormes. Un 'skyline' universal que, con esta resolución, recibe el mismo trato que los monumentos que lo rodean en la carrera por convertir patrimonio al uso turístico.

La decisión se ha sustanciado esta semana al modificar y limitar la comisión informativa de Fomento y Patrimonio del Ayuntamiento de Salamanca un proyecto en los restos del último molino que queda de las antigüas aceñas del Tormes, construcciones fluviales con ocho siglos de historia. Sin embargo, la restauración de este molino, abandonado desde hace años y con cierto riesgo de perderse, se había revelado como un objetivo secundario supeditado a un proyecto concreto: levantar un chiringuito hostelero a orillas del Tormes.

La aceña del Arrabal es una de las dos que se construyeron en las cercanías del puente romano, la del Muradal (que alimentaba a la Fábrica Harinas del Sur), y esta del Arenal o el Arrabal. Ambas están fechadas en el siglo XII y esta última se encuentra abandonada. Desde 2022, un promotor tiene concendida licencia para su rehablitación integral que la sacará del abandono y que, según el proyecto, vincularía su futuro a un negocio hostelero. Es una de las pocas estructuras supervivientes de este tipo, junto a los restos del molino de la aceña de San Gerónimo.

Sobre el papel, se trataba de hacer la rehabilitación de la aceña y usarla para albergar un establecimiento. El bien en cuestión está formado por dos partes con diferente condición. Un total de 664 m2 de superficie se divide por un lado en 531 m2 de parcela sin edificar dentro de un cerramiento de muro de piedra; y, por otro, 133 m2 donde está edificada la propia aceña.

Ambos elementos están sometidos a tratamiento legal y urbanístico muy diferente. El molino, datado en el siglo XII, está protegido como bien etnológico y a su construcción se le aplica la ordenanza de sistemas locales de servicios urbanos. El solar que conecta el molino con el paseo fluvial es zona libre de uso privado. Y por normativa no se puede hacer lo mismo en uno que en otro.

Fotos: JM García

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Para permitir que el proyecto, que incluía sobre el papel la rehabilitación de la aceña, saliera adelante desde hace dos años se tramita una modificación puntual para aplicar a una parte del solar la ordenanza de zona terciaria; son 153 m2 sobre los que se levantaría una estructura portátil, no fija, similar a la de los chiringuitos de la avenida de La Aldehuela. Para ello, se pedía una modificación que permitiera aplicar la ordenanza acorde con la actividad hostelera, pero que de paso abría la puerta a hacerlo en otras partes. De hecho, esa modificación puntual ya se aprobó en mayo de 2022, pero recibió críticas y un informe desfavorable de la Comisión Territorial de Patrimonio. Y ha sido ahora cuando se ha frenado finalmente lo que iba a ser un desastre para una de las vistas más bucólicas de Salamanca.

Una rehabilitación secundaria

Cuando se hizo la aprobación inicial, también se registraron varias alegaciones a la decisión por parte del Grupo Municipal Socialista, la exconcejala de Podemos Carmen Díez y la asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio. Sus quejas fueron la punta de lanza para un cambio de parecer que se ha producido muy a última hora.

En las alegaciones, el PSOE indicaba que la modificación urbanística que se perseguía no afectaba al edificio de la aceña y que solo se habla de futuras opciones. De hecho, indica que se podría hacer la rehabilitación del molino sin conceder la modificación necesaria para el proyecto previsto, que era el de construir un chiringuito hostelero. Y que el uso terciario no está previsto en este molino protegido, con lo que no se justificaba el proyecto.

La alegación de la exconcejala de Podemos desvelaba también algunos detalles del proyecto, que iba a tener horario continuado y que requería de 16 personas empleadas, pero que no recogía afección al lugar ni evaluación de impacto de la actividad.

Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio advertía del daño que un proyecto como el planteado podía hacer al lugar si se le cambiaba el uso o el aspecto, y daba la clave final: la pérdida irremediable de las bucólicas vistas de la ciudad.

Un paisaje protegido

En efecto, este es uno de los puntos desde donde se aprecia una de las panorámicas más conocidas de Salamanca, la que enmarca las Catedrales y la Casa Lis entre el Puente Romano y el puente Enrique Estevan sobre el río Tormes.

En las fotos de este artículo se aprecia el entorno y el impacto que hubiera podido tener el hecho de haber permitido que se levantara una construcción de casi cinco metros en el interior de un solar que tiene en frente las catedrales; una edificación que, además, hubiera impedido ver la aceña desde el lugar.

Álex López
Imagen principal - El 'recorte' a un chiringuito de Salamanca por «perturbar» unas vistas que son un monumento
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El asunto lo percibió también como peligroso la Comisión Territorial de Patrimonio, que en mayo de 2022 ya informó desfavorablemente la modificación urbanística que se pretendía. Aseguró entonces que permitir lo que se pretendía hacer en la Aceña del Arrabal «perturba la contemplación de la ciudad Patrimonio Mundial» y de los monumentos que están en su entorno, el Puente Romano y el Puente Enrique Estevan.

Ambos están protegidos y son BIC, y en la declaración de este último se incluye la Aceña del Arrabal como parte de su entorno de protección, lo que obliga a la «adecuada percepción de estos bienes y la protección de las visuales». Para ello, y según la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León, las intervenciones «no podrán alterar los valores arquitectónicos y paisajísticos del propio bien». Un requisito que otorga a las vistas desde la aceña el mismo valor que a los monumentos que la rodean.

Un metro y medio menos de altura

Con todos estos cambios, el expediente llegó esta semana a las mesas de los grupos municipales y la documentación incluía la aprobación definitiva de la modificación puntual con fecha 19 de diciembre de 2023. Para entonces, las autoridades de patrimonio ya habían intervenido y obligado a rebajar las pretensiones iniciales.

La idea de los promotores era levantar una estructura de una planta y 4,80 metros de altura y que se le concediera a la franja donde se iba a asentar el uso terciario, creando un subtipo exclusivo de este lugar dentro de la ordenanza municipal.

Sin embargo, esa intención inicial tuvo que ser corregida a instancias de los técnicos y derivó en la redacción de un nuevo documento que rebajaba a 3,50 metros la altura máxima del chiringuito, la altura de la tapia. Lo suficiente para proteger unas vistas universales que han estado a punto de ser invadidas por metro y medio de chiringuito.

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