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Mosquito. Archivo
Los mosquitos ya no pican solo en verano

Los mosquitos ya no pican solo en verano

ODS 15 | Vida de ecosistemas terrestres ·

Las altas temperaturas alteran los ciclos de vida del mosquito, que ahora se deja ver –y sentir– antes de tiempo

Raquel C. Pico

Martes, 30 de mayo 2023, 00:30

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Es casi una de las tradiciones del verano, aunque una no muy placentera. Casi al mismo tiempo que se recuperan la sombrilla y las toallas de la playa, se exhuma el remedio antimosquitos. Con el calor y con los días veraniegos vuelven los mosquitos, pero ¿qué ocurre cuando se altera el calendario y los días de calor empiezan antes?

Los mosquitos no son ajenos al cambio climático. Y, al igual que otras tantas cosas de verano que este año estamos haciendo antes, también están apareciendo de forma más temprana esta plaga veraniega.

Lo cierto es que las primeras alertas llegaron en un momento tan temprano como el propio mes de enero. Cuando aún se estaba haciendo la digestión de las uvas de Fin de Año, había quienes estaban ya viendo mosquitos revoloteando. Los voluntarios que participan en Mosquito Alert –una iniciativa del CEAB-CSIC, el CREAF y la UPF– notificaron avistamientos en Barcelona en el primer día del año. Como apuntaban entonces desde el CREAF, tanto las flores como la procesionaria o los mosquitos se estaban adelantando a lo que era habitual en el calendario.

Y luego ya no desaparecieron, al menos no del todo. «Durante este invierno y de forma puntual, los usuarios reportaron un cierto número de mosquitos a través de nuestro sistema Mosquito Alert, lo que coincidió con impresiones obtenidas de otras fuentes», nos explica ahora Roger Eritja, responsable de entomología y validación de datos de Mosquito Alert. «Esto fue algo inusual en la latitud de Cataluña, porque aquí los mosquitos tienen que hibernar», asegura. Las temperaturas inusualmente altas hicieron que los mosquitos se quedasen tras el final del otoño, señala el experto. Se podría decir que este año no se tomaron vacaciones.

La gran cuestión ahora es si lo que pasó este invierno y lo que está ocurriendo esta primavera se convertirá en una tónica, en la nueva normalidad del futuro. A medida que la primavera parece entrar en crisis, ¿lo hará también el ciclo de vida de los mosquitos y tendremos que acostumbrarnos a verlos –y a que nos piquen– fuera de temporada?

«Durante este invierno y de forma puntual, los usuarios reportaron un cierto número de mosquitos a través de nuestro sistema»

Roger Eritja

responsable de entomología y validación de datos de Mosquito Alert

Si no vemos a los mosquitos en invierno es, justamente, por los patrones de la propia naturaleza. Durante los meses de temperaturas más frías, las especies de mosquitos habituales en la península hibernan, adoptando «una fase de resistencia», señala el entomólogo, Rubén Bueno, doctor en Biología y coordinador en Control Vectorial para Europa en Rentokil Initial. «Esto está cambiando e incluso están activas incluso en algunos territorios, hasta picando prácticamente los 12 meses del año», indica.

Eritja señala, justamente, que esto de los mosquitos tempranos «no es necesariamente algo nuevo», recordando que «es sabido desde hace años que, en las regiones climáticas más meridionales de España, muchas especies de mosquito ni siquiera necesitan hibernar, aunque tengan menor actividad que en el verano». Bueno también especifica que esto es más habitual en el sur de la Península Ibérica, pero los cambios de temperaturas hacen que ya en el principio de la primavera se estén viendo mosquitos en el norte.

Al fin y al cabo, los mosquitos no están pendientes del calendario. Como señala Bueno, los insectos no pueden regular su temperatura y «dependen de la externa». Los incrementos de temperatura, por muy pequeños que sean, afectan a sus ciclos biológicos, apunta el entomólogo. Por eso, el cambio climático afecta a sus ciclos de vida. Y, aunque la sequía no ayuda al mosquito común –«el cóctel perfecto son temperaturas algo altas y acumulaciones de agua»–, lo que está ocurriendo sí impacta en sus existencias.

Especies invasoras y muy oportunistas

La globalización del comercio mundial ha sido la que, como explican los expertos, ha hecho que lleguen especies invasoras. Al tiempo que los medios de transporte mueven gigantescas cantidades de productos, también llevan de un lugar a otro invitados no deseados, como ha ocurrido con algunos insectos. Así ha llegado a España el mosquito tigre, que no está presente todavía en todo el territorio pero que ha conquistado ya unas cuantas comunidades autónomas.

Y, aunque el cambio climático no es el culpable de la migración de esta especie, sí es la razón por la que se ha quedado. Como señala Bueno, la «tropicalización» de parte de la geografía hace que España resulte un sitio mucho más acogedor para esta especie. Si no lo fuese, no se quedaría. Además, y a diferencia del mosquito de siempre, el tigre no necesita una gran cantidad de agua para prosperar. Sus larvas pueden sobrevivir en «pequeñas colecciones de agua». Bueno lo ejemplifica de forma clara: el platito que recoge el agua que sobra en una maceta ya le serviría. De ahí, podría emerger una muy numerosa 'familia tigre'.

La aparición del mosquito tigre no es solo preocupante porque cualquier alteración de la biodiversidad de un lugar concreto por especies invasoras lo es, sino también por lo que esto supone a nivel sanitario. Este mosquito es un potencial vector para diferentes virus (en justicia, el común también puede transmitir el virus del Oeste del Nilo).

Incluso, a los investigadores les preocupa que el cambio en las temperaturas asiente en España otros mosquitos portadores de otras enfermedades, como el mosquito de la fiebre amarilla. «Tanto Mosquito Alert como las autoridades sanitarias con las que cooperamos en España y en Europa, consideran la introducción de esta especie como un riesgo muy relevante para los próximos años», apunta Eritja. La fiebre amarilla, recuerda Bueno, era una enfermedad común en el pasado, que se consiguió erradicar eliminando a los mosquitos portadores.

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«La evidencia de que algunos de estos mosquitos irán transmitiendo patógenos –sobre todo virus que son emergentes– está entre nosotros y eso hace que tengamos que reforzar los programas de vigilancia y control», indica Bueno. Debe hacerse no solo por las molestias de tener mosquitos todo el año (y enfrentarse a sus desagradables picaduras), sino también por los problemas de salud pública que pueden suponer.

Aun así, tampoco se debe caer en el alarmismo. Algunas de las enfermedades que transmiten los mosquitos las pasamos de forma asintomática, destaca Bueno, pero, en general, este es un problema sobre el que las autoridades son conscientes (su existencia potencial aparece en ya previsiones a futuro). Sobre cómo sobrellevar este nuevo riesgo potencial, el experto indica: «Hay que tener simplemente vigilancia, precaución y ponerle coto a la situación».

Y, además, los municipios, que son quienes tienen la responsabilidad del control de plagas en España, se «están poniendo las pilas», asegura el entomólogo, a la hora de controlar las poblaciones de mosquitos. De hecho, Bueno señala que es algo que ya se hace todo el año y ya no solo en verano.

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