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Imagen de una vela encendida. EPA
La brecha energética no se cierra: 675 millones de personas viven sin electricidad

La brecha energética no se cierra: 675 millones de personas viven sin electricidad

ODS 7 | Energía asequible y no contaminante ·

El número se ha reducido en casi un 50% desde 2010, pero la OMS asegura que no se cumplen las metas del ODS 7

Martes, 6 de junio 2023, 14:00

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«Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos». Esta es la definición del Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 marcado por Naciones Unidas en la Agenda 2030 en el año 2015. Ahora, a mitad de recorrido, los custodios del cumplimiento de esta meta, la Agencia Internacional de Energía (AIE), la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), la División de Estadística de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS), han hecho balance: «No se va a cumplir este ODS».

Aunque, «se ha avanzado en algunos aspectos, como en el aumento del uso de energías renovables en el sector eléctrico», aseguran. El rápido despliegue, no obstante, no ha servido para cerrar la brecha energética que todavía mantiene sin electricidad a 675 millones de personas en el mundo. «Si no perseveramos en los esfuerzos actuales y tomamos nuevas medidas 660 millones de personas no tendrán acceso a la energía en 2030», concluye el informe hecho público este martes.

No obstante, varios indicadores apuntan a una mejoría en el acceso a la electricidad. En 2010, el 84% de la población mundial disponía de este recurso básico y una década después aumentó hasta el 91%, pero «el ritmo de crecimiento en los últimos años fue inferior al de periodos anteriores», alertan los organismos internacionales. «Si queremos lograr el acceso universal en 2030, las organizaciones que trabajan en el desarrollo deben prestar apoyo a la formulación de políticas y aumentar su inversión en las energías no contaminantes», advierte Stefan Schweinfest, portavoz de la división de Estadística de las Naciones Unidas.

Las principales deficiencias se encuentran, una vez más, en el continente africano ,especialmente, la zona subsahariana que concentra a más del 80% de la población mundial sin acceso a la electricidad. «Tenemos que trabajar para solventar las numerosas disparidades regionales que todavía persisten en el acceso a la electricidad y los combustibles no contaminantes para cocinar a fin de que todas las personas dispongan de ellos.Para avanzar más equitativamente hacia el logro del ODS 7 hay que invertir en los países menos desarrollados y en el África subsahariana», responde Francesco La Camera, director general de la Agencia Internacional de Energías Renovables.

De acuerdo con las previsiones, 1900 millones de personas carecerán de acceso a métodos no contaminantes para cocinar. Estas carencias repercutirán negativamente en la salud de las personas más vulnerables y acelerarán el cambio climático. Según la OMS, 3,2 millones de personas fallecen cada año por enfermedades causadas por el uso de combustibles y tecnologías contaminantes, que aumentan la exposición a niveles tóxicos de contaminantes en el aire de interiores. «Invertir en soluciones limpias y renovables para apoyar el acceso universal a la energía es la forma en que podemos lograr un cambio real», apunta Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud.

En la actualidad, cerca de 2300 millones de personas todavía usan combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar, principalmente en el África subsahariana y Asia. Un retraso que, por el momento, no se está supliendo con la financiación de energías renovables. Según los datos hechos públicos este martes, la financiación de tecnologías limpias en 2021 en países en desarrollo apenas alcanza los 11.000 millones de euros, un 35 % menos que el promedio de 2010-2019. «Para alcanzar el acceso universal para 2030, la comunidad de desarrollo debe aumentar las inversiones en energía limpia y el apoyo a las políticas», responde Guangzhe Chen, vicepresidente de infraestructura del Banco Mundial.

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