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Muere Kenzaburo Oé, escritor japonés con alma europea, crítico y pacifista

Muere Kenzaburo Oé, escritor japonés con alma europea, crítico y pacifista

La bondad literaria y personal definían al ganador del premio Nobel de Literatura fallecido a los 88 años

Lunes, 13 de marzo 2023, 11:26

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Kenzaburo Oé, el más europeo de los escritores japoneses y premio Nobel de Literatura en 1994, ha muerto a los 88 años por causas naturales. «Murió en la madrugada del 3 de marzo», informaba este lunes la editorial nipona Kodansha precisando que ya se ha realizado un funeral familiar. «Ha creado con la fuerza de su poesía un mundo imaginario donde la vida y el mito se condensan» dijo de Oé la Academia sueca cuando lo premió.

«Soy un devoto admirador de Cervantes, del teatro de García Lorca y del pensamiento de Ortega y Gasset», dijo este escritor crítico y pacifista en su primera visita a España. Coincidían en Oé la bondad de la palabra y la personal. Casó su propio devenir y el de su pueblo en una obra conmovedora y marcadamente autobiográfica. Con su figura menuda, escudado tras sus gafitas redondas y con la presencia constante de su hijo discapacitado, Hikari, Oé no dejó de dar pruebas de su bondad humana y literaria

Fue el segundo escritor japonés en obtener el Nobel de Literatura, tras el otorgado en 1968 a Yasunari Kawabata. En Japón se entendió que en Estocolmo se premiaba el inconformismo y el espíritu crítico en un país en el que estas cualidades son raras. Muy activo en la generación democrática de la posguerra, oponiéndose al militarismo y defendiendo el pacifismo, al Nobel de Literatura le sucedió la Orden de la Cultura de Japón. Oé se negó a aceptarla porque la entregaba el Emperador japonés. «No reconozco ninguna autoridad, ningún valor, superior a la democracia», dijo.

Uno de los grandes autores japoneses de la modernidad, si bien fuertemente influido por la literatura occidental, en su obra lamenta el deterioro de la naturaleza y abomina de la inhumanidad de la que son prueba las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Su obra aparece así dominada tanto por un drama personal -el nacimiento en 1963 de su hijo Hikari ('Luz' y al que el escritor llama 'Pooh) con una grave lesión cerebral- y otro universal. Dos dramas que se entrelazan sin cesar en sus textos.

En el alambre

Oé fue autor de una docena de novelas, de varias colecciones de cuentos, ensayos, libros de viajes y artículos. Escribía Oé como quien «camina sobre un alambre» y entendía la literatura como «un retorno al pasado, utilizado como un arma de burla que me permite reafirmar el porvenir del planeta; una progresión hacia la luz».

Nacido el 31 de enero de 1935, tercer hijo en una familia campesina, Era originario de la isla meridional de Shikoku, microcosmos «rebelde y peripatético» según él. Con 18 años el pueblerino Oé ingresó en la universidad de Tokio. Tenía ya en sus venas el veneno de la palabra y debió vencer la vergüenza por su fuerte acento campestre. Se apasionó por la literatura francesa y se atiborró de Rabelais, Montaigne, Balzac, Camus y sobre todo Sartre, a quien llegaría a entrevistar en París y a quien dedicaría su tesis.

La capitulación de Japón tras las bombas atómicas en 1945 supuso para el Oé un enorme trauma. Se rebeló contra su sociedad y destiló una angustia perceptible en sus primeros escritos, alegatos contra una sociedad japonesa en la que dejan de lado temas como el pacifismo, la protección del medio ambiente o el compromiso.

Durante años Oé fue un escritor marginal. Sería el premio Europalia, concedido en Bruselas en 1989, el que abriría el camino del amplio reconocimiento internacional, apoyado en su notoria madurez estilística.

Oé deploraba la rápida urbanización de Japón tras la guerra y la búsqueda de la comodidad material en detrimento de la riqueza espiritual. Oponía así la civilización rural a la de las grandes urbes como Tokio, lo que le llevó a describir con pena la progresiva desaparición de la identidad cultural de Japón.

Su primera novela, 'Shiiku', (La presa) le haría acreedor a los 22 años al premio Akutagawa , la más alta distinción al alcance de un joven escritor japonés. El libro recrea la aventura de un soldado afroamericano que cae en paracaídas en un pequeño pueblo japonés y es hecho prisionero durante la II Guerra Mundial, después de haber sido alimentado por unos niños. Este relato le convierte en portavoz de una nueva generación de japoneses que se halla en un rápido proceso de mutación.

En 1958 publicó 'Arrancad las semillas, fusilad a los niños', ambientada en la guerra y uno de sus títulos más conocidos. Narra las proezas de quince adolescentes de un reformatorio, evacuados en tiempo de guerra a un remoto pueblo de montaña. 'El juego del siglo' (1985) es otra de sus obras más importantes Cuenta como dos hermanos vuelven a su pueblo natal y a su través Oé revisa toda la historia de Japón deteniéndose en revueltas y manifestaciones campesinas.

Su hijo Hikari es una de las figuras más familiares de su novela 'Una cuestión personal'. Poseía, según Oé, «un oído absoluto» que le permitía componer música. Padre hijo trabajaron juntos durante años en la misma habitación con notas y palabras, rompiendo la forzosa incomunicación del chico a través de la música. 'Agwii, el monstruo de las nieves (1964), y 'M/T y la historia de las maravillas del bosque' (1986) son otros de sus títulos más difundidos.

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