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Guardias civiles, esta mañana en la casa de Hinojedo en la que ocurrieron los hechos. Alberto Aja
Un hombre mata a su madre en Cantabria y después se suicida

Un hombre mata a su madre en Cantabria y después se suicida

La mujer, de 81 años, presentaba signos de estrangulamiento, y su hijo, Rubén Fernández, de 41, se ahorcó en la vivienda que ambos compartían

Mariña Álvarez | José Carlos Rojo

Santander

Jueves, 7 de marzo 2024, 08:05

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Una mujer de 81 años de edad ha muerto estrangulada presuntamente a manos de su propio hijo, de 41, que posteriormente se suicidó. Los cuerpos de ambos han sido encontrados por la Guardia Civil, ayer a última hora de la tarde, en la vivienda que ambos compartían en Hinojedo (Suances). Los agentes accedieron a la casa después de que un familiar de los fallecidos, Milagros Izquierdo Casado y Rubén Fernández Izquierdo, diera la voz de alarma sobre las 20.15 porque no podía contactar con ellos.

Los agentes se desplazaron a la casa y dentro encontraron muerta a la mujer. Después inspeccionaron el resto de la propiedad y hallaron el cadáver de en un cobertizo anexo. Según ha podido saber este periódico, tras observar los cuerpos sin vida de ambos todos los indicios apuntan a que Rubén mató a su madre, que presentaba serios problemas de salud, y después se quitó la vida. Milagros presentaba unas marcas en el cuello que indican que fue estrangulada «con una cuerda, un cable o similar». El hijo apareció ahorcado en una tejavana al lado del coche.

«No se entiende cómo alguien que cuida a su madre con tanta dedicación iba a terminar haciendo esto»

Andrés Ruiz Moya

Alcalde de Suances

El Ayuntamiento de Suances ha decretado dos días de luto y ha convocado un minuto de silencio, este mediodía en la plaza consistorial. El alcalde, Andrés Ruiz Moya, ha señalado que el municipio está «absolutamente consternado» por esta noticia, a la que no encuentran explicación. Según el regidor, Rubén Fernández, al que conocía bien porque era contratado por el ayuntamiento varias veces al año con el programa de corporaciones locales, «era un chaval normal, un trabajador estupendo y comprometido». No se entiende, dice, «cómo alguien que cuida a su madre con tanta dedicación iba a terminar haciendo esto».

La vivienda en la que vivían está situada en la carretera de Suances, cerca del polideportivo Iván Gutiérrez. Es la primera del pequeño barrio Darío Pedrajo. Anoche, los vecinos que regresaban a sus casas se encontraron de golpe con el dispositivo policial y la trágica noticia de la muerte de Milagros y Rubén. Cerca de la media noche se produjo el levantamiento de los cadáveres. Efectivos de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil se encuentran investigando el suceso y confeccionando la inspección técnico ocular. Ahora, la investigación es dirigida por el Juzgado de Primera Instancia eInstrucción número 1 de Torrelavega.

Madre e hijo salían a pasear juntos dos veces al día a una pista deportiva cercana a la casa

El estupor por lo ocurrido es total, sobre todo porque los fallecidos pertenecen a una familia muy conocida en Suances. El marido de Milagros, que murió hace años, era jubilado de la mina de Reocín y también había tenido un taller de coches en Suances con su padre. En cuanto a Milagros, también era muy conocida en el pueblo al haber trabajado en una farmacia. Rubén encadenaba contratos municipales, como aparcacoches en el aparcamiento de la playa, y en ocasiones fue visto trabajando de repartidor en Torrelavega. Según cuentan, no tenía mucha vida social, y su día a día transcurría entre el trabajo, el cuidado de su madre y la biblioteca de Suances. Tiene una hermana, que es empleada de banca y reside en otra casa en el mismo municipio.

A escasa distancia de la vivienda, unos 300 metros, viven unos parientes. Es la casa de una tía de Rubén, hermana de su padre. Atiende a este periódico una hija, prima y sobrina, por tanto, de los fallecidos, que cuenta que están «destrozados. Sobre todo mi madre. No entiende cómo ha podido pasar». Indica que últimamente tenían poca relación con sus familiares, sobre todo tras la muerte del padre, pero, con todo, confiesan sentirse conmocionados por la noticia.

La madre sufría desde hace un tiempo una enfermedad que le afectaba tanto a nivel físico como cognitivo. «Ella no hablaba, cuando la veíamos solo sonreía. Y caminaba con muletas», según una vecina. Al parecer, madre e hijo tenían «unas rutinas muy marcadas». Salían a pasear dos veces al día, hasta la cercana pista deportiva, y vuelta a casa, por la mañana y por la tarde, «y apenas hablaban con la gente».

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