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G. P.
Un queso de 30.000 euros

Un queso de 30.000 euros

Un hostelero de Oviedo desembolsa esa cantidad por la pieza ganadora en el certamen anual de Cabrales. «Uno poquito a poquito se calienta y pasan estas cosas»

Gloria Pomarada

Lunes, 28 de agosto 2023, 16:40

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Hubo quien se llevó las manos a la cabeza, quien contemplaba boquiabierto el desbocado ascenso de las cifras e incluso quien jaleaba a los pujadores para añadir 500 euros más a una subasta que superó todas las previsiones. La cifra a batir era la de los 20.500 euros desembolsada hace cuatro años en la puja que marcó el récord histórico del mejor queso Cabrales y, pese a la magnitud del reto, El Llagar de Colloto, de Oviedo, logró subir la cuantía en una subasta de vértigo que Iván Suárez paró en 30.000 euros. Ese precio nunca antes registrado -y que le valdrá al Cabrales su tercer Guinness World Record- lo pagó el hostelero por una pieza de 2,2 kilos de la Quesería Los Puertos, ganadora del premio al mejor queso en esta 51 edición. «Uno poquito a poquito se calienta y al final pasan estas cosas», expresó Iván Suárez. En la puja participaron otros ocho establecimientos asturianos y de Madrid.

Pese a que sus rivales ofrecieron batalla, El Llagar de Colloto logró hacerse por cuarta vez con el mejor queso del certamen mediante una subasta que en los últimos cinco años ha subido de 3.000 a los 30.000 euros. Para Iván Suárez, quien ya había pagado cantidades abultadas como los 17.000 euros del pasado año y los 20.500 de 2019, tales inversiones se explican por la «pasión por la tierra» y la apuesta por «apoyar a los restaurantes, premiar a mi gente, a la que me apoya todo el año». Con «la gente más cercana» degustará el queso más caro del mundo.

Detrás de esa pieza de récord está la quesería Los Puertos, abierta en 2004 en la localidad de Poo de Cabrales y con Rosa Bada Herrero y su hijo Guillermo Pendás Bada al frente. La de ayer fue su segunda victoria en el certamen tras la de 2007. «Teníamos buen queso, pero cada vez es más difícil ganar», dijo Pendás, de 32 años. El suyo, recordó, es un «trabajo de todos los días» y su queso es fruto del saber hacer que en la familia pasa de generación en generación. «Viene de los abuelos de mi abuela ya y para atrás seguro que también».

Quiso el destino que su abuela, Rosa Herrero Campo, fuera distinguida en esta 51 edición como pastora mayor. Considerada la «matriarca de la saga de queseros Bada Herrero», a sus casi 89 años -los cumplirá esta semana- atesora una trayectoria marcada por el Cabrales y el pastoreo. «El trabajo era duro, pero estábamos acostumbrados. Toda la vida hice queso, en casa y en los puertos en verano», contó. Primogénita en una familia de nueve hermanos, tuvo ocho hijos. Hoy, parte de su descendencia «hace queso también», ensalzó.

La pieza que aúna toda esa sabiduría familiar y que se impuso en el certamen «lleva leche de vaca y cabra, madura en cueva de alta montaña a unos 1.500 metros de altura, en Los Mazos, en Maín. Es un queso cremoso y tiene unos diez meses de maduración», describió Guillermo Pendás. Además de Los Puertos, otras 14 queserías se dieron cita en el parque de Arenas de Cabrales, donde pusieron a la venta un total de 1.075 kilos del manjar de los Picos a precios que oscilaron entre los 25 y los 50 euros el kilo.

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