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Marcos Alonso en el Barça que ganó la Liga en la temporada 83-84 EFE
Adiós al Pichón, uno de los grandes
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Adiós al Pichón, uno de los grandes

El segundo de una saga ilustre de futbolistas, Marcos Alonso compartió vestuario con su amigo Maradona en el Camp Nou

Aser Falagán

Jueves, 9 de febrero 2023, 14:21

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Era una noticia esperada, pero no por ello ha dejado de impactar al mundo del fútbol. Marcos Alonso ha fallecido este jueves a los 63 años, víctima de un cáncer al que no pudo driblar. El segundo de una saga futbolística que inauguró su padre, conocido futbolísticamente como Marquitos, y que sigue en activo a través de su hijo, también conocido deportivamente como Marcos Alonso y actual jugador del Barça, llevaba tiempo luchando contra la enfermedad y el desenlace ya se preveía próximo.

Con Marcos Alonso se va un futbolista emblemático de los 80, miembro de una quinta, la del 12-1 a Malta, que marcó una generación, aunque el cántabro saliera aquel día desde el banquillo. Un jugador que se formó a caballo entre Madrid y el Racing, con el que debutó en Primera División acompañando a Quique Setién, hoy técnico del Villarreal. Un futbolista que, hijo de un mito del madridismo como Marquitos, consiguió trascender la fama y brillante historial de su padre para hacerse un nombre propio.

Se le conocía como el Pichón y pasó buena parte de su vida entre Santander y Madrid. Así le tocó a un niño que nació en la capital cántabra porque así se empeñaron sus padres, aunque Marquitos ya era central titular del Real Madrid y allí vivía la familia.

Cuando el joven Marcos comenzaba a despuntar en el equipo de los Agustinos, cerca de la vivienda familiar en la capital de España y del Santiago Bernabéu, llamó la atención del Real Madrid y llegó al equipo infantil. Pero su padre no veía que progresara y decidió, ya retirado, regresar a Santander para que su hijo se enrolara en el juvenil del Racing. Así fue como llegó a los Campos de Sport y cómo a los 18 años debutó en Primera como verdiblanco.

Rápido, técnico y goleador, Marcos destacaba por su gran habilidad con los dos pies, lo que le permitía jugar en ambos extremos con mucha eficacia, dotando a sus carreras de una velocidad que no le impedía un perfecto control de la pelota. En 1979 fichó por el Atlético de Madrid, donde coincidió con el también cántabro Arteche e históricos rojiblancos como Dirceu, Rubén Cano y Hugo Sánchez.

El gol que valió una Copa

Sin embargo, consiguió los mayores éxitos en el Barça, donde ingresó en 1982. El primero de esos triunfos se produjo el 4 de junio de 1983, cuando el club catalán ganó la final de la Copa del Rey, precisamente al Real Madrid. El triunfo de los azulgranas, con hombres como Diego Armando Maradona y Bernd Schuster en el campo y César Luis Menotti en el banquillo, se certificó gracias a un sorprendente gol de cabeza de Marcos en el último minuto del encuentro.

También formó parte de la plantilla que guió Terry Venables al título de Liga en la temporada 84-85, tras once años de sequía. Su trago más amargo como culé, la derrota en la final de la Copa de Europa ante el Steaua de Bucarest por penaltis, con la fatalidad para Marcos de que falló el último lanzamiento.

Regresó al Atlético, donde coincidió nuevamente con sus paisanos Arteche y Quique Setién, más otros excelentes jugadores como Futre, López Ufarte, Eusebio y Julio Salinas. Tras media temporada en el Logroñés decidió volver a Santander para colgar las botas en un Racing entonces en Segunda B y al que contribuyó a ascender.

Fue internacional con la selección absoluta en 22 ocasiones. Su debut, de la mano del técnico José Emilio Santamaría, se produjo con un triunfo (1-2) en el mítico estadio londinense de Wembley, el 25 de marzo de 1981, merced a los goles de Satrústegui y Zamora. Ya con Miguel Muñoz, participó en esa inolvidable goleada a los malteses que le dio a La Roja el billete para la Eurocopa de Francia-84.

Retirado de la vida pública

Como entrenador debutó en la temporada 95-96 con el Rayo Vallecano y al año siguiente cumplió el deseo de sentarse en el banquillo de su Racing. Entrenó después a Sevilla, Atlético y Zaragoza antes de alejarse progresivamente del fútbol profesional y asentarse definitivamente en Madrid, aunque gran parte de su familia, incluida su madre y sus dos hermanos, siguen viviendo en Santander. La misma ciudad a la que regresó cuando el 6 de marzo de 2012 falleció su padre.

En los últimos años, ya enfermo, se había retirado de la vida pública, y el empeoramiento de su estado de salud provocó que la triste noticia de su fallecimiento no haya sido una sorpresa. Durante toda la mañana se sucedieron las muestras de pésame, entre ellas la de un Barça que, pese a la fuerte vinculación de la familia con Madrid y sobre todo en el caso del abuelo con el Real Madrid, está íntimamente relacionado con los Alonso. Allí juega el nieto, ya nacido en la capital de España. Y allí jugó el Pichón.

Precisamente, su fichaje por el Barça este mismo verano ha permitido a Marcos Alonso Mendoza, el tercero de la saga, formado en las categorías inferiores del Real Madrid, estar más cerca de su padre en los últimos momentos tras una larga carrera en la Premier League. De hecho, el lateral izquierdo azulgrana solo había jugado hasta esta temporada un partido en la Liga. Curiosamente, en los Campos de Sport frente al Racing, a escasos metros del que fue su colegio cuando en los 90 su padre, al que ahora despide, era el entrenador del equipo cántabro.

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