r. c.

María Romanillos / Actriz «Tengo la suerte de haberme criado con una familia feminista»

Es una de las protagonistas de 'Flechas', un corto del canal COSMO que denuncia el aumento de violencia machista entre los adolescentes

J. MORENO

Una fiesta clandestina en el internado en el que estudian cuatro amigas finaliza con la confesión de una de los jóvenes que no se atrevió antes a contar: es víctima de violencia machista. El canal COSMO estrena el cortometraje 'Flechas' (viernes, 22:45 horas), con guion de Imanol Ruiz de Lara y Gonzalo Tejedor Andrés, que pone el foco en los adolescentes para denunciar una realidad que está ahí y que de un tiempo a esta parte, al fin, ha salido a la luz. La actriz María Romanillos (Madrid, 2004) es una de las protagonistas de la historia. La joven consiguió en 2021 el premio Biznaga de Plata a la mejor interpretación femenina de reparto en el Festival de Málaga Cine en Español por la película 'Las consecuencias'. Posteriormente, participó en las series 'Paraíso' y 'Maricón Perdido', y acaba de estrenar la cinta 'No mires a los ojos'.

–¿Se paró a reflexionar tras conocer la idea del corto?

–No me hizo reflexionar, simplemente entendí el corto. Es un tema que tengo bastante reflexionado, con una idea bastante cerrada. Tengo la suerte de haberme criado con una familia feminista y son asuntos que ya conozco. Los hablo desde siempre. Al final se nota mucho de qué familia viene cada persona; la influencia de sus padres, de sus oficios e incluso de su nivel económico al hablar de la violencia machista y la igualdad de género.

–Uno de cada cinco jóvenes varones en España cree que no existe la violencia machista, el doble que hace cuatro años, según la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción. ¿Le preocupa esta estadística?

–Son datos que me parecen horribles. Por mucho que haya personas que piensen que la lucha feminista es solo de las mujeres, yo creo que no. Mayoritariamente es algo que nos afecta a nosotras, pero por la igualdad tiene que luchar todo el mundo. Si no luchamos todos los géneros, no hay igualdad. Es muy grave que haya chicos jóvenes que minimicen el asunto y digan que esto no es un problema.

–¿Falta educación en igualdad de género entre los jóvenes?

–Ni siquiera nos han educado en lo que significa el género. En el instituto nos han enseñado lo básico y por eso muchos chicos no saben de qué va el asunto, porque no les afecta. Yo soy feminista, y quien tenga miedo de decir que lo es, que se lo haga mirar.

–Con 18 años ya cuenta con premios en su carrera como actriz. ¿Qué piensa cuando echa la vista atrás?

–Yo me lo paso muy bien. Cuando era adolescente no estaba intentando llegar a ningún sitio. He conseguido las cosas porque me han llegado, ni pensaba que quería ganar premios, hacer películas de terror o rodar cine dos o tres veces al año. Con 14 años no sabía a lo que aspiraba, porque en aquel momento me daba igual. Ahora sí sé lo que quiero.

El «subidón de actuar»

–¿Y hacia dónde le gustaría dirigir su trayectoria profesional?

–Desde que tengo ocho años me apetece mucho hacer teatro, porque es una base muy importante para entender lo que es el cine y la vida. Deseo subirme a un escenario y enfrentarme a eso, y sentir el subidón de energía que te da actuar delante del público.

–¿Ha necesitado terapia para gestionar sus primeros éxitos como actriz?

–Me gusta hacer cine pero hay algo del rodaje y las promociones que me genera mucha ansiedad. Terapia siempre y también hablar mucho con la gente y compañeros de profesión, que me dan consejos. Tengo que aprender que las promociones de las películas forman parte de la carrera de actriz y lo tengo que aceptar yendo a terapia. No voy a dejar el cine por eso y las cosas no se arreglan por sí solas.

–¿Cómo mantiene los pies en el suelo para que el éxito no se le suba a la cabeza?

–No lo sé. Creo que porque con mis amigos tengo la suficiente confianza y no les dejo que me coman la cabeza si me va bien y diciéndome que me van a dar muchos premios. Eso me ocurrió el año pasado y lo pasé mal, porque no pasó todo lo que me dijeron que iba a pasar. En mi escuela de interpretación nos hablan de la profesión, que es complicada, y en cualquier momento puedes estar en la cima del éxito como abajo. Sé que tengo que currar, estudiar y ya está. Y lo de después no lo pienso nunca.

–¿Ser actriz era su plan A en la vida?

–Dejé el instituto para ser actriz porque me iba bien. Sentía que estaba perdiendo mi vida en el bachillerato. No podía estar en clases de teatro si estaba allí, así que estudié interpretación. Mi plan A siempre ha sido ser actriz, pero también tengo un plan B, que es estudiar filosofía o dirección artística en el cine.