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Aleix Gómez, extremo de los Hispanos, durante un partido ante Serbia.
Los Hispanos, contra el poder nórdico, la sempiterna Francia y la anfitriona Alemania
Balonmano / Europeo

Los Hispanos, contra el poder nórdico, la sempiterna Francia y la anfitriona Alemania

La selección española de balonmano afronta desde este viernes el reto del Europeo, en el que acumula dos oros y dos platas en las últimas cuatro ediciones

Miércoles, 10 de enero 2024, 00:27

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Como cada mes de enero la selección española de balonmano regresa a la acción. El reto para los Hispanos pasa esta vez por el Europeo, el torneo que más alegrías les ha dado en los últimos años. Una vez completado el relevo generacional sin que la transición afectase a la competitividad de un combinado anclado en las medallas, el seleccionador Jordi Ribera centra el foco en desempeñar el mejor papel posible para conseguir un billete para los Juegos Olímpicos de París o al menos una plaza en el Preolímpico.

El central Agustín Casado se ha consolidado como la brújula del equipo, hasta el punto de minimizar el impacto que supuso en su día la retirada de Raúl Entrerríos, el jugador con más partidos con España. En los laterales, los hermanos Dujshebaev, Dani y Álex, tan diferentes en su estilo como efectivos, tiran del carro junto a veteranos como Joan Cañellas y Jorge Maqueda, por los que los años parecen pasar más lentamente.

La gran novedad en la lista de 18 que el profesor Ribera se lleva a Alemania está en la portería. Se mantiene Gonzalo Pérez de Vargas pero su compañero bajo los palos será esta vez Sergey Hernández y no Rodrigo Corrales. El guardameta del Magdeburgo se ha impuesto al gallego, lastrado por una lesión de espalda. Tendrá un seguro de vida con la garantía defensiva de dos especialistas como Miguel Sánchez-Migallón e Iñaki Peciña, herederos de Viran Morros y Gedeón Guardiola, las dos torres con las que los Hispanos cortocircuitaron los ataques rivales durante años.

Menos estrellas y más táctica

Como pivotes repiten Adrià Figueras, con una movilidad y una técnica que adelantaron la evolución de la posición en el balonmano moderno, y Abel Serdio, más clásico. Los extremos, con los diestros Fernández, Ángel y Dani, y los zurdos Aleix Gómez y Kauldi Odriozola, son los estiletes al contraataque tras cada buena defensa. Ellos ponen la guinda en un equipo que no cuenta con tantas rutilantes estrellas como otros, pero sí con el trabajo táctico propio de la escuela española, admirada e imitada en todo el mundo. Ese es el sello de identidad de un equipo de emigrantes, con hasta 16 jugadores en ligas extranjeras por la precariedad actual de la Liga Asobal.

Con estos mimbres y las buenas sensaciones del Torneo Internacional de España, en el que los Hispanos derrotaron con solvencia a Polonia, Eslovaquia y Serbia, la selección afronta el difícil reto de mantener el excelso nivel de los últimos Europeos. Dos oros (2018 y 2020) y dos platas (2016 y 2022) dan lustre al palmarés español en el torneo pese al sabor amargo de la final perdida ante la renacida Suecia hace dos años en Budapest.

La trampa del calendario está en el debut del próximo viernes, frente a la exigente Croacia desde las 20:30 horas en Mannheim. No es ni mucho menos aquella selección del genio Ivano Balic que dominaba a principios de siglo, pero el carácter balcánico, siempre competitivo, y la presencia del veterano Domagoj Duvnjak invitan a la prudencia ante el rival más potente del grupo B, que previsiblemente se clasificará junto a España para la fase principal del torneo. A partir de ahí los Hispanos parten como favoritos frente a Rumanía (Domingo 14, 18:00 h) y Austria (Martes 16, 20:30 h).

El calendario de España en la primera fase:

  • Jornada 1 España-Croacia, 12-1, 20:30 horas

  • Jornada 2 Rumanía-España, 14-1, 18:00 horas

  • Jornada 3 España-Austria, 16-1, 20:30 horas

La siguiente ronda está compuesta por dos grupos de seis equipos con los clasificados de la primera fase. Francia y Alemania, que abren hoy el torneo en Düsseldorf contra Macedonia del Norte y Suiza, son los mejores sobre el papel en el grupo A. Hungría, Serbia o Islandia en principio se disputarán las plazas del grupo C. La sempiterna Francia, con la leyenda Nikola Karabatic, el más laureado de todos los tiempos, y la anfitriona Alemania, con el comodín de un país volcado con el balonmano, son los dos grandes obstáculos en el camino hacia la lucha por las medallas, que como la fase final, España disputaría en Colonia.

La trinidad escandinava

Por el otro lado del cuadro destacan Dinamarca, Suecia y Noruega, la trinidad nórdica a la que España evita hasta unas hipotéticas semifinales. Los daneses, campeones del mundo hace un año, son el equipo con más recursos y por tanto el teórico favorito. Mikkel Hansen, Mathias Gidsel o Simon Pytlick integran una primera línea con pólvora a raudales, a la que complementa la inmensa seguridad de Niklas Landin en la portería.

Suecia, dominadora histórica del torneo con sus cinco títulos, cuatro de ellos entre 1994 y 2002, vuelve a estar entre la nómina de favoritas. Con el central del Flensburg Jim Gottfridsson como figura y los azulgranas Carlsbogard y Wanne en sus filas, parte un escalón por encima de Noruega, que cuenta con un jugador total como Sander Sagosen, el factor que le permite aspirar a todo.

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