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Ecovidrio

Las mil y una vidas del vidrio

ODS 12 | Producción y consumo responsables ·

En España se reciclan nueve millones de envases diarios

Lunes, 7 de agosto 2023, 07:00

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A diferencia de sus hermanos amarillos (envases) y azules (papel y cartón), los iglús, también conocidos como contenedores verdes, son lo más conocidos y el porcentaje de equivocación al echar los residuos es bajo. «Solo el 2% de los residuos del contenedor verde son impropios», explica Laura García, directora técnica de operaciones de Ecovidrio. España cuenta con más de 245.000 de depósitos verdes para dar una nueva vida al vidrio. «Estamos en todos los municipios españoles», añade García.

Botella a botella o tarro a tarro, cada día llegan a estos iglús cerca de 9 millones de envases, aunque las confusiones, a pesar de su cuarto de siglo de antigüedad, están presentes. Así se ve en Quer (Guadalajara) donde reciben constantemente camiones llenos de residuos que descargan toneladas, en concreto 1.000 toneladas por iglú. «Aquí somos capaces de procesar 25 toneladas a la hora», explica Jorge Macua, director de Calcín Ibérico.

A menos de una hora de Madrid, esta planta alcarreña, una de las quince repartidas por todo el país, recibe «la mayor parte de los envases de vidrio de la capital», explica Macua. «Eso son unas 10.000 toneladas al año», asegura. Sin embargo, los madrileños no son los más aplicado a la hora de acercarse al contenedor verde.

Las ciudades que más vidrio reciclaron en 2022 fueron San Sebastián (38,6 kg/hab), Pamplona (36,6 kg/hab), Bilbao (26,11 kg/hab), Palma (25,8 kg/hab), Gerona y Barcelona (ambas con 23,8 kg/hab). En definitiva, la recogida de envases de vidrio a través del contenedor verde alcanzó las 934.094 toneladas, una cifra muy por encima de los años anteriores.

Óscar Chamorro

Así, 9 millones de envases al día y más de 6.000 envases por minuto llegan a los iglús para ser descargados, hechos añicos, en las cintas transportadoras. Aquí llegan botellas rotas, envases de vidrio, pero también llega alguna copa de cristal, fluorescentes, ventanas, bolsas de plástico… y hasta un CD de Dirty Dancing. «En general son pocas las cosas que están fuera de lugar y conseguimos separarlas fácilmente en las plantas», detalla Macua. «Tenemos una máxima: si no entra en el iglú es que no va a ese contenedor», recuerda la directora técnica de operaciones de Ecovidrio.

Óscar Chamorro

En su último viaje antes de volver a convertirse en botellas o envases, el vidrio recorre los 8 kilómetros de esta nave para convertirse, definitivamente, en calcín. Un camino donde la tecnología y alguna mano experta da eliminando todo aquello que no tiene nada que ver con este material.

En este trayecto, una aspiradora hace volar papeles, bolsas y cartones; un separador magnético discrimina los metales y unos operarios arreglan lo que la tecnología se ha olvidado de desechar.

Óscar Chamorro

Allí todo es triturado en trozos pequeños, que es lo que en el sector se denomina calcín; es decir, vidrio para reciclar. Así el vidrio vuelve a la planta para su fabricación y estar listo para ser una nueva botella o un envase.

Un viaje circular que solo en 2022 logró ahorrar 723.351 MWh de energía, lo mismo que dos meses de consumo energético en todos los hospitales de España y evitó la emisión de 587.432 toneladas de CO2.

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