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Casemiro sostiene el trofeo de la Supercopa de Europa conquistado en Helsinki. Javier Soriano (Afp)
La competencia de Tchouaméni estimula a Casemiro
Análisis

La competencia de Tchouaméni estimula a Casemiro

El pivote brasileño responde a la llegada al Real Madrid del mediocentro francés con una actuación pletórica en la Supercopa de Europa

Óscar Bellot

Madrid

Jueves, 11 de agosto 2022, 15:45

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Indiscutido dueño del puesto de mediocentro defensivo en la 'casa blanca' desde que Zinedine Zidane le convirtiese en uno de sus pretorianos tras comprobar cómo el Atlético le sacaba los colores en su primer derbi como técnico del Real Madrid allá por febrero de 2016, Carlos Henrique Casemiro afronta esta temporada por primera vez una competencia de altura con la llegada de Aurélien Tchouaméni. El pivote francés, principal apuesta del club de Chamartín en el mercado estival tras desembolsar 80 millones de euros más 20 en variables para arrebatárselo al Mónaco, aterrizó para apretar al paulista y perfilarse como sucesor dentro del proceso de regeneración de un centro del campo legendario. La respuesta del brasileño ha sido inmediata, con una actuación pletórica en la Supercopa de Europa que le sirvió para refrendar la determinación de vender cara su piel.

Expeditivo al corte, autoritario con la pelota y con la capacidad de sacrificio que le caracteriza, Casemiro completó frente al Eintracht un encuentro impecable en la faceta defensiva que resultó fundamental a la hora de cerrar el paso al conjunto germano. Los diez balones que recuperó y los nueve duelos que ganó resumen el despliegue en labores de intendencia del ex del Sao Paulo, que ya fue uno de los futbolistas más destacados en la final de la Champions disputada dos meses y medio atrás en el Stade de France.

Pero ese derroche de garra no fue óbice para que el brasileño se descolgase en ataque, hasta el punto de convertirse en una de las grandes amenazas para la escuadra de Oliver Glasner. Asistente de Alaba en el tanto que encarriló el triunfo del equipo de Carlo Ancelotti, estuvo a punto de firmar la sentencia con un zapatazo en la segunda parte que dejó temblando el travesaño y registró un 84,4% de acierto en el pase. Su designación como MVP fue un merecido broche a un partido que consolidó la preeminencia del Triángulo de las Bermudas frente a la rockanrollera medular que emerge a su vera.

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«No se ha picado ni le he preguntado por la idea de que viniera Tchouaméni. Estoy de acuerdo con que le hayan dado el MVP porque el partido no se ha complicado tanto porque ha vigilado las transiciones defensivas. Ha llegado un gran jugador, Tchouaméni, y va a aprender mucho de Casemiro», aplaudió Ancelotti al '14' una vez apagada la refriega.

Mimos de Ancelotti

Aunque es consciente de que el cargadísimo calendario que depara al Real Madrid la disputa de seis competiciones este curso, a las que hay que sumar el atípico Mundial ubicado en otoño, le obligará a rotar mucho más que la temporada pasada y de que los jóvenes vienen empujando con fuerza, el preparador de Reggiolo no tiene intención alguna de alterar el escalafón en el centro del campo y por eso ha mimado a Casemiro desde que se anunciase el fichaje de Tchouaméni. Sabe que es un peso pesado del vestuario y mantiene una confianza absoluta en sus prestaciones, pese a que la campaña anterior rayó por debajo de su nivel.

Durante meses, Casemiro arrostró críticas. Su participación en la Copa América le pasó factura en el primer tramo de la temporada y arreciaron las voces que reclamaban un relevo de garantías para el de Sao José dos Campos, sin sustituto natural desde que el Real Madrid vendiese a Marcos Llorente al Atlético en el verano de 2019. El suyo era el único puesto que no tenían doblado los blancos en la plantilla y una lesión de envergadura del brasileño podía resultar fatal, al ser el jugador encargado de dotar de equilibrio al centro del campo.

Pese a que, como viene siendo una constante desde que arribó al Real Madrid, el paulista fue de menos a más para terminar erigiéndose en figura destacada de la final de la Champions frente al Liverpool, la directiva aprovechó la oportunidad de mercado que se abría con la espantada de Kylian Mbappé y destinó parte del dinero que reservaba para reclutar al astro de Bondy a fin de echarle el lazo a Tchouaméni. Un fichaje que representa el desafío más serio con los que ha tenido que lidiar Casemiro desde que se instaló como uno de los tres integrantes de la santísima trinidad de mediocampistas del Real Madrid.

El elevado desembolso acometido por Tchouaméni y las altas expectativas que tienen depositadas en la 'casa blanca' sobre el francés auguran que el normando tendrá un papel importante en los meses venideros, aunque todo indica que tendrá que remar muy duro para restar minutos a Casemiro, que acepta el reto con naturalidad. «No me ha picado su llegada. Es un gran jugador. Quiere seguir con lo que está haciendo y lo único que le he dicho es que lo dé todo en el campo. Todo el mundo sabe mi carácter y mi lealtad diaria con este club. Mi trabajo todos los días seguirá igual y mi pensamiento de sacrificio y darlo todo dentro del campo y en los entrenamientos», proclamó tras redondear su faena en la Supercopa de Europa. Un aviso en toda regla.

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