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Hombre fuma un cigarrillo en la entrada de un edificio. AFP
España no se desengancha de la nicotina: un cuarto de la población mayor de 15 años fuma

España no se desengancha de la nicotina: un cuarto de la población mayor de 15 años fuma

ODS 3 | Salud y Bienestar ·

A nivel mundial, según datos de la OMS, el número de fumadores a nivel global ha caído de los 1.300 millones hasta los 1.250 millones

Martes, 16 de enero 2024, 11:05

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El año pasado, hasta noviembre, se vendieron 11.495 millones de cigarros, cigarrillos, tabaco de liar y tabaco de pipa, según los datos del Ministerio de Hacienda. Eso son casi 500 millones más que en el mismo periodo de 2022. El tabaco es la sustancia psicoactiva a la que primero acceden los jóvenes españoles: 16,6 años. Una edad media que se ha mantenido invariable desde 1997, año en el que comienza la serie histórica de EDADES del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

No obstante, entre los consumidores de tabaco a diario, seis de cada diez se han planteado dejar de fumar, pero menos de la mitad lo ha intentado. Así, la cifra de españoles mayores de 15 años que fuma se situó en 2022, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los 10,13 millones, cerca del 25% de la población en esta franja de edad fuma con asiduidad. En Europa, sólo Alemania, Francia e Italia superan esta cifra de fumadores.

El Ministerio de Salud, sin embargo, eleva la tasa al 33,1%. «En los últimos años se han logrado buenos avances en el control del tabaco, pero no hay tiempo para la autocomplacencia», señala este martes Ruediger Krech, director del departamento de promoción de la salud de la OMS. Aunque advierte: «Vemos que en el momento en que un gobierno cree que ha ganado la lucha contra el tabaco, la industria tabacalera aprovecha la oportunidad para manipular las políticas sanitarias y vender sus productos mortales».

«Vemos que en el momento en que un gobierno cree que ha ganado la lucha contra el tabaco, la industria tabacalera aprovecha la oportunidad para manipular las políticas sanitarias y vender sus productos mortales»

Ruediger Krech

Director del departamento de promoción de la salud de la OMS

A pesar de ello, a nivel mundial, según datos de la OMS, el número de fumadores a nivel global ha caído de los 1.300 millones hasta los 1.250 millones. Las tendencias de 2022 hechas públicas hoy muestran una disminución continua de las tasas de consumo de tabaco a nivel mundial. «Aproximadamente 1 de cada 5 adultos en todo el mundo consume tabaco, en comparación con 1 de cada 3 en 2000», afirma el organismo presidido por Tedros Adhanom Ghebreyesus.

El informe muestra que 150 países están reduciendo con éxito el consumo de tabaco. Brasil y los Países Bajos «están teniendo éxito después de implementar medidas de control del tabaco», apuntan los autores de la OMS. En España, más de 35 años después de la entrada en vigor de la primera ley antitabaco en 1988 que prohibió fumar en hospitales, centros docentes, salas de teatro, cine o ascensores, entre otros sitios, la tasa de prevalencia de fumadores diarios sólo ha caído un 1,9% en el último cuarto de siglo.

1.250 millones de personas

en todo el mundo fuman

Aquella norma permitía que se pudiesen reservar espacios concretos para fumar en estos centros y aún permitía fumar en aviones. Tras esta legislación se prohibió la emisión de publicidad del tabaco en la tele, luego llegó, cuatro años después, la restricción de fumar en vuelos de menos de 90 minutos de duración.

Estas primeras medidas, según el Ministerio de Sanidad, apenas tuvieron impacto en el número de fumadores, la tasa, incluso, pasó del 34,9% al 35,7% en 2001. El nuevo milenio trajo normativas más restrictivas. Tras un real decreto en 1999, el tabaco en el transporte público se vetó y ya en 2005 llegó la prohibición de fumar en los trabajos para acabar en 2010 con la Ley Antitabaco que modificó esta última norma para prohibir el humo del tabaco en todos los locales públicos de ocio: ni restaurantes, ni bares, ni discotecas, sin distinción entre espacios de fumadores y libres de humo. Además, quedaba prohibido fumar a las puertas de los hospitales, los parques o los colegios. Un veto que se extendió a bingos y casinos.

En 2010, la Ley Antitabaco de España prohibió fumar en todos los locales públicos de ocio: ni restaurantes, ni bares, ni discotecas, sin distinción entre espacios de fumadores y libres de humo

A nivel autonómico, Extremadura fue en 2022 la comunidad con la tasa más alta de fumadores diarios en España (20,3%), seguida de Andalucía (18,7%) y Castilla-La Mancha (18,5%), según reflejan las estadísticas recogidas, en este caso, por el Instituto Nacional de Estadística. En el otro extremo del ranking, las regiones donde menos fumadores diarios había ese año eran la ciudad autónoma de Melilla (12,3%), País Vasco (13,8) y Navarra (14,7%).

Mayor interferencia

A pesar de la tendencia mundial en la caída del consumo de tabaco, «la industria tabacalera ha intensificado su interferencia en las políticas de salud pública», señala la OMS. A través del Índice Global de Interferencia de la Industria Tabacalera, el organismo dependiente de Naciones Unidas denuncia la mayor presencia del sector en la toma de decisiones y en las legislaciones que se adoptan en numerosos lugares del planeta.

«La industria y sus aliados han utilizado una serie de tácticas para abrumar y socavar las medidas de protección que los gobiernos ya han implementado, al tiempo que impiden y desalientan la adopción de otros esfuerzos», denuncian los autores del índice.

En la última investigación, publicada en marzo de 2023, cuarenta y tres países de casi un centenar de investigados empeoraron en sus cifras en comparación con poco menos de una treintena que mejoraron en la protección de sus políticas de salud. «Estamos dispuestos a apoyar a los países en la defensa de medidas de control del tabaco basadas en evidencia frente a la interferencia de la industria», señala la OMS.

En España, el informe de la Organización Mundial de la Salud pone el foco en Extremadura y las Islas Canarias donde la industria tabaquera está impulsando activamente su estrategia de «un futuro sin humo» dirigida a los gobiernos regionales y municipales.

La industria tabacalera «se recuperó rápidamente después de la pandemia de covid-19 y ha intensificado su interferencia firmando más acuerdos voluntarios con oficinas gubernamentales, involucrando misiones diplomáticas y llevando a cabo programas ambientales, que tienden a distraer la atención de los gobiernos de centrarse en los problemas del tabaco», advierte el organismo presidido por Ghebreyesus.

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