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El Etihad destapó el pulso real entre Guardiola y el Cholo
Análisis

El Etihad destapó el pulso real entre Guardiola y el Cholo

El Atlético ya calienta la vuelta, molesto porque el técnico catalán asociase de forma implícita el término «prehistoria» al modelo de Simeone

Ignacio Tylko

Madrid

Miércoles, 6 de abril 2022, 18:48

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Seguro que en las escuelas de entrenadores tomaron buena nota de lo ocurrido el martes en el Etihad y no pocos lo definirán como una enorme batalla táctica, pero para el aficionado medio el cacareado duelo de estilos entre el Manchester City y el Atlético fue un suplicio que no deja en muy buen lugar ni a Pep Guardiola, adalid del toque y la posesión, ni sobre todo al Cholo Simeone, emblema del resultadismo a partir de una defensa a ultranza y de vivir de los errores ajenos.

El debate maniqueo sobre lo que vale o no sirve en el fútbol se prolongará al menos una semana más, pero lo que sí ha hecho la resaca del primer asalto, resuelto con un gol de Kevin de Bruyne en el único desajuste defensivo de los colchoneros, es desenmascarar al preparador catalán y al argentino, los mejor pagados del mundo. Acabado el choque, ambos se quitaron las caretas y evidenciaron que los piropos que se dedicaron en la previa eran más bien una pose.

No pasar apenas del centro del campo, convertir al portero rival en un espectador de lujo y obligar a que Antoine Griezmann o Marcos Llorente tuvieran que realizar esprints de casi 80 metros en las tentativas de contragolpe, es un atentado para el Atlético. Por mucho que a su entrenador le guste el papel de secundario y que el City sea, a su juicio, «el mejor equipo del mundo», jugar con un portero, dos líneas de cinco y ningún delantero de referencia no cuadra con una plantilla a la que pertenecen Joao Félix o Griezmann. Y disfrutar del 70,5 % de posesión de balón y dar 627 pases, pero tirar solo dos veces a puerta en 90 minutos, demuestra también que a los modernos 'citizens' les faltó profundidad, variantes, desequilibrio, rapidez e inspiración.

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«Si se valora el ataque coral, también hay que valorar la defensa fuerte y sin vergüenza», lanzó a modo de alegato el Cholo tras caer por la mínima. Insitió en ese lema de «defender sin verguenza» que utiliza desde que su equipo tocó fondo ante el Levante, mientras que Guardiola vino a decir que el planteamiento del Atlético fue cavernario. «Intuíamos que jugarían 5-3-2, pero luego han ajustado y han puesto a Griezmann de extremo derecho y a Joao de extremo izquierdo y se han colocado con dos líneas de cinco. En la prehistoria, hoy y en 100.000 años, atacar contra cinco y cinco es muy difícil. No hay espacio», espetó el entrenador del City.

Koke responde a Pep

Un argumento que difiere de las flores que repartió el de Santpedor en la previa, cuando negó que los rojiblancos fuesen tan defensivos y alabó su virtud de adaptarse a varios escenarios. Y un término que ha sentado muy mal en la expedición madrileña. Koke lo aprovechó ayer para empezar a calentar el encuentro de vuelta. «Enamorado de tu historia desde la prehistoria. Orgulloso de ser del Atleti», escribió el capitán en las redes sociales. Por lo ajustado del resultado y el asunto cansino de los estilos, la vuelta se prevé de alta tensión en un Wanda abarrotado.

Guardiola y el Cholo no pueden negar que están picados y que hablan idiomas antagónicos. Cuando De Bruyne descerrajó al Atlético, Pep no pudo disimularlo. Cerró los puños y arrojó una botella de agua con rabia. Sabe que en su sexta temporada en el City, un nuevo rico merced a los petrodólares de Abu Dabi, ya se le exige la orejona. Dispone de una plantilla extraordinaria, pero su mejor registro fue la final del año pasado, perdida ante el Chelsea. En sus tres años en el Bayern tampoco cumplió el objetivo y cayó siempre en semifinales, precisamente ante tres clubes españoles: Real Madrid (0-5 de global), Barcelona y el Atlético del Cholo en 2016 (global de 2-2, asedio en Múnich y actuación colosal, más bien milagrosa, de Oblak).

En el documental sobre el Cholo ya quedaron muy claras sus diferencias de base a la hora de entender este juego. Cuenta allí el propio Guardiola que el argentino le visitó en el Barça, analizó sus entrenamientos, y halagó sus virtudes para el dominio, el toque y la presión alta, pero añadió que él nunca lo haría en su equipo porque es una fórmula que no siente.

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