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Detalle de 'Barricadas en la calle Fauburg du Temple, 25 de junio de 1848, siete y media de la mañana'. Daguerrotipo. Charles FranÇoise Thibault
La historia «a contracorriente» de la fotografía documental
Exposición

La historia «a contracorriente» de la fotografía documental

El Reina Sofía explora su origen ligando su evolución a las revoluciones sociales y políticas. «La fotografía no es la sirviente de las artes como creía Baudelaire», asegura Manuel Borja-Villel

Martes, 15 de noviembre 2022, 16:04

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«Es una historia de la fotografía contada a contrapelo de las corrientes y discursos dominantes». Lo asegura sin tapujos ni complejos Jorge Ribalta (Barcelona, 1962), fotógrafo y comisario de 'Genealogías documentales. Fotografía 1848-1917', una muestra «histórica e irrepetible sobre el papel cambiante de la fotografía», según Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía que la acoge hasta el 27 febrero 2023. Una exposición que profundiza en los antecedentes de la fotografía documental, en su «protohistoria», ligándola a revoluciones, políticas, sociales e industriales y que demuestra «su función documental es tan antigua como la fotografía misma», según su comisario.

Organizada en colaboración con la Biblioteca Nacional de España (BNE), reúne en sus siete salas unas 500 piezas -entre imágenes de todo tipo, álbumes, publicaciones y daguerrotipos- producidas en los años que median entre las revoluciones de 1848 en Francia y de 1917 en Rusia. Muchas de ellas proceden de importantes museos, instituciones y colecciones y exhiben temáticas relacionadas, entre otros aspectos, con las clases proletarias, las reformas urbanísticas de la época, las revueltas populares o los proyectos de denuncia social surgidos entonces, de la Comuna de París de 1871, a la Semana Trágica de 1909 en Barcelona o en las revoluciones rusas de 1905 y 1917.

Frágiles

Dagerre, Fox Talbot, Clifford, Nègre, Admason, Bertillon, Thomson, Atget, Hine, Strand o Malinowski son algunos los fotógrafos de una muestra «irrepetible», ya que incluye piezas que difícilmente se volverán a prestar cedidas por la Biblioteca Nacional de Francia, la del Congreso de Estados Unidos, el Museo Victoria & Albert de Londres, El neoyorquino MoMA, Patrimonio Nacional o el Museo Nacional de Antropología. Piezas muy frágiles que no pueden exponerse a más 19 grado de temperatura y con la luz entre 30 o 50 luxes.

'Barricada en la Rue de la Roquette, Plaz de la Bastilla, 18 de marzo de 1871. Impresión a la albúmina. Anónimo

También es «histórica» por cerrar un proyecto de cuatro exposiciones comisariadas por Ribalta que ha revisado la fotografía desde su orígenes a la actualidad, desde el daguerrotipo y el calotipo al negativo de 35 milímetros y de gran formato, siempre a «contracorriente» y ligándola con los movimientos revolucionarios y sociales del los dos últimos siglos.

Parte de la reflexión de Walter Benjamin, apuntada en su ensayo 'La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica' (1936), acerca del surgimiento paralelo de la fotografía y el socialismo. «Eso da pie a pensar que las ideas e iconografías utilizadas para representar la vida cotidiana de la clase trabajadora -las cuales constituirán en la década de 1920 el género documental, una forma específica de poética fotográfica y cinematográfica- ya estaban latentes o activas en la cultura visual de la década de 1840», apunta el comisario.

«La figura seminal del 'Limpiabotas en Boulevard du Temple' (1838), una de las primeras placas de Louis Daguerre, se puede entender como la primera aparición de la imagen del trabajador en la fotografía: el desencadenante del relato histórico en torno a las relaciones de clase y sus conflictos, eje del discurso documental que surgirá más tarde», apunta Ribalta.

La exposición presenta una cartografía de prácticas relacionadas con la aparición y evolución de las representaciones de trabajadores, criados, proletarios, mendigos, desposeídos, desde el surgimiento de la fotografía hasta el cambio de siglo. Se sitúa en el marco que el historiador André Rouillé denomina el «imperio de la fotografía», esto es, «la irrupción de un nuevo régimen visual que se convirtió en instrumento para el sistema de la cultura burguesa, industrial y colonial en la segunda mitad del siglo XIX», según Ribalta.

'Mujer ciega', (detalle)1917. Fotograbado sobre papel . Paul Strand

Estas figuras subalternas «también se pueden entender como metáforas de la célebre y temprana condena con que Charles Baudelaire relegó la fotografía a una posición subordinada la declara como 'la criada de las artes'», agrega el comisario. Y eso que «la fotografía no es la sirviente de las artes como creía Baudelaire», según Manuel Borja-Villel.

«La promesa democrática de la imagen fotográfica permaneció por mucho tiempo incumplida, pues se mantuvo durante casi un siglo como un instrumento en manos de la cultura burguesa y sus medios de representación», plantea Ribalta. Por eso, los retratos de las clases populares y los subalternos fueron una irrupción accidental o marginal, una presencia involuntaria dentro de encuadres cuya intención era otra.

'Genealogías documentales. Fotografía 1848-1917' cierra el ciclo iniciado en 2011 en el Reina Sofía con las exposiciones 'Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939', continuado en 2015 con 'Aún no. Sobre la reinvención del documental y la crítica de la modernidad' y con Marc Petaut' primeras tentativas', muestras «que ya buscaron un relato alternativo de la configuración y evolución del discurso documentales en la historia de la fotografía», a partir del estudio de casos en momentos decisivos del siglo XX» apunta el comisario.

'La siesat /en las orillas' 1904. Fototipia sobre cartulina. Eugène Atget

Esta último capítulo de la serie contribuye a esa narrativa desde una perspectiva «diferente y protohistórica: rastrear en la edad temprana de la fotografía las potencialidades y promesas del hecho de que la función documental sea tan antigua como la fotografía misma», concluye Ribalta.

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