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Cuadro sobre la batalla de Waterloo pintado por Jan Willem Pieneman en 1824. e. c.
Los huesos de los caídos en Waterloo se vendieron como abono, según un estudio arqueológico

Los huesos de los caídos en Waterloo se vendieron como abono, según un estudio arqueológico

El análisis sugiere que la venta de huesos de los caídos en campo de explicaría que se hallaran tan pocos restos humanos

m. l.

Domingo, 19 de junio 2022, 21:11

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En la cruenta batalla de Waterloo se dejaron la vida miles de soldados, pero apenas hay vestigios de sus restos. Un estudio arqueológico revela ahora que la mayoría de los huesos de las víctimas alimentaron un siniestro comercio, ya que habrían sido utilizados para fabricar fertilizantes. Así lo sostiene un estudio de la Universidad de Glasgow, que sugiere que la venta de huesos de los caídos en campo de explicaría que se hallaran tan pocos restos humanos.

La investigación, publicada en el 'Journal of Conflict Archaeology', concluye que esta hipótesis «es muy probable». No obstante, el profesor Tony Pollard, principal investigador del trabajo, puntualiza que «no se trata de un caso cerrado» y que el misterio «sigue abierto». «Al menos tres artículos periodísticos de la década de 1820 hacen referencia a la importación de huesos humanos para producir fertilizante. Uno de los principales mercados para esta materia prima eran las Islas Británicas», afirma Pollard.

Los expertos han manejado datos originales con descripciones y dibujos de los campos de batalla realizados por personas que los visitaron en los días inmediatamente posteriores a la derrota de Napoleón. Entre ellos, las cartas y las memorias personales de un comerciante escocés que vivía entonces en Bruselas, James Ker, que visitó el escenario bélico y describe a los hombres que murieron en sus brazos. Los relatos de aquellos visitantes describen la situación exacta de tres fosas comunes que contendrían hasta 13.000 cuerpos.

Pero el profesor Pollard cree que es improbable que estos nuevos datos conduzcan al descubrimiento de una fosa común con víctimas de la batalla que puso fin a una guerra de 23 años. «Los cuerpos de los fallecidos fueron claramente eliminados en numerosos lugares a lo largo del campo de batalla, por lo que es sorprendente que no haya ningún registro fiable del hallazgo de una fosa común», plantea.

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