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El nuevo edificio y los restos ya encontrados en el solar. SH
El último tramo de la muralla de Salamanca que aflora bajo una nueva facultad

El último tramo de la muralla de Salamanca que aflora bajo una nueva facultad

Los permisos para el próximo edificio de Geografía e Historia incluyen sacar a la luz un tramo de la cerca vieja que se integrará en el entorno, pero obligan a más catas arqueológicas y a restaurar el muro de lo que fue el colegio de San Pelayo

Félix Oliva

Salamanca

Jueves, 13 de junio 2024, 08:17

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La construcción de una nueva facultad universitaria en el centro histórico de Salamanca, la primera en décadas, va a aflorar un nuevo tramo de la cerca vieja, la construcción defensiva que tuvo durante siglos la ciudad y que está siendo un descubrimiento constante. Nuevos muros van a salir a la luz en el solar que ocupa la Facultad de Geografía e Historia gracias al nuevo edificio que está proyectado. La contrapartida, una más que probable demora de las obras.

Salamanca conserva tramos de murallas que corresponden con distintos episodios de la historia, desde los lienzos defensivos de tiempos prerromanos, del siglo VII a.C, hasta fortificaciones medievales del siglo XIII. En varias zonas de la ciudad están apareciendo tramos de la denominada Cerca Vieja muy posiblemente de origen tardorromano, apreciable en el área de la Torre del Marqués de Villena, junto a la Cueva de Salamanca o el propio centro de interpretación.

En muchos casos, se conoce su existencia y han quedado liberados en obras, como en el caso del último tramo aparecido al hacer obras de rehabilitación en un edificio que fue una churrería y pensión durante años. Pero hay muchas más.

De su trazado han aparecido tramos en la Rúa Mayor, cerca de la plaza del Mercado Viejo y muy cerca de la facultad de Geografía e Historia, junto al Palacio de Congresos. Ahora, en el solar de esta facultad donde ya se sabía que estaban, van a aflorar otros restos que no se habían excavado y que corresponden con el tramo que había junto al colegio de San Pelayo. Bajo una capa de hormigón espera un tramo que, según lo solicitado por Patrimonio, deberá quedar totalmente a la vista.

Viejo y nuevo edificio

El actual edificio se asienta sobre una parcela de casi 6.000 m2 y la superficie construida es de más de 9.700 m2. Se inauguró en 1991 y desde el primer día se conoció la peculiaridad de que iba a compartir el solar que ocupa con un importante yacimiento de restos arqueológicos que incluyen parte de la cerca vieja y restos del antiguo colegio de San Pelayo, conocido como 'los verdes'. Parte de esos restos ya quedaron a la vista en su día.

El edificio, inaugurado en 1991. SH

De hecho, el edificio de nueva planta levantado en lo '90 se hizo integrándolo en los restos del colegio de San Pelayo, renacentista y cuyo inicio se data en 1573. Mantiene su enorme fachada. En el mismo solar se encuentra el alto muro de la facultad, fechado en el siglo XVI y realizado, según su ficha de protección, utilizando mampostería y fábricas diversas, seguramente, materiales de la primera muralla situada unos metros hacia el interior

En la ficha de protección se recoge, en efecto, que el solar incluye un fragmento de lo que fue el primer recinto de la muralla y permite la inclusión de nueva volumetría según plano de fondos y alturas. Y ahí es donde entra el nuevo edificio.

La facultad, que supera el millar de alumnos, se ha quedado pequeña y necesita más aulas e instalaciones. Hace años que se planteó la construcción de un nuevo aulario, y hasta en dos ocasiones estuvo proyectado: la crisis impidió el primer proyecto y un segundo, en un edificio de cristal, fue rechazado por la comisión técnica de patrimonio. Ahora sí parece listo para salir adelante.

Se trata de un edificio de dimensiones contenidas, una ampliación de lo existente, aprovechando la edificabilidad disponible de unos 1.300 metros. El edificio va a ir exactamente sobre una zona próxima al departamento de inglés en un lugar donde ya había un pequeño edificio que se eliminó con vistas a las excavaciones.

El proyecto consiste en un nuevo edificio que tendrá tres plantas, dos para cuatro grandes aulas (120 alumnos) y una para despachos para los profesores que en estos momentos están fuera del edificio actual. Tiene solicitada la licencia desde finales de 2023, hay proyecto y presupuestos, se contaba con empezar las obras este verano, pero algunas prevenciones arqueológicas lo han complicado.

Un yacimiento conocido

Tras la petición de licencia, el Ayuntamiento de Salamanca ha establecido algunos condicionantes para concederla dada las características del yacimiento, en el que se sabe a ciencia cierta de la existencia de restos. Entre los requerimientos municipales se encuentra, en primer lugar, el compromiso de descubrir completamente los restos de la cerca antigua. Aquí se sabe que existe un tramo del primer perímetro, vinculado al colegio de San Pelayo y que, en el siglo XI, está documentado que subía por la calle Cervantes, la de la facultad.

El decano de la facultad, considera «razonables» las prevenciones de la Comisión de Patrimonio. Hay un tramo de la cerca vieja que está debajo de un vial hormigonado de tres o cuatro metros de ancho de la parcela. «Está así porque no se sabía que debajo estaba la cerca. Ahora que vamos a arreglar la parcela y que sabemos que está ahí, nos dicen que lo descubramos y lo dejemos al aire», explica.

La solución que tendrá que adoptarse será poner cristal para integrarlas y facilitar el acceso hasta el edificio actual, pero sin tapar la vista de la cerca en ningún punto. Eso permitirá dejar al descubierto un nuevo tramo de la muralla salmantina.

Nueva excavación arqueológica

Además, Patrimonio ha pedido la restauración de la tapia del antiguo colegio de San Pelayo o de Los Verdes. Es el colegio renacentista que había en el solar, cuyo cerramiento se conserva bien, pero hay que limpiarla, tapar juntas, arreglar cumbreras... Patrimonio sólo ha pedido a la Universidad que adquiera el compromiso de arreglarla, lo podrá hacer una vez acaben las obras.

Por último, se ha pedido la reubicación del arco que originalmente daba acceso al jardín botánico desde la Cuesta de Oviedo, y la excavación de una parte del solar que previamente no se exploró debido a la necesidad de construir un muro de contención de hormigón. La excavación, que tendría que hacerse de forma previa, sí puede ser un obstáculo para el avance de las obras del nuevo edificio, especialmente si aparecen nuevos restos de cierta entidad.

Fachada del antiguo colegio de San Pelayo, integrada en la nueva facultad. SH

Si aparecieran restos de alguna consideración, esto causaría más trastorno, porque habría que reformar el proyecto y podría incrementar el presupuesto.

Dado que no es factible iniciar la construcción del nuevo edificio este verano, se había planificado aprovechar las vacaciones para realizar la adaptación del edificio actual, con el fin de enlazarlo con el nuevo. Las modificaciones incluyen la construcción de una nueva conserjería, la instalación de un nuevo ascensor y la adecuación del actual almacén de materiales arqueológicos y prehistóricos, transformándolo en acceso al nuevo edificio.

Esta es la idea preliminar, pero para que las obras de este verano puedan llevarse a cabo es necesario que la Universidad las contrate previamente, para lo cual tendrá que abrir concurso y adjudicar, algo que llevará su tiempo. Esto puede derivar en un retraso de los planes para el nuevo edificio, que se quería empezar a construir este año y que llevaría unos dos años de obras.

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