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Concha Velasco posa en el Teatro Arriaga de Bilbao.

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Concha Velasco posa en el Teatro Arriaga de Bilbao. Pedro Urresti

Concha Velasco, adiós a una vida plena de valentía, excelencia y pasión

Fallece a los 84 años, acompañada de su familia, la gran dama de la interpretación que brilló en el cine, el teatro y la televisión

Sábado, 2 de diciembre 2023, 10:39

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Luto y dolor en el cine, el teatro y la televisión, que con la muerte de Concha Velasco han perdido a una gran dama de la interpretación, a una de las artistas españolas más queridas. La legendaria actriz, cantante, bailarina y presentadora falleció en la noche del viernes al sábado a los 84 años en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid a consecuencia «de una complicación de su enfermedad», según comunicó la familia.

La 'chica ye-yé' murió a las dos de la madrugada con sus hijos, Manuel y Paco, cogiéndole de la mano. Así lo confirmó el propio Manuel en la capilla ardiente instalada en el madrileño Teatro La Latina. El funeral se celebrará este domingo en la Catedral de Valladolid, su ciudad natal, donde será enterrada en el panteón de vallisoletanos ilustres, donde también descansan Miguel Delibes, Rosa Chacel o José de Zorrilla.

En una carrera de casi siete décadas, Concha Velasco entregó su vida al oficio que ejerció con pasión desde su niñez brillando en todos los registros. La muchachita de Valladolid fue chica de la Cruz Roja, chica ye-yé y de revista, astro del musical, una conmovedora Santa Teresa, o la entrañable presentadora de 'Cine de barrio', donde permaneció entre 2011 y 2020. Entre sus numerosos galardones, recibió el Goya de Honor de la edición de 2013.

Madre de dos hijos -el primero de soltera-, desgraciada en amores, luchadora por los derechos laborales de su gremio, se arruinó como productora varias veces por el empeño puesto en sus proyectos escénicos junto a su infiel marido Paco Marsó. Batalló por su vida, superó un cáncer linfático que le detectaron en 2014, y escribió sus memorias: 'El éxito se paga'.

«Pasión, valentía y excelencia»

Nos deja como una de las actrices más respetadas y queridas por el público y la profesión. «Pasión, valentía y excelencia» eran sus palabras fetiche para abordar personajes livianos y complejos en el centenar de películas y otras tantas obras teatrales en las que participó. También para la vida, en la que amó con la misma pasión que trabajó y crió a sus hijos: Manuel -nacido de su relación con el director de fotografía Fernando Arribas- y Paco, -fruto de su tormentoso matrimonio con Marsó-. Sus amores por José Luis Sáenz de Heredia, Fernando Fernán Gómez, Juan Diego y Manolo Escobar no fueron correspondidos.

Una vida plena

«Nunca miro hacia atrás, ni me resigno con lo que he sido. El pasado es pasado, pero yo soy presente»

«He sido pionera, es cierto, pero sobre todo tengo presente. Nunca miro hacia atrás, ni me resigno con lo que he sido. El pasado es pasado, pero yo soy presente», repetía 'La Velasco', como se conocía popularmente a la actriz. Su amplio registro, de lo cómico a lo más dramático, hizo de ella una figura versátil e icónica en las tablas y las pantallas.

El féretro de Concha Velasco llega a la capilla ardiente. A la derecha, su hijo Manuel Velasco y, a la izquierda, su nieto Samuel y su madre. AGENCIAS
Imagen principal - El féretro de Concha Velasco llega a la capilla ardiente. A la derecha, su hijo Manuel Velasco y, a la izquierda, su nieto Samuel y su madre.
Imagen secundaria 1 - El féretro de Concha Velasco llega a la capilla ardiente. A la derecha, su hijo Manuel Velasco y, a la izquierda, su nieto Samuel y su madre.
Imagen secundaria 2 - El féretro de Concha Velasco llega a la capilla ardiente. A la derecha, su hijo Manuel Velasco y, a la izquierda, su nieto Samuel y su madre.

Comprometida con la izquierda, usó su popularidad como altavoz en la lucha por los derechos de los creadores y para amadrinar a nuevos autores. «A mi lado han estado compañeros como José Sacristán y Tony Leblanc. Somos el referente de una época y nuestra carrera siempre estuvo unida a la historia de España, como la huelga de actores de diez días en 1975 con la que conseguimos parar el país. Los derechos que tenemos hoy los artistas, los conseguimos nosotros entonces», reivindicaba orgullosa.

Una artista precoz

Nacida en Valladolid el 29 de noviembre de 1939, Concepción Velasco Varona pisó un escenario por primera vez con apenas 10 años. Formada en baile español y danza clásica, estudió solfeo y arte dramático en el Conservatorio de Madrid. Se estrenó como bailarina en la Ópera de La Coruña, zapateó en la compañía flamenca de Manolo Caracol y fue vicetiple de revista con Celia Gámez.

Éxito televisivo

En televisión brilló a gran altura con 'Teresa de Jesús' (1984), serie de Josefina Molina que le regaló el papel de su vida

En el cine debutó a los 15 años en 'La reina mora' (1954). Hizo pequeños papeles hasta triunfar con 'Las chicas de la Cruz Roja' (1958), 'Los tramposos' (1959) y 'El día de los enamorados' (1959). Participó luego en un sinfín de películas, con hitos como 'La Verbena de la Paloma' (1963), alternando desde españoladas con Alfredo Landa y Antonio Ozores a cintas de autor como 'Tormento' (1974), 'Pim... Pam... Pum... ¡Fuego!' (1975), 'La colmena' (1982), 'Más allá del jardín' (1996), o 'París-Tombuctú' (1999), a las órdenes de Pedro Olea, Mario Camus o Berlanga.

En televisión brilló a gran altura con 'Teresa de Jesús' (1984), la serie de Josefina Molina que le regaló el papel de su vida (era la interpretación de la que más orgullosa se sentía) tras dramas como 'La dama del alba' (1965), 'La alondra' (1969), series como 'Compañeros', 'Herederos' o 'Gran Hotel'. Como presentadora se incorporó a 'La comedia musical española' para pasar a 'Viva el espectáculo' o 'Sorpresa, sorpresa'. Con 'Cine de barrio', donde estuvo casi una década, universalizó su enorme popularidad.

El presidente Pedro Sánchez sale de la capilla ardiente. EFE

Pero jamás dejó de asumir desafíos escénicos. «El teatro es mi pasión. Subirme al escenario me permite abstenerme de cuanto me rodea y entregarme al personaje», decía agradecida al espectador «por su enorme cariño». Como productora conoció la ruina y debió vender sus casas para pagar deudas y la ludopatía de Marsó.

Mujer reivindicativa

Desde su debut en la revista '¡Ven y ven al Eslava! (1959)', trabajó con todos los grandes dramaturgos de su tiempo como Buero Vallejo, Antonio Gala, o Martín Recuerda. Denunció desde las tablas la situación de la mujer y clamó por la igualdad a través de personajes reivindicativos y luchadores. Trabajos como 'Los derechos de la mujer' (1962), 'The boyfriend' (1962), 'Las que tienen que servir' (1962) o 'Filomena Marturano' (1979) en los que enarboló la bandera feminista.

Amor al teatro

Luchadora por los derechos laborales de su gremio, se arruinó como productora varias veces por el empeño puesto en sus proyectos escénicos

Alternó comedias de Alfonso Paso con clásicos como 'Don Juan Tenorio' (1964) y fue pionera de los musicales, un innovador género que catapultó su ya sólida carrera con 'Mamá, ¡Quiero ser artista!' (1986).

Se despidió de la escena con 'La habitación de María', escrita por su primogénito Manuel. La representó por última vez el 21 de septiembre de 2021 en el Teatro Bretón de Logroño. Días antes en el pucelano Teatro Calderón decía adiós a sus paisanos con una frase de Santa Teresa: «Lee y conducirás, no leas y serás conducido. Que sean ustedes muy felices y hasta siempre».

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