Ayla Camila, en plena competición. / S. H.

Halterofilia

La haltera que vive en Salamanca con potencial olímpico, frenada por la burocracia

Ayla Camila, brasileña de 17 años que reside aquí desde hace siete años con su padre adoptivo, no puede ver homologados su récords de España al no obtener la nacionalidad española

Juanjo González
JUANJO GONZÁLEZ

¿Se imaginan que su hija adoptiva, que lleva viviendo desde hace 7 años con usted en Salamanca, bate un campeonato de España sí y otro también los récords nacionales de categorías inferiores pero que no pueden ser homologados por no poder obtener la nacionalidad española? ¿Se imaginan que tiene potencial para estar en los Juegos Olímpicos de París 2024 y que si la burocracia no da un giro radical próximamente se quedará sin poder intentarlo?

Pues todo esto es lo que le sucede a Ayla Camila, joven brasileña de 17 años que reside en Salamanca desde hace 7 años junto a su madre y su padre adoptivo -Juan Pablo Barroso-. Ayla comenzó a practicar la halterofilia y de la mano de Constantino Iglesias, entrenador y actual presidente de la Federación Española de este deporte, comenzó a progresar de forma espectacular. Tanto, que casi a cada Nacional que acudía iba batiendo los vigentes récords de España. Marcas que no podían ser homologadas porque Ayla Camila no logra la nacionalidad española. Para solicitarla se necesita la autorización firmada de su padre biológico pero no hay constancia del paradero de su padre -ni siquiera de si sigue vivo- desde hace varios años.

Así, su actual padre adoptivo, el empresario salmantino Juan Pablo Barroso, inició ya hace tiempo -el 23 de febrero de 2022- la solicitud de la carta de naturaleza para poder lograr la nacionalidad. «Desde el momento en que entregas la solicitud hay que esperar un año pero si las administraciones no te contestan, se entiende por desestimada. Para poder pedir la nacionalidad habría que esperar a los 18 años y luego eso tarda bastantes años en concederse», reconoce su padre adoptivo a Salamancahoy. «Mínimo son otros dos, cuatro o hasta siete años de espera dependiendo del país de procedencia», añade.

La aceptación de la carta de naturaleza depende directamente el Consejo de Ministros, mientras que el Consejo Superior de Deportes está al tanto de todo y 'presiona' para que no se pierda esta joven promesa de la halterofilia. «Ya a los últimos campeonatos acude bastante desmotivada porque ve que no tiene futuro. Levanta mucho más en los entrenamientos que en los torneos», admite su padre.

Por sus resultados, Incluso Ayla Camila había logrado plaza en un Centro de Alto Rendimiento para seguir progresando pero finalmente se quedó fuera al ser solicitada esa plaza por una española. «La desmotivación es lógica», admite Barroso, que reconoce que «por lo que nos dicen los entrenadores y representantes federativos, Ayla tiene potencial y nivel para estar en los próximos Juegos de París. Lleva escolarizada en Salamanca desde hace 7 años. Solo pedimos el mismo trato que han recibido otros deportistas. Ella se siente completamente española».

La esperanza de esta familia salmantina no se pierde todavía pero saben que el tiempo corre en su contra. «Esta misma mañana desde el CSD nos aseguran que van a intentar hablar de nuevo con el Gobierno para ver si es posible», relata el padre adoptivo. Ayla Camila, la campeona sin medallas, espera una resolución favorable. Quizá una futura medalla olímpica en París pueda compensar todos los sinsabores de estos años.

El caso de Lorenzo Brown

El reciente caso del baloncestista Lorenzo Brown quizá no le ayude demasiado a la joven brasileña que reside en Salamanca. El base americano logró de forma exprés el pasado verano la carta de naturaleza del Gobierno para que pudiera jugar el Europeo -que finalmente ganó España-. Rápida actuación que levantó muchas críticas porque el jugador nunca había residido en España y ni siquiera habla castellano.