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Carlos Sainz celebra la victoria. AFP
Carlos Sainz, del hospital a la gloria
GP de Australia

Carlos Sainz, del hospital a la gloria

El primer abandono de Max Verstappen en dos años y después de nueve victorias consecutivas propició un memorable triunfo del madrileño

David Sánchez de Castro

Madrid

Domingo, 24 de marzo 2024, 07:29

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Los que no madrugaran (o no se acostaran) este domingo porque dirían que para qué iban a perder horas de sueño para ver otra victoria de Max Verstappen posiblemente se arrepentirán de no ver la que ya es, por puro descarte, la carrera de la temporada 2024. A poco, después del sopor vivido en Baréin y Arabia Saudí.

No fue el habitual neerlandés, sino Carlos Sainz el que conquistó la tercera cita del año. Con una apendicitis recién operada y después de dos semanas sin poder entrenar, el madrileño se hizo con su tercera victoria en Fórmula 1, demostrando no solo que Ferrari está ahí como el segundo equipo en liza, sino que descartarle para 2025 por Lewis Hamilton (que también abandonó este domingo por avería) quizá no haya sido una decisión tan evidentemente buena. Y es que la labor de gestión de carrera del madrileño en un trazado como Melbourne, posiblemente uno de los más complicados (y divertidos) del calendario, bien vale que pueda ir al menos hasta la siguiente carrera con la cabeza bien alta. No se puede obviar que en estas circunstancias cualquier mínimo fallo puede dar al traste con una victoria cantada, pero Sainz no erró: hizo, posiblemente, una de sus mejores carreras con el escudo de la Scuderia en el pecho

No se puede obviar que esta fue una victoria relativamente cómoda y en la que Ferrari demostró que, si quieren, pueden hacer labor de equipo. No es lo habitual y, de hacerlo, no suele caer siempre la moneda del lado del español. Charles Leclerc, y es de justicia señalarlo, demostró que puede ser un escudero perfecto. Cuando Lando Norris, tercero en un podio sin Verstappen (sin duda, la gran noticia de este fin de semana), intentó toserle la plata de la carrera, Leclerc sacó los codos y privó al de McLaren de acabar justo detrás de su gran amigo Sainz.

Más allá del dato evidente, la carrera en sí mantuvo la misma tónica que en las carreras previas. Aunque el gran protagonista del día no fue el de siempre, y esto es un enorme cambio, no fue una cita con muchos adelantamientos, peleas al límite (que las hubo) o momentos que levantara del asiento a los aficionados. Pero ver a otros actores ejerciendo de Tenorios es ya una gran novedad.

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Es por ello que la percepción de esta carrera puede variar con respecto a las anteriores. Sainz, al que ya se le puede bautizar como la kriptonita de Verstappen después de esta victoria y de la de Singapur de 2023 que fue la única que se le escapó al neerlandés, mandó en las antípodas un claro mensaje a quienes aún dudan sobre si tiene futuro o no en esta Fórmula 1. Es evidente que tanto Toto Wolff como Christian Horner (si es que este sigue como jefe de Red Bull, que está por ver, en 2025) deberían haber tomado buena nota de lo que ha ocurrido en esta carrera.

Un Carlos Sainz convaleciente, aún con dolores y dificultad para moverse en condiciones como quedó claro al bajarse del SF24 para hablar con Gunter Steiner, el netflixiano exjefe de Haas al que echaron y que ahora intenta mantenerse en el paddock como comentarista. Esta vez hubo alegría indubitable entre los mecánicos de rojo, sin ningún atisbo de duda, y no solo por el doblete de la Scuderia (primero en dos años, aunque con el orden invertido) sino porque se confirman como una posible alternativa. Aunque tenga que ser a expensas de un eventual e infrecuente fallo de Red Bull o Verstappen.

El sinsabor final de Fernando Alonso

Ver cómo el de siempre abandonaba por un problema mecánico y cómo otro de los candidatos a pelear por el podio, Hamilton, también se quedaba fuera hace pensar que el sueño de la '33' se ha escapado otra vez y no por demérito propio, o no absolutamente. Pero Fernando Alonso estaba satisfecho dentro de lo razonable tras acabar sexto en Melbourne. O eso pensaba. Y es que, aunque inicialmente había quedado a un lugar del 'top 5', los comisarios (varias horas después) decidieron sancionarle con 20 segundos por provocar, según su explicación, el accidente que le costó el abandono a George Russell. Alonso, que admitió su culpabilidad, vio cómo un ligero toque al freno 100 metros antes de lo que había hecho en toda la carrera le costaba dos posiciones.

Más allá de este castigo, y aunque ya no son alternativa a victoria, los coches de verde se sostienen en la zona media de la tabla. Alonso dejó buenas sensaciones y la certeza de que, en cuanto esas prometidas evoluciones lleguen, va a estar ahí. Para que su continuidad en Aston Martin (y quizá en la Fórmula 1) sea una realidad, le hace falta.

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