El cantautor cubano Pablo Milanés. / Efe

Muere Pablo Milanés tras una vida entre el amor y la revolución

Se apaga la voz dulce y comprometida del cantautor cubano, fallecido a los 79 años en un hospital de Madrid tras una larga batalla contra el cáncer

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

La dulce, comprometida y contestataria voz de Pablo Milanés se ha apagado para siempre. El cantante y compositor cubano que vivió entre la revolución y el amor, murió en la madrugada de este martes en Madrid a los 79 años, donde estaba hospitalizado por una enfermedad oncohematológica contra la que luchaba desde hace tiempo. Autor de himnos románticos como 'Yolanda', 'Para vivir', o 'Ámame como soy' y políticos como 'Yo pisaré las calles nuevamente', pero alejado del régimen cubano que había alentado en sus inicios, fue la cara más visible de la Nueva Trova Cubana junto a su compatriota Silvio Rodríguez.

Dueño de una mejores y más versátiles voces de la canción cubana de todos los tiempos, Milanés deja un legado de más de 50 discos en los que conjugó géneros y sonoridades, del bolero a son pasando por la rumba o el jazz, siempre moviéndose entre la tradición y modernidad. Transitó todos los géneros de la música popular cubana, pero muy especialmente el son. No en vano, se le definió como «el aglutinador del vanguardismo particular del feeling y la auténtica guajira-son».

Milanés perdía este martes su larga batalla contra el cáncer que le había llevado en los últimos años a entrar y salir de los hospitales, y a suspender muchas de las actuaciones y giras que seguía programado. Su delicado estado de salud, con variadas patologías, había empeorado los últimos tres meses. Su enfermedad le llevó a instalarse en Madrid a finales de 2017 con su familia para recibir un tratamiento «imposible» en Cuba, según recordó este martes su oficina al confirmar «con gran dolor y tristeza el fallecimiento del «maestro» cubano.

Protesta

Nacido en la localidad de Bamayo el 24 de febrero de 1943, se integró en 1968 en el centro de la Canción Protesta de la Casa de las Américas. Desde su fundación y hasta sus últimas presentaciones, Milanés fue miembro del GES (Grupo de Experimentación Sonora). Formó luego parte de grupos como Cuarteto del Rey y Los Bucaneros e inició su carrera como solista antes de sumarse a la Nueva Trova en los años setenta del siglo pasado, junto a Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Eduardo Ramos, Sergio Vitier, Sara González o Amaury Pérez.

Se trataba de un movimiento musical que se enraizaba en la tradición trovera de Cuba aportando un tinte político y revolucionario. En los años de las dictaduras de Chile y Argentina, la Nueva Trova encarnó el alma de la izquierda y del movimiento revolucionario en América Latina. Pero Milanés compaginó siempre ese claro compromiso político con las más hermosas canciones de amor y desamor por las que será recordado.

Sus primeras interpretaciones lo habían situado en una corriente de la canción cubana que ha recibido el nombre genérico de feeling. La canción 'Mis 22 años' fue para muchos un puente entre esa corriente y la Nueva Trova.

Galería.

En su larga, fructífera y brillante carrera algunos de sus grandes éxitos fueron canciones de amor como 'Yolanda', 'El breve espacio' o 'Ámame como soy', 'Comienzo y final de una verde mañana', 'Años', 'Ya ves', 'Hoy la vi' o 'Para vivir'. Puso, además, música a los versos de Nicolás Guillén y José Martí y rescató del olvido a trovadores legendarios como Compay Segundo. En su palmarés figuran dos Grammy Latinos (2006) y una estatuilla a la Excelencia Musical (2015).

Culto, delicado, comprometido, y sensible, cercano, aferrado siempre a su guitarra, sus gafas de miope y el pelo afro de su juventud se tornaron en una semi calvicie canosa en la madurez. En ese periodo escribió las canciones más melancólicas y conmovedoras de su vasto repertorio, como 'Días de gloria' o 'Éxodo'.

Antes compuso e interpretó canciones políticas como,'Yo pisaré las calles nuevamente', 'La vida no vale nada', o 'Yo me quedo', de las que nunca se desmarcó, pese a sus últimos recelos socialistas. Nunca se alejó de su país natal aunque se mostrara crítico con el devenir del castrismo al que ya no consideraba revolucionario. «Soy un abanderado de la revolución, no del Gobierno. Si la revolución se traba, se vuelve ortodoxa, reaccionaria, contraria a las ideas que la originaron, y uno tiene que luchar», denunció ya en lo años 90 del siglo pasado.

No dejó nunca de alzar su voz contra el racismo, la homofobia, el machismo o la injusticia. En septiembre pasado Milanés firmó junto a un centenar de artistas e intelectuales cubanos un manifiesto de la sociedad civil y se pronunció en las redes sociales por el impulso de cambios en su país «dentro de un espíritu de soberanía, inclusión y respeto al ser humano, a su dignidad y aspiraciones más básicas».

A pesar de la distancia del régimen cubano de Milanés, el presidente Miguel Díaz-Canel expresó sus condolencias por la muerte del cantautor a través de un mensaje en Twitter. «Desaparece físicamente uno de nuestros más grandes músicos. Voz inseparable de la banda sonora de nuestra generación. Mis condolencias a su viuda e hijos, a Cuba», escribió.

Ya muy enfermo, el pasado verano Milanés viajó a Cuba para ofrecer a su público un emotivo y multitudinario concierto en Coliseo de la Ciudad Deportiva de la Habana que era a su vez una declaración de amor, y una despedida. En silla de ruedas, fue su última presentación en Cuba. 'Ámame como soy' fue la última canción de un más conmovedor adiós. Sabedor del cercano final, ofreció luego en su casa una fiesta para compartir ron, risas y cariño con los suyos. En especial con su última esposa y mánager, la historiadora gallega Nancy Pérez, con quien tuvo dos hijos y con quien residía en Vigo desde 2014. Supuso también el reencuentro con su familia en la isla cinco meses después de la trágica muerte de su hija Suylén por una ataque cerebrovascular.

Milanés entró a lo largo de su vida una treintena de veces al quirófano, debido a afecciones como una necrosis crónica en la cabeza del fémur, una hernia y una insuficiencia renal, que lo llevó a someterse a un trasplante de riñón donado por su mujer en 2014. Padecía además el mal de Dupuytrén, enfermedad que le causó el agarrotamiento de la mano y le impidió tocar la guitarra durante varios años.

Dúos memorables

Grabó Milanés dúos y actuó con lo mejor de la dos orillas de la música hispana: con Joan Manuel Serrat, Joaquin Sabina, Victor Manuel, Ana Belén, Miguel Ríos, Caco Senante, Luis Eduardo Aute o Amaya Uranga, de Mocedades, en España. Al otro lado del charco actuó y cantó con Chico Buarque, Gal Costa, Armando Manzanero, Mercedes Sosa, Fito Páez ,Soledad Bravo, Simone , Tania Libertad, Manuel Mijares, Lilia Vera, Raúl Torres, Xiomara Laugart, Anabel Rodriguez.

En su extensa discografía, con cerca de 60 títulos, destacan 'Pablo Milanés' (1976), 'No me pidas' (1977), 'Aniversario' (1979), 'Yo me quedo' (1982), 'El Guerrero' (1983), 'Buenos días América' (1986), 'Querido Pablo' (1985), 'Comienzo y Final de una verde mañana' (1987), 'Proposiciones (1988), 'Orígenes' (1994), 'Plegaria' (1995) 'Despertar' (1997) Más allá de todo (2007), 'Regalos' (2008), 'Feeling' (2008) ,'Mi Habana' ( 2019, grabado en vivo en el Teatro Karl Marx de la Habana) 'Amor' (2019) o 'Standards de Jazz' (2019).